Haití

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Las condiciones en las que se ejerce el periodismo se han deteriorado en este último semestre, debido a atentados, hostigamientos, amenazas contra periodistas independientes, el cierre de programas radiales y una estación, agresiones físicas contra reporteros y la huida del país de varios de ellos. Las principales presiones contra la prensa provienen de funcionarios del gobierno y grupos políticos enquistados en organizaciones pro oficialistas y paramilitares. El presidente Jean Bertrand Aristide ha reiterado que respeta la libertad de prensa, pero en la práctica esto no se cumple. A lo largo del año pasado, la Asociación de Periodistas Haitianos reunió reportes de 90 casos de agresión contra periodistas independientes, perpetrados principalmente por miembros de grupos políticos allegados al Gobierno, al partido oficial de la Familia Lavalás y a grupos paramilitares que se responsabilizan públicamente de no tolerar la libertad de prensa. Joseph Guyler Delva, secretario general de la Asociación de Periodistas Haitianos, ha sido blanco de serios ataques de grupos que lo califican de opositor al Gobierno. A finales de octubre pasado, seis periodistas, 3 del interior y 3 de la capital, Puerto Príncipe, recibieron amenazas de muerte por parte de personeros de grupos progubernamentales que los acusaban de obedecer a la oposición, lo que provocó que restringieran su labor para evitar que las amenazas se convirtieran en acciones en su contra. En noviembre siete periodistas de la provincia de Gonaives fueron forzados a abandonar la ciudad luego de ser hostigados por grupos armados del denominado “Ejército Caníbal” que obedece al fugitivo Amiot Métayer, allegado al presidente Aristide. El grupo de Métayer destruyó con palas mecánicas una prisión, en agosto del 2000, para liberar a su líder. Métayer ha emitido amenazas de muerte contra los siete periodistas de Gonaives, a los que acusó de ser opositores al Gobierno. En noviembre, Delva ayudó a los siete periodistas a trasladarse a Puerto Príncipe, donde viven en la clandestinidad por temor a represalias. En diciembre, dos periodistas, entre ellos uno que trabaja para la televisión controlada por el Gobierno, fueron atacados por militantes de la oposición cuando cubrían una demostración callejera antigubernamental. Métayer amenazó públicamente, en un programa de radio, al director de noticias de Radio Metropole, advirtiéndole de que debía abstenerse de seguir hablando sobre su evasión de prisión. A principios de febrero, pistoleros no identificados entraron a los estudios de Radio Chekina, en las afueras de Puerto Príncipe, y golpearon rudamente al director, Manés Blanc, quien debió ser hospitalizado. Los atacantes dijeron que la acción contra Blanc se debió a los comentarios que éste emitía sobre la situación política haitiana. El Gobierno dijo que no consideraba esta acción una violación a la libertad de prensa. El 14 de febrero, grupos partidarios del Gobierno atacaron la vivienda del periodista Jean-Numa Goudou, de Radio Metropole, tratando de incendiarla. El 18 de febrero Radio Metropole suspendió por un día sus transmisiones en protesta por los ataques de los partidarios del Gobierno contra sus periodistas. El 16 de febrero, hombres armados dispararon, lanzaron botellas y vocearon insultos contra la casa de la madre de la periodista Nancy Roc. Tanto Roc como Goudou cubrieron para Radio Metropole la protesta denominada “fin de semana de la esperanza”, en cuya actividad la reportera pronunció un discurso sobre el ejercicio de la prensa haitiana al servicio de la democracia. El 18 de febrero cuatro periodistas haitianos, Jean-Robert Francois, de Radio Metropole, Henry Fleurimond, de Radio Quisqueya, Jeniton Guerino y Gedeón Presendien, de Radio Etincelles, buscaron refugio en la República Dominicana. Estos cuatro periodistas son parte del grupo de siete reporteros que fueron amenazados de muerte en la provincia de Gonaives por el grupo de Métayer. El 22 de febrero, la directora de Radio Haití Inter, Michel Montas, viuda del periodista Jean Dominique, presuntamente asesinado por partidarios del Gobierno el 3 de abril de 2000, cerró la emisora por las “constantes amenazas y evidentes peligros” contra sus periodistas. Montas dijo en la ocasión que “ya perdimos tres vidas (la de Dominique y su guardaespaldas, Jean Claude Luoissain; así como de Máxime Séide, su propio guardaespaldas, abatido el 25 de diciembre) y nos negamos a perder más... por lo que tomamos esta penosa decisión de cierre, que esperamos sea temporal”. Montas manifestó que recibía constantes amenazas telefónicas, presiones ejercidas por personas desconocidas que en actitud de vigilancia se estacionaban en vehículos sin placas frente al local de la emisora, entre otras acciones. Siguen sin castigo los casos de asesinatos de los periodistas Jean Leopold Dominique, Gerard Denoze y Brignol Dindor. El caso de Dominique está en manos de un tribunal y los responsables del crimen ya han sido identificados.

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