Kerry Kennedy - Acto público de reconocimiento caso Carvajal

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Reunión de Medio Año, 29 al 31 de marzo de 2019, Cartagena, Colombia
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Palabras de Kerry Kennedy, presidenta de Robert F. Kennedy Human Rights

Buenos días. Mi nombre es Kerry Kennedy, y soy la presidenta de Robert F. Kennedy Human Rights.

Es un gran honor unirme a todos ustedes hoy. Don Jairo y Doña Ana Francisca; Janeth Cristina, Paola Andrea and María Alejandra; Judith, Ruth, Gloria, Fernando, Luz, Saul, and Miriam; y Cristhian, Cesar, Oscar y Diego (Nephews), gracias por invitarme a hacer parte de esta importante ocasión. Representantes del Gobierno de Colombia, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, nuestros colegas de la Sociedad Interamericana de Prensa, nuestra abogada Angelita Baeyens, señoras y señores.

La ceremonia de hoy marca un hito extraordinario en la lucha por la justicia de la familia de Nelson Carvajal y de los miembros de la prensa que tanto admiraron el valor de este maestro, periodista de investigación, padre, hermano, hijo y patriota.

Ha sido un gran privilegio para Robert F. Kennedy Human Rights unirse a la Sociedad Interamericana de Prensa y la familia Carvajal en su búsqueda de la verdad y la justicia y honrar la memoria y el trabajo de Nelson. Cuando Ricardo Trotti, Director Ejecutivo de la SIP, nos solicitó acompañar el caso Nelson Carvajal ante la Corte Interamericana, aceptamos de manera inmediata y enfática.

Vimos la oportunidad de luchar por la justicia y la reparación de esta extraordinaria familia, y eso fue suficiente. Pero también queríamos luchar contra la impunidad y reforzar el trabajo de los cientos de periodistas que se han enfrentado y continúan enfrentando la violencia y la intimidación simplemente por hacer su trabajo. También queríamos reforzar la democracia, porque todos sabemos que la democracia no puede sobrevivir sin una prensa libre, sin disidencia.

Ese trabajo es particularmente importante ahora que los periodistas son menospreciados y atacados con creciente furia, no solo por demagogos, tiranos y delincuentes organizados; sino también por los líderes del mundo libre.

Estoy profundamente emocionada de unirme a ustedes hoy. Se han dicho muchas cosas hermosas sobre Nelson Carvajal. Sobre la forma en que inspiró a sus alumnos. Sobre su amor por su familia increíblemente unida. Sobre su tenaz determinación para eliminar la corrupción que estaba destruyendo su comunidad y dañando su país. Sobre su valentía para seguir haciendo preguntas incluso después de que su vida fuese amenazada. Acerca de cómo Nelson, en su lucha por la justicia y su creencia en la libertad de prensa, no solo luchó por Pitalito, sino que también luchó por la libertad de prensa en Colombia y en todo el mundo.

Parte del trabajo que Nelson comenzó ha sido continuado por personas como Ricardo Trotti y quienes comparten el sueño de justicia y paz de Nelson. Y anima saber que tantas personas comparten su visión del trabajo que debemos realizar y nos entregamos diariamente para hacerlo.

Pero como la hija de un hombre que, como Nelson, fue asesinado en represalia por su coraje moral, sé de primera mano que hay una parte del trabajo de Nelson que no puede ser realizado por otros. Su obra como esposo amoroso. Su trabajo como padre de Janeth Cristina, Paola Andrea y María Alejandra. Su trabajo como tío, hermano, hijo. Esta es una de las crueldades más grandes del asesinato: deja incompleta la obra del amor.

Querida familia Carvajal, su resistencia y determinación de encontrar justicia a pesar de todos los riesgos y obstáculos que han enfrentado durante los últimos 20 años es un ejemplo para el mundo. Sé que Nelson y mi papá los están viendo a todos ustedes con orgullo.

Es casi imposible describir el dolor de perder a tu padre por un asesinato sin sentido, o la ira y el temor de saber que el asesino sigue libre. Debido al fracaso de la policía y los fiscales, le tocó a la familia Carvajal investigar por su propia cuenta este crimen atroz. Y luego volvieron a ser víctimas, amenazados tan seriamente que se vieron obligados a abandonar no solo su comunidad, sino que fueron obligados a exiliarse en el extranjero, separando la familia una vez más.

El Estado de Colombia tiene la oportunidad de enmendar sus errores y demostrar que está dispuesto a enfrentar la corrosión de la impunidad que rodea los casos de violencia contra periodistas.

Aplaudimos al Estado colombiano por dar el primer paso hacia la justicia hoy, reconociendo su error y asumiendo la responsabilidad por no haber actuado.

Este es un primer paso, pero no debe ser el último.

Ahora, el Estado debe investigar el caso y asegurar que los responsables del asesinato de Nelson Carvajal sean identificados y castigados.

Ese deber de investigar los hechos no se limita al asesinato de Nelson. Debe incluir la investigación y la responsabilidad de todas las amenazas subsiguientes sufridas por los miembros de la familia Carvajal.

La sentencia emitida por la Corte Interamericana en este caso hace un año es una hoja de ruta importante que debe seguir el Estado, y las medidas de reparación ordenadas por la Corte son muy claras. Continuaremos trabajando junto a la familia Carvajal y la Sociedad Interamericana de Prensa para garantizar que el fallo se cumpla en su totalidad. La familia lo merece, y la sociedad colombiana no merece menos.

Colombia está en una coyuntura increíble en este momento. A pesar de sus debilidades, el acuerdo de paz con las FARC es un logro extremadamente importante para Colombia y para nuestro mundo.

Colombia tiene la oportunidad de construir un futuro de paz e inclusión, la oportunidad de corregir los errores y crear un entorno seguro y propicio para la sociedad civil y los periodistas.

No podemos permanecer en silencio ante la cantidad alarmante de líderes sociales que han sido asesinados solo este año. Esta no es la paz que anhelamos.

El Gobierno debe garantizar que los defensores de los derechos humanos y los periodistas estén protegidos de manera efectiva. Esta es la única forma de reparar el tejido de la sociedad y reconstruir la confianza en las instituciones del Estado, la confianza en la administración de la justicia y la confianza en la voluntad del Estado para garantizar que las voces que le hablan con la verdad al poder, tal como lo hizo Nelson durante su vida, sean protegidas de aquellos que tienen interés en silenciarlas.

Reflexionando sobre las vidas de Nelson Carvajal y de Robert Kennedy quisiera terminar con estas palabras de Stephen Spender:

Pienso continuamente en aquellos que fueron verdaderamente grandes.

Los nombres de los que en sus vidas lucharon por la vida,

Quienes llevaban en sus corazones el centro del fuego.

Nacidos del sol, viajaron un rato hacia el sol.

Y dejaron el vívido aire firmado con su honor.

Gracias-


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