Conclusiones

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Asamblea General
Los Angeles, California, EE.UU.
5 - 9 de octubre de 1996
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CONCLUSIONES A pesar de muchos cambios positivos en las corrientes democráticas que han avanzado sobre las naciones de las Américas en años recientes, las amenazas a la libertad de prensa continúan en forma de intimidación, impugnaciones judiciales y, trágicamente, el asesinato. La 52" Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa mencionó con optimismo cauteloso algunos de los cambios positivos en el hemisferio. Sin embargo, el tema central de la asamblea, como señaló su presidente Dave Lawrence, fue el proyecto Crímenes sin Castigo contra Periodistas. En los últimos siete años, más de 160 periodistas han perecido asesinados en las Américas. El estudio de la SIP se concentró en seis de éstos, ocurridos en Colombia, Guatemala y México. El informe, un documento agudo que estremece sensibilidades, reafirma con nueva fuerza que donde hay amenazas, intimidación y asesinatos, nadie es libre. Danilo Arbilla, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, ha señalado que aunque los periodistas de todo el mundo corren riesgos, el factor distintivo en América Latina es que virtualmente todos esos crímenes quedan sin resolver y sus autores permanecen impunes. La descripción que ofreció el presidente Lawrence de los crímenes impunes es la debida. Es, señaló, un escándalo. Y el hecho que los periodistas no han dejado de ser un blanco obvio de aquéllos que desean coartar la libertad de prensa, solo deja más en claro la relevancia de la labor histórica de la SIPo En todas las Américas continúan las amenazas a la libertad de expresión. En Venezuela, una ley reciente exige la colegiación de los periodistas. La Corte Suprema de ese país aún no ha decidido sobre un recurso de nulidad presentado por el Bloque de Prensa Venezolano. En Nicaragua hay pendiente una legislación similar. Las presiones de los grupos paramilitares, la policía y los funcionarios gubernamentales constituye una amenaza continua a los periodistas en Haití. En México, la desaparición en 1995 de Cuahutémoc Ornelas, director de la revista Alcance, permanece en el misterio. En Argentina, los periodistas siguen siendo objeto de la amenaza y la intimidación; se ha informado de 75 agresiones contra periodistas en los últimos dos años, de los cuales ninguno fue esclarecido. En Guatemala, otros dos periodistas perecieron víctimas de la violencia en abril. En Cuba, después de 37 años de totalitarismo, el simple hecho de reportar una información es todavía un crimen y los periódicos son dependencias del Partido Comunista. Y los miembros de cinco pequeñas pero valientes agencias de prensa independientes son objeto de deportación, persecución, acoso y prisión por parte del Estado todopoderoso. Por otra parte, vale la pena señalar que en Colombia, país que marcha al frente de todas las Américas en periodistas asesinados en años recientes, en lo que va del año, ninguno ha perecido por medios violentos. La cantidad de diarios brasileños socios de la SIP sigue creciendo rápidamente. El presidente Fernando Henrique Cardoso firmó en agosto la Declaración de Chapultepec. y la SIP comenzará un importante proyecto quinquenal que tiene por fin usar la Declaración de Chapultepec para promover la libertad de expresión y de prensa en las Américas. Una parte del proyecto involucrará un estudio jurídico comparativo en la región. Las amenazas y retos no han desaparecido en momentos que nos acercamos al nuevo milenio. La SIP mantiene su compromiso de asegurar la libertad de expresión y de prensa en todos los países de las Américas, para permitirle a los pueblos vivir en libertad y dignidad.

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