Conclusiones

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Asamblea General
Santiago, Chile
16 - 20 de octubre de 2000
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CONCLUSIONES Este fue un año negro para la libertad de prensa en el hemisferio. Hubo 15 periodistas asesinados por ejercer su profesión. También se registraron agresiones, secuestros, intimidación y exilio contra periodistas ejercidos por fuerzas paramilitares, grupos guerrilleros, bandas de traficantes de drogas y de personas, caciques locales y hasta autoridades civiles y militares. La violencia parece haberse convertido en el método preferido de estos grupos para responder a críticas, opiniones, informaciones o investigaciones plasmadas en los periódicos. No deja de resultar irónico que en uno de los países donde los reporteros sufren la violencia en todas sus manifestaciones exista una tendencia legislativa que constituye una grave amenaza al periodismo al pretender regularlo sobre la base que “el periodismo implica un riesgo social”. Tal es el caso de Colombia donde en los últimos seis meses dos periodistas han sido asesinados, 17 han sido víctimas de vandalismo, cinco han abandonado el país por amenazas y cuatro han sido secuestrados. La búsqueda de la verdad por parte de los periodistas ha producido avances en la lucha contra la corrupción, el narcotráfico y la promoción de la violencia social. ¿Será este el riesgo que se quiere evitar en Colombia? En vísperas de un histórico cambio político en México la violencia contra reporteros va en aumento. Tres periodistas fueron asesinados en los últimos seis meses y hay indicios de que a uno de ellos incluso, le plantaron 10 kilos de marihuana en su vehículo con el fin de ocultar los motivos de su muerte. Este hecho produjo la reacción indignada de gremios de periodistas, políticos y organizaciones no gubernamentales que exigieron se designe un fiscal especial para impulsar las investigaciones del caso. La impunidad para encontrar y castigar a los asesinos de periodistas sigue siendo la norma en México. En este clima de abuso no podía faltar una flagrante contradicción. Ahora, están resurgiendo voces que proclaman la necesidad de sancionar una ley de comunicación concebida para limitar la actividad de los medios impresos y de los periodistas bajo la consigna de establecer “límites al excesivo poder y libertad de los medios mexicanos”. En Cuba, continúa la misma línea dura de control sobre la prensa y los informadores independientes cubanos y sigue practicándose el arresto y la expulsión de corresponsales extranjeros. Los reporteros cubanos siguen sufriendo hostigamiento, encarcelamiento, requisa de correspondencia, prohibición de salir del país. Otros han sido obligados a exiliarse. Al mismo tiempo continúa la apertura de la isla para algunas organizaciones periodísticas norteamericanas que están en proceso de abrir corresponsalías permanentes en La Habana. La tendencia a sancionar leyes de prensa permanece vigente en el hemisferio con todos los peligros y consecuencias que esto implica. El antecedente de la constitución venezolana de 1999 que establece que “toda persona tiene derecho a la información oportuna, veraz e imparcial…” parece inspirar un afán reglamentarista que podría terminar en la creación de juzgados para decidir sobre la oportunidad, veracidad e imparcialidad de la información. Resulta caricaturesco pero es una triste realidad que los Congresos de varios países estén estudiando leyes especiales de prensa. En la mayoría de los países el error en una crónica o la difamación pueden derivar en juicios penales contra los periodistas con penas de prisión. En 16 países se mantienen vigentes las leyes de desacato creando una protección especial alejada de toda concepción democrática para los funcionarios públicos. La Sociedad Interamericana de Prensa recibió con beneplácito la noticia de que inspirada en la Declaración de Chapultepec la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos promoverá una declaración que apuntala la libertad de prensa en el continente y que servirá de guía para la recientemente creada Relatoría de la Libertad de Prensa. La lucha de los pueblos y de los periodistas por defender y preservar la libertad de prensa y el derecho a la información diversificada sigue vigente en el hemisferio superando los obstáculos que se le imponen. Y cada retroceso demanda nuevos esfuerzos y sacrificios. Los periodistas están cumpliendo con su misión a pesar de los asesinatos, amenazas, intimidaciones y secuestros en su contra. f

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