Canadá

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CANADA Canadá ha honrado la libertad de prensa en su constitución a través de la Carta Canadiense de Derechos y Libertades (“la Carta”). Esta garantía constitucional ha aumentado la habilidad de los medios canadienses de proteger su derecho a tener acceso a la ventilación de procesos judiciales. Sin embargo, hasta la fecha esta garantía no ha permitido que los medios canadienses amplíen significativamente la protección en virtud de las leyes de difamación, las cuales son mucho más favorables a los medios demandados que, por ejemplo, en los Estados Unidos. Gracias a la garantía ha aumentado el acceso a los procesos judiciales y a la información gubernamental y ahora los medios canadienses pueden oponerse a nuevas normas y leyes relativas, entre otras cosas, a la privacidad. Los medios canadienses vienen luchando contra las limitaciones al acceso a los procesos judiciales y a la información gubernamental, así como a su capacidad de informar plenamente o proteger la información que manejan. Sin embargo, cada vez se presentan más incidentes de represalia contra periodistas. Se han suscitado varios casos de violencia o amenaza contra éstos, no por parte del gobierno, sino por parte del público afectado. Asimismo, hay cada vez más incidentes en los que los periodistas son arrestados mientras cubren una manifestación pública, a pesar de estar claramente identificados como miembros de prensa. Son más y más las personas que recurren a la legislación de derechos humanos en un esfuerzo por regular la actividad de la prensa. Por ejemplo, se interpuso una queja contra un diario bajo la disposición de “prestación equitativa de servicios”, contenida en la Ley de Derechos Humanos de Ontario, para obligarlo a referirse a los polacos cristianos en historias del holocausto o de los polacos judíos. A pesar de las protestas del diario, la Comisión de Derechos Humanos consideró que tiene jurisdicción sobre los diarios y sobre los Consejos de Prensa. Sin embargo, la Comisión encontró que una orden que obligara al diario a incluir un determinado contenido no sería compatible con la protección de la libertad de expresión contenida en el Código de Derechos Humanos. Lamentablemente, la Comisión se negó a discutir el argumento de que carece de jurisdicción sobre el contenido de las publicaciones de los medios. En 1997, la disposición contenida en la Ley de Derechos Humanos de Columbia Británica que prohíbe la publicación de cualquier cosa que “pueda exponer a una persona, grupo, o clase de personas al odio y al desprecio” fue declarada constitucional porque “es claramente justificable como un límite razonable en una sociedad libre y democrática”. La disposición fue apoyada a pesar de que, a diferencia de los códigos de derechos humanos en otras provincias de Canadá, el Código de C.B. no ofrece ninguna excepción respecto de la prohibición de literatura del odio para los comentarios justos o basados en la verdad. En el caso en el que la disposición del odio fue hallada constitucional, el Tribunal encontró que el artículo en cuestión era antisemítico pero no era literatura de odio, por lo cual desestimó la querella contra el diario y el periodista que fue traído por el Congreso Judío canadiense. Sin embargo, el Tribunal escuchó otra queja interpuesta contra el mismo periodista y diario por otros cuatro artículos que supuestamente violaban la disposición del odio. El Tribunal encontró que, tomados individualmente, los artículos no violaban la disposición, pero cuando eran vistos colectivamente, “podrían exponer a una persona o a un grupo de personas al odio o desprecio”. Lo sorprendente es que el Tribunal ordenó al diario y al periodista a publicar un resumen del dictamen de la corte y a dejar de publicar declaraciones que puedan exponer a personas de origen judío al odio o al desprecio. El diario decidió cumplir con la orden, bajo protesta. La legislación de derechos humanos también ha sido utilizada para presentar quejas por publicidad en diarios supuestamente discriminatoria contra los homosexuales. En un caso, la queja fue desestimada porque todo su contenido era una cita de la Biblia y la Comisión de Derechos Humanos de Saskatchewan determinó que las citas bíblicas por sí solas no podían ser base de discriminación. Sin embargo, la Comisión de Derechos Humanos de Saskatchewan aceptó una queja en un caso similar en el que, además de la cita bíblica se aprecia a dos hombres tomados de la mano con un círculo rojo y una barra atravesada (el símbolo universal de “no”). El gobierno canadiense y la mayoría de los gobiernos provinciales y municipales están obligados bajo la ley de libertad de información a permitir al público acceso a la información que controla el gobierno. La legislación determina el procedimiento para solicitar dicha información y da las pautas sobre cómo, cuándo y qué información se puede poner a disposición del público. Los documentos obtenidos bajo la legislación referida a la libertad de información son considerados “documentos públicos” bajo la legislación de difamación y, por ende, merecen la defensa del privilegio calificado. La legislación entró en vigencia hace 16 años con el fin de brindar al público la oportunidad de examinar las actividades del gobierno. Sin embargo, luego de que el Parlamento se quejara por todo el tiempo que toma obtener información o por la poca información que se ofrece, y debido a que el Comisionado de la Información ha formulado una acusación sin precedentes en el sentido que el gobierno está amenazando las carreras del personal de la Comisión que trató de develar documentos ocultos del gobierno, se ha nombrado un grupo de trabajo interdepartamental para que estudie la legislación y presente su informe en el otoño de este año. Recientemente, el gobierno federal aprobó la Ley de Protección de Información Personal y de Documentos Electrónicos, con la finalidad de imponer restricciones al uso de información personal y permitir, así, que “los canadienses tengan el derecho a la privacidad con respecto a la información que una organización recolecte, use o revele en una era en la que la tecnología facilita cada vez más la obtención y el libre flujo de información”. Las restricciones sobre el uso de la información son muchas y requieren, por ejemplo, el consentimiento del sujeto de la información en caso de que se le desee dar un uso que no sea aquél para el cual fue originalmente recolectada. Como resultado del análisis realizado por la Asociación Canadiense de Diarios y otros representantes de los medios, la legislación contiene una excepción para toda información personal que se recoja, utilice o revele solamente para fines periodísticos, artísticos o literarios. El gobierno federal espera que todas las provincias aprueben leyes similares o se sometan a la legislación federal.

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