Canadá

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La prensa logró algunos avances en este período en sus esfuerzos por garantizar la libertad de expresión sin trabas. La controversial legislación de vigilancia del Internet propuesta por el gobierno nacional, conocida como la Ley C- 30, fue abandonada en noviembre tras la oposición generalizada de los medios de comunicación, preocupados de que ésta pudiera conducir a la invasión de la privacidad y, por tanto, suprimir la capacidad de los periodistas de mantener en secreto la identidad de sus fuentes Al mismo tiempo, en Nueva Escocia algunos grupos de defensa de la libertad de expresión estimaron que la nueva legislación provincial denominada Ley de Cyberseguridad iba demasiado lejos en su intento por detener el acoso cibernético. Si se la lleva a sus límites, argumentan, entraría en conflicto con la Carta de Derechos y Libertades. En febrero, un proyecto de ley, introducido por el miembro independiente del Parlamento Brent Rathgeber, fue retirado después de quejas de grupos a favor de la libertad de expresión. El proyecto de ley C-461 habría obligado a la Canadian Broadcasting Corporation a divulgar información periodística, creativa y de programación, poniendo en peligro la identidad de sus fuentes confidenciales, cosa que ningún otro medio canadiense ha tenido que hacer. El presidente de la Comisión de Temas Canadienses de la organización Periodistas Canadienses por la Libertad Expresión (CJFE), Peter Jacobson, fue declarante. En diciembre, la Asociación Canadiense de Periodistas (CAJ ) instó a la Real Policía Montada de Canadá a dejar de acosar a un periodista, Miles Howe, después de que este fue arrestado por esa fuerza tres veces en seis meses mientras cubría las protestas en New Brunswick a causa de los procesos de fracturación hidráulica en busca de gas de esquisto. Hubo la sensación de que los arrestos estaban destinados a desalentar la cobertura de prensa sobre las protestas.  

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