MÉXICO

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Ejercer el periodismo en México sigue siendo una actividad de muy alto riesgo. Durante la pasada administración del presidente Vicente Fox fueron asesinados 31 periodistas. De hecho, la Comisión Nacional de Derechos Humanos lo calificó como el “Sexenio negro del periodismo”. Con el nuevo Gobierno la situación parece no mejorar, al menos desde el arranque a principios de diciembre del 2006. Entre octubre del 2006 y febrero de este año se han registrado los asesinatos de siete periodistas, la desaparición de dos más y ocho casos de amenazas denunciadas ante las autoridades y organizaciones no gubernamentales. El crimen organizado y los abusos de las autoridades en el poder persisten como las amenazas principales, así como la impunidad de estas agresiones. El caso más representativo de la impunidad en México corresponde al de Alfredo Jiménez Mota, reportero de El Imparcial de Hermosillo, Sonora, quien se especializaba en investigaciones sobre narcotráfico. A casi dos años de haber desaparecido no ha habido un solo informe oficial sobre el caso, ni se han señalado a los autores materiales o intelectuales de su desaparición. Las autoridades federales encargadas de la investigación no han tenido resultados tangibles para conocer su paradero. Hace una semana, una delegación de la (SIP) visitó México para pedir a las autoridades mayores garantías para los periodistas. La misión comprometió al presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, para que promulgue la despenalización de los delitos de prensa como difamación y calumnia. Además, exhortó al Gobierno mexicano a que considere los agravios contra periodistas como de orden federal, y que los delitos contra comunicadores se consideren con agravantes y que no prescriban. Hechos sobresalientes en período: El 27 de octubre del 2006, el camarógrafo norteamericano de la agencia Indymedia, Bradley Wheyler, murió a consecuencia de un balazo en el pecho que recibió mientras cubría un enfrentamiento entre maestros miembros de la Asociación Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y la Policía Municipal de Oaxaca. El 23 de octubre se reportó la desaparición Guevara Guevara Domínguez, editor de la revista Siglo XXI, que se publica en los Estados Unidos. Dos meses después fue encontrado muerto a un costado de la carretera en el estado de Durango. El 12 de noviembre del 2006 fue encontrado muerto Misael Tamayo Hernández, director general del periódico El Despertar de la Costa, con visibles huellas de tortura en un hotel de Zihuatanejo, Guerrero. El 16 de noviembre el periodista José Manuel Nava, ex director del diario Excélsior, fue asesinado de siete puñaladas en su departamento de la Ciudad de México. El 22 de noviembre fue encontrado acribillado a balazos en una carretera de Veracruz, el reportero de la revista Testimonio y corresponsal de la publicación Alarma, Roberto Marcos García. El 1 de diciembre, también en Veracruz, la Policía encontró el cuerpo de Adolfo Sánchez Guzmán, corresponsal de Televisa en ese estado, quien tenía cuatro días de desaparecido. Fue ejecutado de dos balazos en la cabeza. El 8 de diciembre, Raúl Marcial Pérez, editorialista del diario El Gráfico, de Oaxaca, fue asesinado por un comando que llegó a la redacción del periódico y acribilló al periodista. El 20 de noviembre del 2006 desapareció José Antonio García Apac, director del semanario Ecos de la Cuenca, de Tepalcatepec, estado de Michoacán El 25 de enero se notificó que la Fiscalía Especializada de Delitos Cometidos contra Periodistas inició una investigación para dar con el paradero del reportero del diario Tabasco Hoy, Rodolfo Rincón Taracena. El periodista desapareció en el estado de Tabasco, entidad costera del Golfo de México. Por otra parte, numerosos periodistas denunciaron amenazas: El 23 de octubre del 2006, Epifanio López Roblero, del diario El Orbe, denunció que el Alcalde de Huixtla, Chiapas, lo amenazó con un arma de fuego. El 8 de noviembre se hicieron públicas las denuncias contra el alcalde de Comitán, Chiapas, Roberto Figueroa Mazariegos, quien amenazó a Rosy Guadalupe Pérez, editora del diario El Meridiano, y Marco Antonio Guillén Abarca, editor de El Diario de Comitán. El 23 de noviembre del 2006, la periodista de Proceso, Sanjuana Martínez, denunció haber recibido amenazas de muerte vía telefónica. El 5 de diciembre del 2006, el reportero gráfico, Saúl Contreras, del periódico El Mundo de Córdoba, del Estado de Veracruz, entabló una denuncia penal ante la Procuraduría de ese Estado, por amenazas de muerte y golpes que recibió de un grupo de hombres fuertemente armados. El 8 de enero del 2007, la reportera y columnista del diario Hoy Tamaulipas, Evelyn Hernández, denunció que en los últimos tres meses ha recibido 10 amenazas de muerte vía telefónica. El 6 de febrero de este año, la periodista Nadia Altamirano, del periódico El Imparcial de Oaxaca, denunció ante la Fiscalía Especializada en Agravios a Periodistas de la PGR, haber recibido amenazas por el trabajo que publicó sobre las irregularidades en una ampliación carretera, en la zona del Cerro del Fortín, en ese Estado. Entre los periodistas agredidos, se destacan los siguientes hechos: El 3 de noviembre fueron agredidos por la policía en Oaxaca: David Jaramillo, fotógrafo de El Universal; y Miguel Dimayuga, fotógrafo de Proceso. El 25 de enero Mario Martell, reportero de Intolerancia Radio en Puebla, fue internado en un hospital debido a que fue golpeado por un guardaespaldas de Roberto Marín Torres, hermano del gobernador de ese Estado del Centro del País. Un día después, el 26 de enero, en Caborca, Sonora, al director del periódico La Voz del Noroeste y Diario del Noroeste, Martín Mayoral Lozano, le incendiaron su vehículo durante la madrugada, afuera de su domicilio. El 27 de enero en Valle Hermoso, Tamaulipas, al corresponsal del periódico El Mañana de Reynosa y presidente de la Unión de Periodistas Democráticos de ese Municipio, Agustín Ávila, también le incendiaron su automóvil El 5 de febrero se hizo público que un periodista de Agua Prieta, Sonora, fue plagiado y llevado a la comunidad Tres Álamos, municipio de Janos, Chihuahua. Las autoridades locales informaron de que el periodista escapó de sus captores que pedían 100 mil dólares por su liberación. La identidad del reportero no fue revelada. El 28 de febrero pasado, el Foro de Periodistas de Chihuahua, condenó el ataque que Alberto Hierro, reportero gráfico de El Heraldo de Chihuahua, recibió por parte de agentes de la Procuraduría General de la República cuando se realizaba un operativo en una colonia del Centro de la ciudad. El pasado 15 de marzo, el diario Por Esto, de Yucatán, denunció que el Gobierno del presidente Felipe Calderón Hinojosa se rehusó a acreditar a reporteros y fotógrafos de ese diario para la visita a Mérida del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, aduciendo que se debió a represalias por su línea editorial crítica.

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