Una bomba colocada en una camioneta estacionada frente al local del periódico Voz, órgano del Partido Comunista, fue desactivada el lunes 21 de mayo en Bogotá. El vehículo llevaba 250 kilos de dinamita, ocultos bajo un cargamento de frutas. El director de la publicación, Carlos Lozano, quien participa en un comité gubernamental para combatir el paramilitarismo, atribuyó el frustrado atentado al grupo ultraderechista, Autodefensas Unidas de Colombia.
El semanario había sufrido atentados anteriormente y el 27 de abril pasado fue asesinado Flavio Bedoya, corresponsal de Voz en Tumaco, departamento de Nariño, en la costa del Pacífico colombiano.
"Estos hechos constituyen un grave antecedente
para callar a la prensa en Colombia y es importante que el gobierno ponga todo
su empeño para detener la violencia contra los medios de comunicación
y los periodistas", aseveró Danilo Arbilla, presidente de la SIP,
Búsqueda, Montevideo, Uruguay.
En otro incidente, los periodistas Marta Elvira Soto, Sergio Ocampo, Orlando
Gamboa y Carlos Pulgarín del diario El Tiempo fueron amenazados de muerte.
Tanto Soto como Gamboa pertenecen a la Unidad Investigativa del periódico
y se han destacado por sus trabajos sobre paramilitarismo, guerrilla, corrupción
y reportajes de profundidad relacionados a temas de interés nacional.
Gamboa, editor de El Tiempo Caribe, que se imprime en Barranquilla, en el caribe colombiano, recibió amenazas desde diciembre pasado, presuntamente de partidarios de un político local. Por su parte, Pulgarín, quien anteriormente había salido del país por la misma causa, recibió amenazas que podrían estar relacionadas a sus escritos sobre los ataques a la libertad de prensa en Colombia.
"Estamos alarmados con la situación de inseguridad que vive la población colombiana en general y la prensa en particular, la que actualmente se ha convertido en el blanco favorito de las fuerzas beligerantes en Colombia", aseveró Arbilla.
Recordó que la SIP en conjunto con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) exhortó, mediante una misiva entregada en abril a los gobernantes del hemisferio occidental, reunidos durante la Cumbre de la Américas en Québec, Canadá, a tomar acción frente a las amenazas a la libertad de prensa.
El documento, firmado por el presidente de la SIP,
Arbilla y por el presidente de la CIDH, Claudio Grossman, propugnó, entre
otros puntos, "condenar el asesinato y toda violencia física contra
periodistas y demandar a las autoridades que cumplan con su deber de prevenir,
investigar y sancionar los crímenes y reparar sus consecuencias".
FUENTE: nota.texto7