Nicaragua

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NICARAGUA En una medida totalmente lesiva para la libertad de prensa, la Asamblea Nacional aprobó el 13 de diciembre del 2000 la ley creadora del Colegio de Periodistas de Nicaragua, en contraposición del principio 8º de la Declaración de Chapultepec y del principio 6º de la Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. El 26 de enero del 2001, el presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán, vetó parcialmente el proyecto de ley y el 6 de marzo la asamblea nacional aprobó el veto tal como fue propuesto por el presidente, veto que corrigió, adicionó o suprimió parcialmente 23 artículos y eliminó otros 7 artículos de un total de 50 originales, quedando 43 finalmente aprobados. El presidente, al presentar el veto parcial, citó la opinión consultiva sobre la colegiación obligatoria de periodistas emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en noviembre de 1985, la que resolvió que “en cuanto impide el acceso de cualquier persona al uso pleno de los medios de comunicación social como vehículo para expresarse y transmitir información, (esta medida) es incompatible con el artículo 13º de la Convención Americana sobre Derechos Humanos”. Sin embargo, el veto presidencial mantuvo los artículos de obligatoriedad que hacen que la ley sea incompatible no sólo con la Convención Americana de Derechos Humanos, sino también con el artículo 66º de la constitución política de Nicaragua. Tanto la ley original como la ley que finalmente se aprobó según propuesta del presidente en su veto parcial, son inconstitucionales, ambiguas y contradictorias y además restringen la libertad de prensa bajo pena de ley. Aunque el artículo 3º inciso c) de la Ley aprobada fija como uno de sus objetivos “defender la libertad de expresión, información y comunicación que establece la Constitución Política de Nicaragua, como derecho de todos los ciudadanos”, el artículo 6º de la ley de colegiación restringe el derecho que toda persona tiene a informar, al especificar que “Para ejercer el periodismo o profesiones afines será necesario contar con credencial del Colegio de Periodistas de Nicaragua”. En el párrafo tercero el mismo artículo especifica que “Serán objeto de reglamentación estatutaria los cargos que dentro de las empresas privadas o estatales, deben desempeñar periodistas acreditados por el Colegio de Periodistas de Nicaragua”. En el siguiente párrafo dice que la infracción de esta reglamentación “Será considerada como ejercicio ilegal del periodismo y se sancionará por la autoridad de policía de oficio o a solicitud de parte, de conformidad con los artículos 29º y 31º del Reglamento de Policía (vagancia)”. Este Reglamento de Policía, que data de 1880, castiga la vagancia “por la primera vez en los hombres con ocho días de obras públicas, con 16 por la segunda, y con un mes en los demás casos de reincidencia.” a quienes “no tengan profesión, oficio lícito o cualquier otro modo de honesto de vivir conocido...” Los requisitos que impone el artículo 4º de la ley para ser periodista son los siguientes: a) Los que ostenten el título universitario de periodistas; b) los estudiantes activos en la carrera de periodismo que tengan aprobado el tercer año, a los que se les extenderá una licencia transitoria; c) los que al momento de entrar en vigencia la ley estén ejerciendo o hayan ejercido el periodismo durante cinco años aunque no tengan título; d) los reporteros gráficos con al menos tres años de experiencia. El artículo 5º también considera a periodistas que son ciudadanos extranjeros residentes legales en Nicaragua, como acreditantes ante el colegio de periodistas siempre que haya reciprocidad para con los periodistas nicaragüenses en los países de orígen. El 24 de octubre, el periodista de La Prensa, Jorge Loáisiga, realizó una pregunta al primer mandatario que, aparentemente, le desagradó. El presidente Alemán lo apartó con su brazo, prácticamente atropellándolo y acto seguido vinieron los violentos empujones de todos los escoltas que lo acompañan. Unos días después, el 27 de ese mismo mes, la corresponsal de La Prensa en Somoto, Carole Thimpson, fue golpeada en el estómago por un escolta de Alemán cuando ella se le acercó a entrevistar al mandatario. Al día siguiente, el 28 de octubre, el periodista de La Prensa, William Briones, trató de preguntar al presidente, en la ciudad de Granada, sobre una supuesta denuncia de pagos ilegales por seis millones de dólares, circunstancia en que los escoltas lo tomaron com violencia del cuello y lo golpearon, sacándolo del área donde estaba el jefe de Estado. La última agresión fue el 4 de diciembre, oportunidad en que la periodista de El Nuevo Diario, Eloísa Ibarra, al preguntarle al presidente si era amigo de Espinoza Villareal, fugitivo mexicano acusado de la defraudación de 45 millones de dólares en su país, y que si esa era la razón por la que Espinoza se refugió en Nicaragua, Alemán la tomó del brazo derecho y apretándola con fuerza la sacudió varias veces mientras le decía: “quitate de aquí, que te vayás, quítate”. En una alocución por la Radio 560 el día 17 de enero, el presidente se refirió a estos incidentes alegando que lo acusaban de agredir periodistas, pero que a estos periodistas les hubiera ido mucho peor si se hubieran atrevido a hacer lo mismo en un “Cara al pueblo”, refiriéndose a la época del gobierno sandinista. El presidente también ha optado por no responder a las preguntas que le formulan los cronistas de La Prensa, en ruedas informales, debiendo nuestros periodistas transmitir sus inquietudes a través de otros colegas para poder obtener respuestas. El periodismo también ha comenzado a sufrir vejaciones verbales por parte del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). En una de las mayores agresiones, el ex - ministro del Interior del gobierno Sandinista, Tomas Borge, en un discurso pronunciado el 24 de febrero dijo que los medios de comunicación “están comenzando su diabólica misión de llamarle infierno a la posibilidad del paraíso popular” y añadió que los medios “se alimentan de la calumnia como los zopilotes se alimentan con la carroña”. Con referencia al millonario reparo fiscal del gobierno contra el diario La Prensa, éste se encuentra en apelación ante la Corte Suprema de Justicia. Al mismo tiempo, el Carlos Briceño, dueño de Telenica Canal 8, declaró que aunque se le hizo una rebaja al exagerado recargo por una deuda atrasada con el seguro social, esta rebaja no fue sustancial y además no se le trata de la manera como lo hace ese organismo con otros clientes. A pesar de que el presidente Alemán prometió en ocasión del día del periodista el 8 de septiembre del 2000 “que en el futuro no habría discriminación en la distribución de concesión de la publicidad estatal por razones políticas”, las condiciones no han cambiado en absoluto y el gobierno sigue favoreciendo al periódico del partido oficialista, La Noticia. Un estudio realizado por la firma independiente “Servicios Publicitarios Computarizados”, demuestra que la distribución de la publicidad estatal en el período de octubre del 2000 a febrero del 2001 es la siguiente: La Prensa 33%; El Nuevo Diario 36%; La Noticia 31%. Pero según la última encuesta de la Organización Nacional de Agencias de Publicitarias (ONAP), el alcance de lectores de estos diarios es el siguiente: La Prensa el 51%; El Nuevo Diario el 47%; La Noticia el 2%. La tendencia es similar en medios audiovisuales, en donde el estudio de Servicios Publicitarios Computarizados demuestra que las estaciones de televisión y radio adscriptas al gobierno o que lo favorecen, reciben el mayor porcentaje de publicidad oficial.

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