Paraguay

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PARAGUAY Informe ante la Reunión de Medio Año Caracas, Venezuela 28 al 30 de marzo del 2008 Un creciente conflicto entre el Gobierno y los medios de comunicación en un contexto preelectoral ha caracterizado el panorama de la libertad de prensa en los últimos seis meses. El Presidente Nicanor Duarte Frutos y otros voceros del oficialismo gobernante han lanzado durísimos ataques a diarios, canales de televisión, directores de medios e, incluso, a la Sociedad Interamericana de Prensa. La inusitada virulencia de las declaraciones contra medios de prensa debe entenderse en función de las próximas elecciones generales, previstas para el 20 de abril. Encuestas y sondeos de opinión difundidos por la prensa colocan como eventual ganador a un candidato de la oposición y solo en tercer lugar a la candidata del partido oficialista. El Gobierno ha denunciado una conspiración de la prensa y de las firmas que miden la intención de voto acusándoles que son parte también de esa supuesta campaña de desprestigio así como las noticias y reportajes en los que la prensa ha desnudado la corrupción en altas instancias del poder. Entre los meses de noviembre y febrero, los cuestionamientos del Gobierno han llegado a su pico. En ese período, Duarte Frutos ha “mandado al diablo” permanentemente a la prensa, a la que califica de “antiparaguaya” y “anticolorada”. Acusó a directores de medios de especulación, contrabando y evasores fiscales. De este torrente de agravios, resaltan dos hechos significativos. En primer lugar, el Gobierno no se detuvo simplemente en violentos discursos y palabras sino que tomó medidas concretas. En pleno discurso proselitista, el 7 de diciembre Duarte Frutos ordenó al ministro de Trabajo la intervención del supermercado Stock de Ciudad del Este, componente de l as empresas que integran Ultima Hora y Telefuturo. La intervención se hizo efectiva tres días más tarde. La explicación fue que la medida administrativa tomada por el Ministerio del Trabajo había sido resuelta con anterioridad al discurso del Presidente. El segundo hecho es la reacción del presidente Duarte Frutos por el llamado de la SIP pidiendo el cese de los permanentes ataques a los medios. La petición se fundamentaba en la preocupación por el ambiente de amedrentamiento a la libertad de expresión que se estaba instalando en el país. La respuesta del gobernante exhibe el nivel de intolerancia al que ha llegado el oficialismo paraguayo: “Que la SIP se dedique a ganar plata, no sé quiénes integran la SIP, pero estoy seguro de que en la SIP hay personas que ni siquiera han redactado una crónica fúnebre, son incapaces de escribir una correspondencia y quieren hablar de periodismo, no me van a decir lo que tengo que hacer “. Los ataques a la prensa no son exclusividad del partido de Gobierno. Uno de los candidatos con mayores posibilidades, el ex obispo Fernando Lugo, se ha manifestado a favor de una ley que regule la actividad de los medios de comunicación –algo que apoyó el Presidente- y de los periodistas aunque pocos días después intentó rectificar. Asimismo, en declaraciones públicas dijo que la prensa paraguaya presenta informaciones sesgadas movida por “intereses” económicos o corporativos, pero sin exponer razones o pruebas. El líder principal de la agrupación política Tekojoja ­uno de los más fuertes respaldos de la candidatura de Fernando Lugo-, el médico Aníbal Carrillo Iramain, también opinó que la prensa paraguaya debe ser “democratizada”, alegando que existe un oligopolio de los medios de comunicación. El general Lino Oviedo, otro de los candidatos a la Presidencia, calificó el 20 de marzo a varios periodistas de diversos medios como “víboras y soplones” y agregó que muchos de ellos reciben sobornos para perjudicar su imagen. Recuento de los principales hechos: El 4 de noviembre el presidente Duarte Frutos, en un acto oficial, fustiga a los medios afirmando que “sueñan con la caída del coloradismo, que no va a caer jamás”. Agrega que “podrán tener sus medios, sus diarios, sus canales de televisión, pero jamás tendrán el corazón del pueblo paraguayo. Diseminan mentiras sobre nosotros y quieren que sintamos asco de nuestro partido”. El 12 de noviembre el Presidente, amenaza a los medios con “sacarles la careta. Van a rendir cuentas, tenemos que cobrarles impuestos y vamos a ir sobre ellos. La prensa es más enemiga que la oposición política. Quieren destruir la fe del pueblo en el futuro de nuestros hijos”. Al día siguiente, el Presidente se declara víctima de una campaña de calumnias porque “él no se arrodilla ante los medios de prensa que quieren destruir la capacidad creadora del pueblo paraguayo” y días se mostró partidario de que el gobierno tenga sus propios medios periodísticos. El 24 de noviembre el Presidente cuestiona en rudos términos al diario Ultima Hora y al canal de TV Telefuturo por el supuesto apoyo que brindan a su oponente en las internas, el ingeniero Luis Castiglioni. Acusa a esos medios de fraguar encuestas para torcer la voluntad del electorado. El 3 de diciembre, el Presidente dijo que “la libertad de prensa no existe porque los medios responden a sus dueños, tienen fines de lucro y responden a los intereses de grupos económicos” y que “los patrones publican lo que va a vender sus diarios. Los dueños de medios nos tiran mentiras, refritan noticias y son los que sobornan a nuestros funcionarios”, añade. El 11 de diciembre el Presidente llama a los periodistas “profetas del pesimismo” durante un acto proselitista en el que responsabiliza a los diarios Ultima Hora y Abc Color de la renuncia del viceministro de tributación, Andreas Neulfeld. Al día siguiente dijo que más del 80% de lo que difunde la prensa es mentira. El 1 de enero el Presidente Duarte Frutos exige a los medios de prensa escrita que “hagan directamente propaganda política o que no hablen de lo que no conocen”. Insiste además en que no existe la libertad de prensa ni la objetividad en el periodismo. El 27 de enero la escribana Sonia González amenazó al corresponsal de los diarios La Nación y Crónica, Alberto Núñez, de la zona de Capiibary, distante unos 300 kilómetros de la capital. El trasfondo de la amenaza serían investigaciones periodísticas que vinculan a Alcides Aquino ­esposo de González- en el intenso tráfico ilegal de madera en la zona. El 8 de febrero, el director del diario Abc Color, Aldo Zuccolillo, es absuelto en un juicio por difamación entablado en su contra por el ex diputado Benjamín Marecos Duré. Zuccolillo afronta al menos una veintena de procesos penales, la mayoría promovidos por políticos.

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