Cuba

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En los últimos meses no se percibe ninguna mejoría en Cuba en cuanto al respeto a la libertad de prensa y de expresión. La represión se ha caracterizado por el aumento de las detenciones arbitrarias y por el mantenimiento sistemático de los actos de repudio en los que una parte de la población es conducida, mediante presiones y estímulos a agredir e insultar a otros ciudadanos que de forma pacífica expresan su disconformidad con la política gubernamental. Esto, sin dudas, constituye una incitación a cometer actos calificables como delitos de odio. Uno de los objetivos de la represión es aislar a los opositores y aterrorizar a los disconformes que aún no se han atrevido a traspasar la difusa frontera entre lealtad y oposición. A mediados de octubre cinco periodistas independientes fueron detenidos por varios días, para posteriormente ser liberados. Los arrestos ocurrieron en el marco del segundo aniversario de la muerte de la líder de las Damas de Blanco, Laura Pollán y tuvieron como objetivo evitar los reportes sobre las actividades de recordatorio. La Sociedad Interamericana de Prensa se pronunció ante estos arrestos arbitrarios y subrayó su carácter represivo e ilegal. Vale la pena destacar que el gobierno de Raúl Castro sigue caracterizándose por la “paramilitarización” de la represión, con mucha violencia física y verbal pero intentando no dejar huellas legales de ésta. Las integrantes de las Damas de Blanco, los miembros de la Unión Patriótica de Cuba, los activistas de la Demanda Ciudadana Por Otra Cuba que exigen al gobierno la ratificación de los pactos de derechos y numerosos periodistas, blogueros y bibliotecarios independientes han sido víctimas del acoso policial. No han faltado las agresiones verbales, las amenazas, los golpes y vejaciones de todo tipo. Según datos documentados por la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, desde enero de este año hasta la fecha en que se presenta este informe, las detenciones arbitrarias rondaban la cifra de 4000, dato que habrá que sumar a los 12 800 casos reportados desde 2010, año en que comenzó la excarcelación de los presos políticos de la primavera negra. El escritor y bloguero Ángel Santiesteban, Premio Casa de las Américas 2006, sigue en prisión, cumpliendo una condena de 5 años por supuestos delitos comunes. La prensa independiente y varias organizaciones jurídicas no gubernamentales han denunciado las irregularidades del proceso judicial y exigido su excarcelación. La página web de este escritor, se nutre de las historias de la cárcel que vive cada día y se convierte en un testimonio crudo y desgarrador del sistema penitenciario cubano. Pasados diez meses desde que se puso en práctica la llamada reforma migratoria, varios opositores y periodistas independientes han podido salir de la isla y regresar. Sin dudas, eso ha contribuido a que las voces de la sociedad civil lleguen a escenarios internacionales donde antes sólo se podía escuchar la versión oficial de lo que ocurría al interior de la Isla. Sin embargo, las flexibilizaciones para salir del país no han beneficiado a la totalidad de los cubanos. A los ex prisioneros de la Primavera Negra de 2003 que aún están radicados en Cuba, no se les está permitido viajar. Las autoridades aluden a que estos disidentes se encuentran aún bajo “licencia extrapenal”. En la lista de los impedidos de viajar se encuentran José Daniel Ferrer, Martha Beatriz Roque, Héctor Maseda, Oscar Elías Biscet, Iván Hernández Carrillo entre otros prominente activistas Por otra parte, el exilio cubano ha sido el gran olvidado de la Reforma Migratoria al impedírsele a muchos visitar a la Isla o retornar definitivamente. Hace apenas una semana se conocía del triste caso del fallecimiento del padre de Blanca Reyes –líder de las Damas de Blanco radicada en España- a quien le había sido negado el permiso de entrar a la Isla. Ni siquiera bajo el pedido humanitario de despedirse de su padre enfermo, las autoridades cubanas le concedieron el autorizo. Otro drama familiar que se suma a la larga lista de los provocados por el absurdo migratorio bajo el que han vivido por décadas los cubanos. No se perciben en la esfera política, donde se mantiene el monopartidismo como modelo de gobierno. El discurso público sigue manteniendo la intransigencia e intolerancia como sus pilares fundamentales. Las escuelas y centros de estudio superior mantienen en sus planes de estudio una alta presencia de la ideología dominante, con alta dosis de adoctrinamiento y culto a la personalidad. Justo por estos días el  joven San Miguel Molina Cobas de la Universidad de Santiago de Cuba fue expulsado de la Facultad de Medicina por su pertenencia a la organización opositora Unión Patriótica de Cuba (UNPACU). En este 2013 el gobierno cubano anunció la apertura de 118 puntos de acceso a Internet  a lo largo de todo el país. Bajo el nombre de Nauta, el nuevo servicio incluye correo electrónico y navegación a precios que oscilan entre 1.50 CUC y 4.50 CUC la hora de conexión. La medida, insuficiente pero bienvenida, permitió que más de 100.000 personas en apenas dos meses se convirtieran en usuarios de este servicio. Sin embargo, tal flexibilización no llenó las expectativas en relación con el cable de fibra óptica entre la Mayor de las Antillas y Venezuela. La mayoría de los consultados al respecto, esperaba que se hubieran permitido el acceso a Internet –sin considerando ideológicos y en moneda nacional- desde las casas. El sector profesional es uno de los más afectados por las limitaciones para entrar en la gran telaraña mundial. El llamado “capital humano” se descapitaliza en la medida en que un cirujano, un ingeniero o un abogado no puedan estar al tanto de las tendencias mundiales en sus respectivas especialidades. Poder leer bibliografía actualizada, intercambiar opiniones vía chat u otras plataformas digitales, inscribirse en foros temáticos, e incluso presenciar a través de videoconferencias paneles y debates, resulta de vital importancia para cualquier profesional en este siglo veintiuno. De ahí que las restricciones de conectividad vayan en detrimento de la calidad profesional existente en la Isla. Aún así se puede hablar de un aumento de nuevas alternativas de conectividad. La aparición de redes inalámbricas de intercambio de ficheros; la consagración de la memoria USB  como mecanismo de traspaso de información; los llamados “combos” o “paquetes” de audiovisuales que circulan en mercado cuentapropista o ilegal y las perseguidas antenas parabólicas para captar la señal televisiva de países cercanos, entre otros, son algunos de los caminos paralelos usados por la población cubana para acceder a noticias, documentales, libros digitales e información sacada de sitios webs. La prensa oficial ha tratado de abrir algunos espacios de crítica y debate en el último lustro. Entre ellos las páginas de cartas a las redacción del periódico Granma. La aparición también de secciones de análisis de cuestiones de interés nacional en los noticiarios televisivos, apuntan a una intención de acercarse a la realidad. Sigue existiendo, no obstante, un estricto monopolio partidista sobre los medios de difusión masiva. No ha habido avances legales en cuanto a permitir la existencia de una prensa no asociada al Partido Comunista.  Sin embargo, en los últimos meses han aumentado considerablemente el número de páginas de internet, boletines, publicaciones periódicas y blogs hechos desde el sector crítico y sin permiso oficial. Según el último informe de Freedom House, Cuba está clasificada en el penúltimo lugar –junto con China y sólo por encima de Irán- en el escalafón de países según el acceso a Internet de sus ciudadanos. Con 91 puntos de 100 posibles que se tuvieron en cuenta para la escala, la Mayor de las Antillas se mantiene como una nación donde se violan los derechos del usuario para acceder al contenido en la web y se le ponen férreos límites al contenido accesible. El informe, sin embargo, no incluye el período posterior a la apertura de los centros de conexión conocidos como Nauta. Aún así refleja el entorno represivo en el uso de tecnología de la informática y las comunicaciones. El texto apunta también a que la mayoría de los “internautas” cubanos sólo puede navegar en una intranet local. Twitter se ha erigido en el último año como la herramienta por excelencia a la hora de reportar los abusos contra activistas y las violaciones de Derechos Humanos. Una pequeña comunidad de twitteros –alrededor de 150- reportan a lo largo de todo el país a través de mensajes de sólo texto. Eso ha cambiado el espectro informativo que sale desde la Isla, pues le ha permitido a las voces críticas con el gobierno poder narrar lo que ocurre con inmediatez y autonomía. Se mantienen las penalizaciones y multas a quienes poseen una antena parabólica –ilegalizadas en Cuba- para captar los canales de La Florida y otros países de la región. La entrada al país de estos equipos, incluyendo Direct TV y radios satelitales está prohibida. El contratista Allan Gross, de 62 años, cumple una pena de 15, tras ser acusado de cometer delitos contra la Seguridad del Estado al entregar equipos de comunicación a personas consideradas opositores. Varias gestiones para su excarcelación han fracasado. Cuba sigue siendo un país donde la libertad de prensa, de asociación y de expresión no ha podido ser disfrutada por al menos tres generaciones de cubanos.  

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