El Salvador

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EL SALVADOR En El Salvador se ejercita la libertad de expresión Al modernizar su legislación, se han generado limitantes a la libertad de expresión. Algunos ejemplos: Las llamadas franjas de transmisión obligaron a los partidos políticos, durante la campaña de propaganda previa a los cambios de marzo, a contratar espacios pagados en los medios electrónicos, solamente en las horas fijadas por la legislación: por la mañana, al mediodía y por la noche. La legislación electoral (en el artículo 230 de la Ley Electoral) no permitió que se divulgasen "quince días antes de los comicios y hasta que se declaren firmes los resultados de la misma" cualquier tipo de encuestas o sondeo de opinión, que indicara tendencias o resultados de las elecciones. El Código Penal también plantea limitantes para la práctica periodística. Existe un movimiento, quizá no formal pero sí real, de personas ligadas al derecho con la idea de legislar, con el objetivo de crear cortapisas para los informadores; personas que desearían que los periodistas prácticamente no tengan acceso a los procesos judiciales, excepto a la resolución del juez. Esta práctica, sin ser una política deliberada, puede convertirse en una limitante de grave peligro a la libertad de expresión. Durante el mes de julio, una misión de la SIP, encabezada por el ex presidente Edward Seaton, visitó a Enrique Altamirano de El Diario de Hoy para escuchar su informe sobre las amenazas y agresiones que recibió de parte de Joaquín Villalobos. La misión trató de hablar con Villalobos el mismo día de la visita a El Diario de Hoy (27 de julio), pero nadie respondió a llamados de la SIP. El 26 de agosto, el presidente de esta comisión, Eduardo Ulibarri, escribió una carta a Villalobos, en la que, entre otras cosas, le expresaba el malestar de la SIP por sus acusadones, no redbiendo respuesta alguna . • En agosto pasado, en un caso que se produjo de manera simultánea al anterior, un juez dio un fallo de graves consecuendas para el irrestricto respeto a la libertad de expresión. En este caso, Joaquín Villalobos fue acusado de haber mandilado el honor de Orlando de Sola. Se determinó que no había ninguna difamación, al tiempo que abría las posibilidades para que el ofendido iniciara un proceso de difamadón contra los medios de comunicación que consignaron el hecho. El juez determinó que no había delito pero que sí podría abrirse un proceso para los medios de comunicación que registraron la noticia. Dicho en otras palabras, un periodista, después de registrar un discurso de un político en una plaza pública, tendría que preguntar al político si se hacía responsable de lo que había dicho. El nefasto precedente fue revocado por una instancia superior, determinándose que lo actuado por el juez estaba fuera de lugar, que sí había delito de difamación y que los medios de comunicación quedaban exentos de responsabilidad alguna. En los últimos meses, poderosas organizaciones internacionales utilizan el territorio salvadoreño como puente para el tráfico de drogas. Por lo menos tres enormes cargamentos de cocaína han sido interceptados en este año. Informativamente sólo se trabaja en el descubrimiento del cargamento. Las frágiles economías, los niveles de corruptibilidad, los pocos recursos materiales y económicos para enfrentar el problema del tráfico de drogas hacen que el periodismo nacional no avance, se estanque y tenga que callar. Esto también es una limitante de la libertad de expresión.

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