Canadá

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CANADA En general, Canadá permite la libertad de expresión y de prensa, aunque hay disputas sobre qué constituye "límite razonable" en ciertas leyes. Las leyes y prácticas en disputa son las siguientes: Una prohibición federal a la publicación de resultados de última hora de encuestas de opinión en las 72 horas previas a un sufragio federal. Varios grupos de periódicos impugnaron esta ley de 1993 en un tribunal de Ontario, que la confirmó. Los periódicos han apelado al Tribunal de Apelaciones, que considerará el caso la próxima primavera. Los tribunales canadienses tienen el derecho a prohibir la publicación de procedimientos judiciales cuando, a su juicio, se hace necesario con el fin de asegurar una debida administración de la justicia. Esto ha llevado al uso cada vez más frecuente de este tipo de prohibiciones en años recientes. Varias organizaciones noticiosas han impugnado el alcance de estos poderes discrecionales, que la primavera pasada llevaron a un importante fallo de la Corte Suprema de Canadá. El alto tribunal falló que, en la historia canadiense, el derecho a un juicio justo, como lo decide un juez, por lo general ha resultado más importante que el derecho a una prensa libre. La Corte Suprema declaró que, de ahora en adelante, los tribunales deben dar a estos derechos igual importancia a la hora de analizar los argumentos para la prohibición de publicación, reconociendo que el derecho a una prensa libre es en sí fundamental para la administración de justicia. Esta es una mejoría significativa con relación al status quo de la libertad de prensa, pero todavía deja a los tribunales un alto grado de discreción para imponer prohibiciones de publicación. Los tribunales canadienses no permiten la cobertura televisiva de la mayoría de los juicios (con la excepción ocasional de la Corte Suprema de Canadá). La mayor parte de los medios de comunicación alega que la cobertura de televisión es simplemente una extensión del derecho del público a asistir a los procedimientos de un juicio. El tema sigue sin resolverse. La Aduana de Canadá tiene la autoridad legal de interrumpir y confiscar importaciones de libros, revistas, videos, etc. que, en su opinión, infringen las leyes penales canadienses contra la obscenidad y el odio. Varias librerías, en específico las que prestan servicio a los homosexuales, han sido sometidas con frecuencia a confiscaciones. Un tribunal de Vancouver impugnó el otoño pasado la confiscación previa de libros y revistas en un tribunal de la Columbia Británica. La mayor parte de los principales medios de comunicación han apoyado editorialmente esta impugnación. El tribunal aún no ha dado a conocer su decisión. El año pasado, la policía de Toronto acusó de pornografía a un artista y a una galería de arte, sobre la base de una nueva ley sobre pornografía infantil, y confiscó las pinturas en cuestión. Un tribunal falló que las pinturas no infringían la ley. Sin embargo, la policía solicitó autorización al tribunal para destruir las pinturas, solicitud que fue denegada. Las pinturas fueron devueltas. Muchos editoriales publicados en los medios de comunicación criticaron la nueva ley sobre pornografía infantil, calificándola de inaceptablemente vaga en sus restricciones a la libertad de expresión y exigieron su derogación. La ley permanece sin cambio alguno. Ningún periodista ha sufrido ataques notables o intimidaciones por parte de entidades públicas o privadas desde el último informe.

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