Argentina: Palabras Claudio Paolillo por firma Chapultepec

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Palabras de Claudio Paolillo

Presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP

Ceremonia de firma de la Declaración de Chapultepec, Presidente Mauricio Macri

Casa Rosada, Buenos Aires, Argentina


2 de agosto de 2016


Sr. Presidente:


En primer lugar, corresponde agradecerle, en nombre de la Sociedad Interamericana de Prensa y, también, en nombre del derecho humano a la libertad de expresión, que haya aceptado recibirnos esta tarde en la Casa Rosada para esta ceremonia de honda significación real y simbólica.


La Argentina nos ha mantenido ocupados y preocupados durante los tres períodos de gobierno que antecedieron al suyo, Sr. Presidente.


Nos hicieron trabajar mucho. Y esa no fue una buena noticia para la Argentina.


Durante nuestras asambleas semestrales, los representantes de todas las naciones de las Américas y del Caribe ofrecen informes sobre la situación de la libertad de prensa en cada país. Hay algunos que llegan y hablan apenas uno o dos minutos: se limitan a informar "en mi país rige la libertad de prensa". Y se bajan del podio. Esos son los informes que más nos gustan.


Otros están 30 o 45 minutos alertando a los asambleístas sobre las desgracias que deben enfrentar medios y periodistas en sus respectivos países por las más variadas violaciones a la libertad de expresión que usted pueda imaginar. Por desgracia, en los últimos 12 años, los delegados de Argentina integraron este grupo.


Durante los últimos 12 años, Sr. Presidente, siete de los diez puntos que forman parte de los principios de libertad de expresión expresados en la Declaración de Chapultepec que usted acaba de suscribir, fueron vulnerados en Argentina por los gobiernos o por funcionarios o militantes oficialistas financiados con dineros públicos.


Violaron el Principio 2, porque hubo notorias restricciones para que los periodistas y los ciudadanos en general pudieran ejercer su derecho a buscar y recibir informaciones, expresar opiniones y divulgarlas libremente.


Violaron el Principio 3, porque las autoridades no pusieron a disposición de los ciudadanos, en forma oportuna y equitativa, la información generada por el sector público.


Violaron el Principio 4, Sr. Presidente, porque hubo presiones, actos de intimidación y violencia verbal y física contra periodistas independientes o críticos, así como destrucción material de medios de comunicación. Y porque los agresores quedaron en la impunidad.


También violaron el Principio 5, porque los gobiernos interpusieron obstáculos de todo tipo al libre flujo informativo.


Violaron, flagrantemente, el Principio 6, según el cual "los medios de comunicación y los periodistas no deben ser objeto de discriminaciones o favores en razón de lo que escriban o digan".


Violaron el Principio 7, porque las licencias para la importación de papel o equipos periodísticos, el otorgamiento de frecuencias de radio y televisión, y la concesión o supresión de publicidad estatal, fueron instrumentos aplicados para premiar o castigar a medios y periodistas según sus líneas editoriales.


Y violaron, Sr. Presidente, el Principio 10, porque hubo medios de comunicación y periodistas sancionados por difundir la verdad o por formular críticas o denuncias contra el poder público.


Entre los años 2003 y 2015, la SIP destacó seis misiones en Argentina para hablar con las víctimas de los ataques a la libertad de prensa, promover este derecho y realizar pronunciamientos públicos. En todas las oportunidades, solicitamos, casi que rogamos, a los señores presidentes Kirchner que lo antecedieron a usted, establecer algún tipo de diálogo para conversar sobre estos problemas.


Nunca fuimos recibidos.


Emitimos 51 comunicados de prensa sobre diversas vulneraciones a la libertad de expresión, aprobamos en nuestras asambleas 41 resoluciones que fueron enviadas a los gobiernos pero jamás tuvieron otra respuesta que no fueran insultos, y difundimos 26 informes sobre las condiciones en que trabajaron la prensa y los periodistas independientes o críticos a lo largo de este período.


Para nosotros, este acto en el que con su firma, usted se compromete, Sr. Presidente, a respetar estos principios básicos para la existencia de una prensa libre, es de una enorme importancia. Para nosotros, pero especialmente para la Argentina y para toda América, porque la Argentina es un referente ineludible para toda la región.


De algún modo, así como después de demasiados años la Argentina ha regresado a los mercados financieros internacionales, este acto simboliza también el retorno de la Argentina al grupo de países donde rige un periodismo libre, sin hostigamientos desde el poder, sin persecuciones, sin discriminaciones y sin "escraches" en cadenas obligatorias de televisión contra los que piensan diferente.


Confiamos en usted, Sr. Presidente, para que este compromiso que ha asumido al suscribir la Declaración de Chapultepec esté vigente durante todo su mandato.


Que así sea.

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