Caribe

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CARIBE Jamaica The Gleaner Company recibió orden en julio de 1996 de pagar aproximadamente 2,3 millones de dólares, además de costos, al ex ministro de Turismo, Eric Anthony Abrahams. El caso por difamación se planteó a partir de una nota de Associated Press en la que se afirmó que Abrahams recibió comisiones ilegales de una empresa estadounidense de publicidad. The Gleaner Company presentó una apelación. La otra demanda importante por difamación planteada contra The Gleaner Company surgió de un informe publicado en 1992 en el que se dijo que el empresario Leymon Strachan había importado un automóvil Mercedes Benz sin pagar impuestos aduaneros. La corte dictaminó que el demandante debía recibir 650.000 dólares. The Gleaner Company apeló al fallo y logró una autorización para presentar nuevas pruebas a fin de respaldar su caso, lo cual fue ratificado por la corte. Antigua y Barbuda En Antigua, el Daily Observer, uno de los pocos medios de información independientes del control del gobierno, publicó una carta que criticaba el dictamen de un juez en un caso relacionado con la muerte de un joven estudiante. El conductor del automóvil que atropelló al estudiante cuando estaba en la vereda fue liberado tras el pago de 7.500 dólares. El juez amenazó a quien escribió la carta con pena de cárcel por criticar su fallo. Aparentemente temeroso, el autor de la carta se disculpó ante el juez a través del diario y la amenaza de encarcelamiento fue retirada. Guyana El estado mantiene el monopolio de la radiodifusión. Hace un tiempo se presentó un Proyecto de Ley de Radiodifusión que conduciría a cambios en esta situación, pero hasta ahora el gobierno ha resistido las presiones para que emita licencias de operación a las radioemisoras privadas. Trinidad y Tobago Desde el comienzo mismo de su gobierno, el primer ministro Basdeo Panday ha estado en conflicto con los medios. Esta situación se inició con el diario Guardian y su director a principios de 1996. A ello le siguió en 1997 un enfrentamiento con el editor de la Red de Comunicaciones del Caribe en torno a una propuesta para limitar la libertad de prensa. Panday calificó al editor, Ken Gordon, de pseudo racista. Este lo demandó por difamación. Ahora el primer ministro las ha emprendido contra toda la prensa caribeña. El choque más reciente entre el primer ministro y la prensa surgió a raíz de los cuestionamientos planteados por un acuerdo entre la Comisión de Electricidad de Trinidad y Tobago (T& TEC) Y una empresa llamada Inncogen respecto a la compra de una nueva planta de energia. El acuerdo fue gestionado por Narine Singh, un estrecho allegado de Panday, que administra una empresa automotriz en Nueva York y que no tiene antecedentes en el sector energético. En Nueva York, Singh es un importante recolector de fondos del Partido Nacional Unido, al cual pertenece Panday. El líder de la oposición, Patrick Manning, quien puso al descubierto el problema en su presentación presupuestaria en octubre, había denunciado que el acuerdo constituía un "trato preferencial" en detrimento de la empresa estatal T&TEC y su subsidiaria Powergen y que estaba "saturado de corrupción con todas las flechas apuntando hacia arriba". Los medios de información continuaron las investigaciones sobre el tema de Inncogen durante octubre. El 2 de noviembre, el primer ministro asistió a la ceremonia de iniciación de las obras de la planta de Inncogen en Couva y los periodistas le consultaron sobre su relación con Singh, su intervención, si la hubo, en las negociaciones y las condiciones del acuerdo y la situación de las empresas involucradas. Irritado, Panday admitió que Singh había sido su amigo durante 20 años. Su indignación aumentó cuando se le preguntó si había ayudado a Singh en las negociaciones por los terrenos de la empresa azucarera estatal, Caroni Ltd., cedidos en alquiler para la construcción de un complejo industrial (que es parte de todo el acuerdo). Consultado por la periodista de TV 6, Natalie Williams, sobre si "utilizó su influencia" en el acuerdo de Inncogen, el primer ministro dijo, "esto es insultante, esto es insultante ... no me pregunten esas estupideces" . El 7 de noviembre, en Princess Town, Panday lanzó un ataque a la prensa a la que acusó de promover el racismo y señaló a quienes escuchaban su discurso que no debe permitirse que ellos (los medios) se salgan con la suya. Al día siguiente, Panday incrementó su agresión a los medios informativos al declarar que su gobierno se encontraba en "estado de guerra" con la prensa. Panday manifestó que su gobierno debía emprenderlas contra los reporteros "racistas" y "acabar con ellos antes que ellos acaben con nosotros". Se refirió a la "trepidante actividad" conocida como guerra y explicó algunos de los detalles del ataque de su gobierno contra "periodistas novatos". Esta estrategia incluyó un boicot publicitario y la prohibición de que los ministros y miembros del Parlamento hablen con la prensa. Los reporteros que cubrían el acto fueron atacados verbal y físicamente. Los nombres de los que estaban en la mesa de prensa fueron gritados por dos destacados activistas, quienes preguntaron a los periodistas si eran muchachos de Patrick Manningy si eran reporteros O "maricones". Los periodistas, sus apuntes y equipos fueron rociados con líquido de los vasos que llevaban partidarios de UNC que rodeaban la mesa. En Trinidad, periodistas de diarios, radio y televisión organizaron una "marcha por la democracia" para protestar por ataques físicos que, según afirmaron, fueron promovidos por el primer ministro Panday. Otras propuestas son un boicot a los reportajes sobre asuntos del gobierno, una carta abierta a Panday, una demanda legal conjunta y manifestaciones ante el Parlamento. Muchas personas han condenado los ataques, incluyendo los medios de información caribeños, la Asociación de Medios de Trinidad y Tobago, el PNM de oposición, editoriales en todos los diarios y la Asociación de Radiodifusores y Editores.

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