Cuba

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CUBA Desde la Asamblea General de octubre se han acentuado los intentos del gobierno para cerrar los resquicios de libertad que han defendido, contra viento y marea, los periodistas independientes. Acoso, intimidación y prisión son algunos de los métodos más frecuentemente utilizados por las autoridades para suprimir el derecho a informar y expresarse de los periodistas que no se ciñen a la línea oficial. En este marco, el régimen cubano puso en práctica lo que parece ser una nueva modalidad para controlar a la prensa: una suerte de arresto domiciliario de facto, el cual han sufrido más de diez reporteros en circunstancias en que se disponían a cubrir eventos potencialmente incómodos para el gobierno. La prensa extranjera también ha sido blanco de restricciones. A mediados de diciembre, el gobierno negó la visa de entrada al país a un grupo de periodistas de opinión norteamericanos, agrupados en la Conferencia Nacional de Editorialistas (NCEW). La prohibición inicial recayó sólo sobre The Miami Herald, pero luego se extendió al resto del grupo cuando éste criticó la decisión. Estos hechos han disminuido las expectativas que se generaron tras una serie de iniciativas de la SIP y otros organismos de prensa mundiales para mejorar la situación de la prensa independiente. La más importante de ellas logró el compromiso de varios presidentes latinoamericanos para interceder por la prensa cubana durante la Cumbre de Presidentes Iberoamericanos, realizada en La Habana en noviembre. Los mandatarios, particularmente José María Aznar de España y Ernesto Zedillo de México, se interesaron personalmente por la suerte de los periodistas independientes y expresaron su preocupación por ellos en tribunas públicas y, privadamente, al propio Fidel Castro. La atención de la opinión pública mundial se centró brevemente sobre los disidentes y sobre la prensa alternativa, con lo cual se logró un paréntesis de distensión para los periodistas. La presión internacional continuó durante diciembre tras la reunión en Londres de las más importantes entidades de prensa, agrupadas en el Comité Coordinador de Organizaciones de Libertad de Prensa. Allí se acordó y diseminó internacionalmente una dura condena al gobierno de Cuba con el fin de reforzar el avance logrado durante la Cumbre de Presidentes. Desafortunadamente, este interregno de relativa calma duró poco. Los primeros meses del nuevo año han traído más represión para los periodistas cubanos. Tanto, que este período ha sido descrito por nuestro vicepresidente regional para Cuba, Raúl Rivero, como uno de los momentos “más críticos y oscuros del movimiento de la prensa independiente”. El régimen, en efecto, ha arremetido en diversas formas contra los periodistas cubanos, agrediéndolos físicamente, arrestándolos y confiscándoles equipos, con el fin de impedirles realizar su trabajo con libertad. Por otra parte, siguen purgando penas de cárcel por el delito de desacato a la figura de Fidel Castro tres periodistas: Bernardo Arévalo Padrón (6 años), Jesús Joel Díaz Hernández (4 años) y Manuel González Castellanos. Leonardo de Varona fue excarcelado a fines de enero tras cumplir un año y cuatro meses de prisión. Este es un resumen de los hechos: El 1 de noviembre, el presidente Fidel Castro agredió verbalmente a cerca de 20 periodistas independientes acusándolos de ser “cabecillas contrarrevolucionarios y conspiradores”. Estos son: Mercedes Moreno y Omar Rodríguez Saludes, de Nueva Prensa; José Antonio Sánchez, Tania Quintero y Ricardo González, de Cuba Press; Manuel David Orrio y Jesús Zúñiga, de la Cooperativa de Periodistas Independientes; Néstor Baguer y Lucas Garvo, de APIC; Santiago Santana, de Oriente Press; María de los Angeles González Amaro, de UPECI; Jorge Olivera, María del Carmen Carro y Lázaro Rodríguez Torres, de Havana Press; Edel José García, de CNP; Ramón Alberto Cruz Lima, de Patria y Raúl Rivero, vicepresidente regional de la SIP para Cuba. El 8 de noviembre, Ramón Humberto Colás, colaborador de Cuba Press, fue arrestado y confinado en un lugar desconocido. También en esta fecha el periodista Santiago Santana fue impedido de viajar de Santiago a La Habana, cancelándosele su boleto de avión, ya adquirido. Por otro lado, al periodista Guillermo Alvarez, de Camagüey, se le advirtió que no deje la provincia hasta después de la finalización de la Cumbre Iberoamericana de Presidentes, el 15 y 16 de noviembre. El 10 de noviembre fueron retenidos en sus domicilios los periodistas Osvaldo Céspedes, Aurora García del Busto, Odalys Víctores, Jorge Miguel Feliu y Angel Pablo Polanco. Al tratar de abandonar su casa, este último fue conducido a la estación de policía. El 4 de diciembre, día de Santa Bárbara, más de diez periodistas fueron impedidos de abandonar sus domicilios, para evitar que cubrieran las celebraciones. El 10 de diciembre, el 51 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, varios periodistas sufrieron prisión domiciliaria. Dos de ellos -María Miranda y Miguel Vargas- fueron conducidos a una unidad policial, donde sufrieron maltratos. El 17 de diciembre, fue detenido mientras daba cobertura en las cercanías de La Habana a una peregrinación de fieles católicos, el fotógrafo Alberto Arveo. La policía le confiscó una cámara fotográfica y otra de vídeo. El día 23 de diciembre, el fotógrafo Omar Rodríguez fue detenido por los agentes de la Seguridad del Estado y le confiscaron una cámara fotográfica y una grabadora. El 8 de enero, el periodista Bernardo Arévalo Padrón, quien purga una condena de seis años por desacato a la figura de Fidel Castro, fue trasladado a una prisión de presos comunes en el Municipio de Abreu, provincia de Cienfuegos, donde realiza trabajos forzados sin el equipo adecuado. El 14 de enero, Víctor Rolando Arroyo fue juzgado y remitido a la prisión de kilo cinco y medio, donde cumple su condena por un supuesto delito de acaparamiento. El 21 de enero, la periodista Mary Miranda, de Cuba Press, fue agredida por un desconocido a plena luz del día. Como resultado de la golpiza, Miranda estuvo inconsciente durante media hora y sufrió heridas en el rostro. En una ocasión anterior la periodista había sido abofeteada por agentes policiales tras negarse a ser esposada. El 21 de enero, fue detenido e interrogado por agentes de seguridad el periodista José Orlando González Bridon, de Cuba Prensa Libre debido, según manifestaron los policías, a “sus reportajes” sobre el niño Elián González. El 24 de enero, el Tribunal Provincial de Pinar del Río ratificó la sentencia de seis meses de prisión contra el reportero Víctor Rolando Arroyo Carmona por haber repartido juguetes a los niños pobres de la ciudad. Al recibir la confirmación de la pena, Arroyo Carmona fue golpeado en público por agentes del ministerio del Interior. El 31 de enero, fueron amenazados con recibir una paliza los periodistas Margarita y Adalberto Yero, de Cuba Press y Cuba Prensa Libre, respectivamente. La amenaza provino de vecinos miembros del Comité de Defensa de la Revolución. El 22 de febrero, fue detenido el periodista Omar Rodríguez Saludes de la agencia Nueva Prensa. El 23 de febrero, dos agentes de seguridad del Estado detuvieron a Angel Pablo Polanco, director de la agencia Noticuba, cuando éste se disponía a cubrir el juicio del activista Oscar Elías Biscet, Presidente de la Fundación de Derechos Humanos Lawton. El 24 de febrero, para impedir que la prensa alternativa cubriera la celebración que se recuerda en Cuba como una fecha patria, ocho periodistas fueron a prisión y cinco retenidos en sus casas. Otros dos fueron interpelados en la calle. El 25 de febrero, la periodista Virginia Salva Segura, de Cuba Press, fue detenida a instancias del padre de una niña cuya muerte la reportera había cubierto para la agencia. A fines de febrero, las viviendas de dos corresponsales, uno en la región oriental de Manzanillo y otro en el centro de la Isla, en Cienfuegos, fueron apedreadas por partidarios del gobierno. Los dos ataques se produjeron en horas de la noche y sus víctimas fueron los comunicadores Jesús Labrador Areas y Olegario Delgado.

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