Discurso - Rafael Molina

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59ª Asamblea General

Chicago, Illinois

Octubre 2003

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Presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información Rafael Molina Discurso ante la 59ª Asamblea General Chicago, Illinois Octubre, 2003 En el período que abarca este informe, desde nuestra reunión de marzo en San Salvador hasta la fecha, se han producido en el continente situaciones que de diversas formas afectan negativamente a la libertad de prensa. Una preocupación que nos aqueja permanentemente es la impunidad de que gozan los crímenes contra periodistas en varios países, especialmente en Colombia y Brasil, donde las autoridades parecen incapaces de sancionar a los culpables. En varias localidades periodistas amenazados de muerte han optado por abandonar sus respectivas regiones en busca de seguridad para ellos y sus familiares. La sordera que exhiben las autoridades en algunos países frente a las denuncias de la prensa, o el desprecio hacia la labor periodística por parte de los gobernantes de turno, son otras constantes que dan lugar a preocupación. El caso de Cuba es el más característico en este sentido. De nada han servido las repetidas apelaciones formuladas ante el régimen cubano por importantes personalidades y organizaciones internacionales, entre ellas la SIP, a favor de los periodistas independientes encarcelados por el régimen de Castro, en franca violación del derecho de los pueblos a tener acceso a toda información sin restricciones de ninguna especie. Con más de 40 años de una negación absoluta al principio de la libre expresión de las ideas, no se ha registrado en Cuba cambio favorable alguno. La intolerancia oficial también se ha dejado sentir en este período. La prensa independiente de Venezuela, por ejemplo, continúa recibiendo duros golpes en este sentido, mediante agresiones y violencia dirigida por sectores claramente identificados con el oficialismo. Pende, además, la amenaza de que finalmente sea convertido en ley el proyecto sobre la Responsabilidad Social en Radio y Televisión, conocido popularmente como la Ley de Contenidos, que daría prácticamente al gobierno la facultad de ejercer la censura previa a las estaciones de radio y de televisión. Por otra parte, mediante el nuevo sistema implantado para el control de las divisas, se limita la importación de papel y en consecuencia se afectan los servicios periodísticos, golpeados ya mediante todo tipo de agresiones, tanto físicas como fiscales y judiciales. Especial mención merece el caso de la República Dominicana, donde siguen intervenidos por el Estado los periódicos Listín Diario y El Expreso, como consecuencia de un controvertido proceso judicial que todavía no termina. Tanto la intervención de los periódicos citados como la clausura de El Financiero y Última Hora, publicados por la misma Editora Listín Diario, se produjeron como consecuencia de una acusación formulada al principal accionista de dichos diarios por supuesta violación a la ley de lavado de activos, que faculta a las autoridades a ocupar los bienes del acusado, como medida precautoria para preservarlos sin que puedan ser distraídos mientras se realiza el proceso. El caso no ha sido fallado todavía y los periódicos, así como varias radiodifusoras y dos plantas de televisión a las que se vincula con el mismo proceso, permanecen ocupados. Otros casos que han merecido también la atención de nuestra Comisión, consisten en golpizas, amenazas, arrestos no justificados y otros tipos de agresiones a periodistas, que han tenido lugar en diferentes escenarios, así como la aplicación de impuestos a la industria periodística que, inevitablemente, ponen en riesgo la libertad de prensa, casos en los cuales hemos elevado oportunamente la protesta de lugar o reclamado las sanciones o los correctivos correspondientes. En su debido momento, por otra parte, la SIP expresó su preocupación y lamentó las muertes y heridas de periodistas en Bagdad, con motivo de la guerra de Irak, por lo cual exhortó a las autoridades estadounidenses a que tomen las medidas pertinentes para evitar su repetición en el futuro. Como un paso positivo para este semestre en favor de la libertad de prensa, cabe mencionar la posición adoptada por la Asamblea General de la OEA, realizada en Santiago de Chile del 8 al 10 de junio, al reconocer el pleno respeto a la libertad de expresión, al acceso a la información y a la libre difusión de ideas, después de que una misión especial de la SIP denunciara ante los cancilleres presentes las violaciones a la libertad de prensa en Cuba y Venezuela. Pese a todas las adversidades y riesgos que acechan constantemente al ejercicio periodístico, seguiremos vigilantes y combativos en todo momento, hasta lograr nuestro objetivo de neutralizar cualquier acción destinada a socavar los derechos de los ciudadanos para expresarse libremente y ser informados sin cortapisas.

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