Cuba

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Dos años después que Raúl Castro reemplazó a su hermano mayor enfermo, Fidel, como líder, la libertad de prensa en Cuba sigue siendo un sueño lejano. Si existe alguna esperanza para el futuro, reside en el trabajo de periodistas independientes y blogueros en el Internet que, contra todas las probabilidades, han logrado calar en el una vez sólido escudo de la censura oficial en la isla. Guillermo Fariñas, periodista independiente en huelga de hambre, y Yoani Sánchez, bloguera “alternativa” ahora con seguidores en Twitter, han surgido como símbolos de libertad de expresión con su constante desafío al discurso oficial. Fariñas y Sánchez han atraído la atención internacional sobre la falta de libertad de expresión en Cuba, uno de los países con mayor cantidad de periodistas encarcelados en el mundo. Los ciber-críticos y los periodistas independientes han incentivado de una manera sutil a los corresponsales extranjeros en La Habana, muchos de los cuales temen enojar al régimen o que se les expulse, a que cubran las actividades de los disidentes con mas regularidad. Pese a estos esfuerzos, sin embargo, la prensa oficial reina suprema en Cuba. El gobierno cubano controla estrechamente los medios de comunicación masivos, impresos y electrónicos, y es estricto al exigirles la protección de las directrices oficiales en cuanto temas domésticos y del exterior. Las únicas publicaciones independientes que se permiten son un puñado de periódicos de iglesias. Ninguno de los diarios oficiales imprime en colores; rojo y negro son las únicas tintas que se usan y, con pocas excepciones, sus informaciones son igual de incoloras, centradas en temas no controversiales como la economía, las artes y los deportes. Pero en los últimos seis meses se han visto algunos ejemplos de cobertura más agresiva, sobre todo de la crisis económica de Cuba y en torno a algunos llamados públicos a favor de un flujo más libre de la información. Una estación de televisión en la ciudad de Santiago recientemente transmitió una toma sobre una visita a una panadería, mostrando una cantidad masiva de cucarachas corriendo de un lado a otro sobre mesas y equipo para hornear. El 23 de noviembre el periódico oficial Granma publicó una historia firmada por Katia Siberia García en donde se preguntaba: “¿Qué son esos que rehúsan entrevistas y se esconden de las fotos? ¿Cuál es el miedo de aquellos que aluden regulaciones y autorizaciones para evitar que nuestros reporteros y fotógrafos brinden información?”. Este año ya hubo dos casos en los cuales el gobierno se vio obligado a hacer públicos eventos políticamente sensitivos que fueron cubiertos ampliamente en el exterior desde donde se filtraron en la isla. El 15 de enero, funcionarios cubanos admitieron públicamente que 26 pacientes del Hospital Siquiátrico de La Habana murieron durante una ola de frío registrada una semana antes. El reconocimiento ocurrió un día después que los medios extranjeros informaron al respecto. Y aunque la prensa oficial ignoró la huelga de hambre que por meses mantuvo el prisionero político Orlando Zapata Tamayo, ofreció un comunicado oficial cuatro días después de su muerte, el 23 de febrero, el cual causó indignación internacional, alegando que Zapata Tamayo fue un criminal común. Guillermo Fariñas, uno del creciente número de periodistas independientes en la isla, emergió como un símbolo poderoso de resistencia frente a la censura oficial mientras prosigue con su huelga de hambre iniciada el 24 de febrero. Fariñas dejó de comer y beber para protestar la muerte en similares circunstancias de Zapata Tamayo y para exigir la libertad de 26 prisioneros políticos, incluyendo a varios periodistas independientes que, según ha dicho, se encuentran enfermos. Fariñas, sicólogo de 48 anos de edad y fundador en 2005 de la agencia de noticias independiente Cubana Press, en la ciudad de Santa Clara, pertenece a una red nacional de escritores y reporteros que surgió de un puñado de activistas a comienzos de la década de 1990. Hoy se cuentan cerca de 300 cubanos en la isla que se auto llaman periodistas independientes, lo más cercano que Cuba tiene a una prensa opositora. La huelga de hambre de Fariñas, aunque fue una medida extrema, es quizás el acontecimiento más importante en el frente del periodismo independiente en los últimos meses. Al menos 27 periodistas independientes permanecen en prisión con sentencias que varían de uno a 28 anos, según Elizardo Sánchez, dirigente de la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional de Cuba. Un periodista encarcelado, Darsi Ferrer, fue reconocido el 26 de febrero como el prisionero de conciencia numero 55 dentro de Cuba por Amnistía Internacional, tres días después de la muerte de Zapata Tamayo, otro prisionero de conciencia en la lista de AI. Ferrer, director del Centro de Salud y Derechos Humanos Juan Bruno Zayas de La Habana, ha permanecido en prisión sin cargos desde julio de 2009. Algunos de los periodistas que permanecen libres son objeto de hostigamientos en forma regular, se les detiene o amenaza con el confinamiento. Carlos Serpa Maceira fue agredido en diciembre cuando cubría en La Habana una demostración del grupo Las Damas de Blanco, esposas y madres de prisioneros políticos. Serpa, de la agencia Prensa Sindical y de la revista Misceláneas de Cuba, fue advertido por la policía de que podría ser enviado a la remota Isla de la Juventud como castigo si no cesaba su actividad periodística. Su teléfono celular fue incautado y durante un programa oficial de noticias fue denunciado como “periodista mercenario”. Pese a la represión gubernamental contra los periodistas independientes y los controles de acceso al Internet, Cuba sigue registrando una expansión de su ciber espacio con más de 200 blogs que son actualizados a diario por cubanos dentro de la isla. Hasta la Iglesia Católica lanzó una página web en diciembre, “Creer en Cuba”, la cual se auto describe como “un lugar de encuentro para aquellos que viven, sueñan, trabajan y tienen esperanza en Cuba y en la comunidad cubana en el exterior”. Hoy el número de los llamados “blogueros alternativos” que son críticos regulares del gobierno pero no quieren ser llamados “disidentes”, se calcula en 50. Y sigue creciendo. Otros 50 pertenecen a una nueva y también creciente categoría, a veces descrita como “los autónomos”, que por lo general apoyan al sistema pero critican sus deficiencias. Unos 100 blogueros más son fuertes partidarios del gobierno y usualmente son empleados de los medios de comunicación del Estado. Mientras la mayoría de los blogueros “alternativos” en un tiempo escribían en particular sobre las molestias de la vida diaria, algunos han comenzado a moverse hacia una mayor crítica política del gobierno y, a veces, hasta más allá. Yoani Sánchez, autora del popular blog Generation Y, y una de un puñado de cubanos que recientemente empezaron a publicar en Twitter, entrevistó a la madre de Zapata Tamayo justo después de su muerte y colocó el video en la Red. En la primera mitad del 2009, los blogueros pro gubernamentales lanzaron un fuerte contra-ataque contra los ciber-críticos, tratando de descalificarlos y de menospreciarlos como “contrarrevolucionarios”. Una media docena de opiniones se refirieron a la necesidad de una “guerra mediática” y de un “llamado a las trincheras” en defensa de la revolución. Pero hasta alguno de los seguidores del gobierno admitieron que es duro combatir a críticos internos como Sánchez. “Debe haber una defensa, pero cual?”, escribió un bloguero pro gobierno. “Si les contestas, les das validez. Si los ignoras, los confirmas. Si los reprimimos, le damos importancia. Y si no los reprimimos, también se les fortalece”. El gobierno bloquea los sitios de unos 50 de sus más duros ciber-oponentes y ha hostigado a algunos, pero hasta ahora no los ha desbandado con tanta dureza como a los periodistas independientes. Según el activista de derechos humanos de La Habana, Elizardo Sánchez, quizás el gobierno considera que no hay necesidad de encarcelar a ningún bloguero porque son muy poco conocidos dentro de Cuba. Yoani Sánchez, quien ha ganado importantes premios en Estados Unidos y España por su blog, no recibió permiso para salir del país pese a una invitación con visa para asistir a un congreso sobre el idioma español que iba a realizarse del 2 al 5 de marzo en Valparaíso, Chile. El congreso finalmente se canceló debido al terremoto que afecto a Chile. El acceso de los cubanos al Internet sigue siendo costoso, difícil y lento. El Comité para la Protección de Periodistas informo en 2009 que Cuba estaba entre los 10 países con peores condiciones en el mundo para ser bloguero. El gobierno asegura que un 13 por ciento de los 11,2 millones de habitantes de Cuba tienen acceso al Internet, pero expertos independientes afirman que la cifra verdadera es mucho menor, mientras otros aseguran que es más alta debido a la gran cantidad de cubanos que tienen acceso al mercado negro a través de la Web. Mientras tanto, el control del gobierno sobre los corresponsales extranjeros sigue siendo estricto y efectivo en cuanto a obligar a los periodistas a evitar temas sensitivos que pueden provocar su expulsión. La mayor parte del control lo ejerce el Centro de Prensa Internacional (CPI) del gobierno, que no solo emite las acreditaciones de prensa requeridas tanto para corresponsales residentes y visitantes que trabajan legalmente en Cuba, sino que también aprueba la documentación cuando estos necesitan bienes, como una refrigeradora. El CPI actualmente va un año atrasado en el proceso de renovación de credenciales para todos los corresponsales residentes, lo cual puede ser una sutil manera de mantener la presión para que moderen lo que escriben. Periodistas en La Habana informaron que el CPI amenazó con forzar a un corresponsal extranjero a salir del país en 2009, pero no dio seguimiento al caso y que también ese centro puede reducir a los 150 periodistas, tanto extranjeros como cubanos, acreditados para trabajar en medios extranjeros. Algunos medios mas pequeños que emplean a cubanos como periodistas bajo contrato están siendo obligados a seguirlos contratando mediante una agencia de empleo del estado, lo cual incrementará el costo y probablemente forzará a la prensa extranjera a no utilizar a los cubanos, según los reporteros. Nueva evidencia de que las presiones del gobierno sobre los corresponsales internacionales para evitar o moderar temas sensitivos están surgiendo la han presentado dos periodistas españoles que han estado destacados en La Habana en sendos libros sobre sus experiencias. “Raro es el periodista que no modera sus informes para evitar que lo expulsen del país”, escribió Isabel García-Zarza de la agencia noticiosa Reuters. “La auto censura es una practica muy común…Nadie en la isla puede escribir la verdad de lo que allí sucede. Los corresponsales solo puede aproximarse a esa realidad”, escribió Vicente Botín, de la televisión española. Según el periodista, es un hecho conocido que agentes de la seguridad del estado tienen intervenidos los teléfonos de los corresponsales y espían sus vehículos y sus hogares. También se investiga sus “ideas políticas, sus preferencias, sus tendencias y sobre todo sus debilidades como drogas, sexo y alcohol”. El corresponsal de la British Broadcasting Company (BBC), Fernando Ravsberg, informó el 4 de febrero que después de tomar un café con un estudiante universitario al que estaba ayudando con un ensayo, dos “policías especializados” los detuvieron, escribieron su información personal y luego lo sdejaron ir. “No fue la primera vez que esto me sucedía”, escribió Ravsberg. Las presiones no siempre funcionan, especialmente cuando los corresponsales deciden que sus historias son demasiado importantes como para moderarlas. Después que el Centro de Prensa Internacional advirtió a los corresponsales en febrero para que se alejaran del funeral de Zapata Tamayo, ninguno cubrió la ceremonia, pero tres agencias noticiosas extranjeras enviaron a sus reporteros a cubrir los hechos de primera mano en la casa del disidente muerto. Mientras tanto, el gobierno de Barack Obama ha establecido como uno de sus objetivos principales en la isla el permitir a los cubanos la habilidad de comunicarse entre ellos y con el mundo exterior. En marzo, Washington autorizó a empresas estadounidenses como Microsoft y Google a ofrecer a los cubanos servicios gratuitos como Messenger y Google Earth, lo cual esas empresas habían dejado de hacer en 2009 bajo la preocupación de violar el embargo comercial estadounidense. Previo a eso, se dio luz verde a empresas de telecomunicaciones norteamericanas a negociar con Cuba y se permitieron también envíos personales de equipo de computación y comunicación hacia la isla. Pero el 3 de diciembre la policía arrestó a Alan P. Gross, un subcontratista del gobierno de Potomac, Maryland, que había ido a La Habana a entregar un teléfono satelital para que grupos judíos pudiesen comunicarse entre ellos y con el mundo exterior. El arresto de Gross, quien permanecía detenido sin enfrentar cargos hasta el 15 de marzo, destacó la determinación del gobierno cubano de controlar y castigar a aquellos que decidan presionar por un libre flujo de la información. Carlos Serpa Maceira, director de la agencia Unión de Periodistas Libres de Cuba, denunció que el 17 de marzo mientras cubría la marcha de las Damas de Blanco para conmemorar el séptimo aniversario de la Primavera Negra de 2003, en las que éstas fueron reprimidas, el periodista fue golpeado, herido en el cuello y le rompieron su cámara fotográfica. Al día siguiente, 18 de marzo, en otra manifestación de las Damas de Blanco en La Habana, fue también agredido por “turbas gubernamentales”.

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