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Rol del periodismo.

Las Américas ante la encrucijada: democracia, poder y libertad de expresión

El periodismo de opinión, que es capaz de añadir contexto, crítica y un segundo nivel de análisis, es una herramienta clave para contrarrestar la simplificación extrema y recuperar la atención ciudadana.

23 de abril de 2026 - 19:18

Por: Mariana Belloso

El avance del populismo, la erosión institucional y la creciente presión sobre la libertad de expresión fueron tres de las temáticas del panel “Las Américas ante la encrucijada: democracia, poder y libertad de expresión”, realizado durante la Reunión de Medio Año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). El encuentro reunió al politólogo Javier Corrales (Amherst College) y al periodista Boris Muñoz, fundador de la sección de Opinión de The New York Times en Español, con la moderación de Daniel Dessein (La Gaceta, Argentina).

Corrales hizo lectura estructural del fenómeno populista, al que definió como inherentemente hostil a los expertos, indiferente a los procesos democráticos y proclive al extractivismo. Ese patrón, sostuvo, no solo se repite en América Latina sino que hoy también se manifiesta en la política exterior de Estados Unidos, donde el populismo deja de actuar como contención para convertirse en facilitador de prácticas iliberales en la región.

Corrales señaló que este giro tiene consecuencias directas sobre la gobernanza y la libertad de prensa. “Cuando el populismo controla partidos personalizados, aparatos al servicio de un líder, aumenta enormemente su capacidad de debilitar la democracia liberal”, explicó.

Continuismo y rupturismo

En América Latina, esta tendencia se expresa a través de dos fuerzas aparentemente opuestas pero complementarias: el continuismo (reelecciones, expresidentes, los llamados “delfines” o designados por el presidente saliente, y dinastías políticas) y el rupturismo, encarnado en “outsiders” sin experiencia política. Ambos, advirtió, producen sistemas políticos personalistas que tensionan las instituciones y amplifican los ataques contra la prensa.

Muñoz trasladó el análisis al escenario estadounidense, donde alertó sobre un clima de nacionalismo identitario que ha ido normalizando la intimidación contra los medios. Demandas judiciales millonarias, presiones económicas y discursos que presentan al periodismo como “enemigo del pueblo” generan, dijo, un entorno de autocensura y cautela editorial. “No es pánico, pero sí un miedo ambiental que condiciona qué se publica y cómo se publica”, apuntó.

Desde su experiencia como periodista venezolano en el exilio, Muñoz trazó paralelos. Recordó que en Venezuela el deterioro comenzó con la estigmatización del periodismo, siguió con marcos legales restrictivos y terminó en un control sistemático de la información. “Se puede sacar al dictador y dejar la dictadura”, señaló, en referencia a la salida de Nicolás Maduro del poder, pero la continuidad del régimen chavista sobre el control del país.

Tecnología y propaganda

Ambos panelistas coincidieron en que la desinformación contemporánea es parte de una estrategia apoyada en algoritmos y modelos de negocio que premian la ira, la repetición y el ruido. Corrales añadió que el uso de las tecnologías ha permitido que candidatos sin infraestructura política previa alcancen el poder, mientras Muñoz advirtió que las plataformas digitales explotan deliberadamente la polarización como motor de rentabilidad.

El panel también identificó oportunidades. Para Muñoz, el periodismo de opinión, que es capaz de añadir contexto, crítica y segundo nivel de análisis, es una herramienta clave para contrarrestar la simplificación extrema y recuperar la atención ciudadana. Además, llamó a explorar la inteligencia artificial sin miedo ni fascinación, como aliada para el fact-checking, la innovación narrativa y la llegada a nuevas audiencias, especialmente en redes sociales.

El panel concluyó que la libertad de expresión en las Américas enfrenta un ciclo prolongado de tensión, alimentado por liderazgos personalistas y un ecosistema informativo cada vez más fragmentado. En ese contexto, coincidieron los panelistas, el periodismo debe resistir, redefinir su estrategia, fortalecer su credibilidad y asumir un rol activo en la defensa de la democracia.

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