Palabras del Presidente Juan Manuel Santos

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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la clausura de la reunión de medio año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) - 15 de abril de 2018

Lo primero que quisiera decirles es reiterar mi condena y la condena de todo el pueblo colombiano por ese terrible asesinato de los periodistas ecuatorianos.

Eso nos ha dolido muchísimo a los colombianos.

Vimos que es un golpe muy duro a ustedes, a la libertad de prensa, a los periodistas, a los colombianos, a los ecuatorianos, a la región.

Queremos por eso reiterar esa condena.

Y decirles y contarles un poco el contexto. He visto muchas versiones, muchas opiniones, muchos análisis.

Lo primero que quisiera decirles es que apenas sucedió el hecho, nos comunicamos con el Presidente Lenin Moreno. Y hemos mantenido una comunicación muy fluida.

Les ordenamos a nuestros ministros de Defensa, a nuestros directores de la Policía, a nuestros comandantes de las diferentes Fuerzas, a que mantuvieran un permanente contacto.

Eso ha sido así desde el primer momento hasta ayer mismo, que volví a hablar por enésima vez con el Presidente Moreno.

¿Cuál es el contexto de esta situación?

Tumaco, un municipio grande, muy grande, de nuestro país, colinda con el Ecuador y tiene una larguísima extensión son 3.700 kilómetros cuadrados. La frontera con Ecuador son casi 300 kilómetros.

Esa zona es la zona donde la actividad del narcotráfico ha sido más intensa. No de ahora, no de hace 5 años o 10 años. Hace 30 o 40 años.

La frontera con el Ecuador, la zona de Tumaco e inclusive, por una decisión que tomo el gobierno colombiano hace ya varios años, el gobierno anterior, el Presidente Uribe, se estableció una zona donde no se podía fumigar.

Eso fue un acuerdo que se hizo con el Ecuador, con el presidente anterior, porque esa fumigación estaba perjudicando al Ecuador en su lado.

Esto lo aprovecharon los narcotraficantes para poder hacer más actividad y sobre todo que por esa zona se establecieron los principales corredores de exportación. Y la producción también comenzó a subir y ahí comenzaron a establecerse los principales narcotraficantes.

Cuando se desmovilizó las Farc allá llegó el frente 'Daniel Aldana'. Ese frente se desmovilizó, pero varios de los integrantes de ese frente, entre ellos este alias 'Guacho', se quedó inducido por el narcotráfico, por los narcotraficantes, que veían esa movida de las Farc y lo que estaba sucediendo como algo muy peligroso y lo siguen viendo así para su negocio, porque eso iba a significar que se iban a quedar sin esos corredores y sin esa producción.

Entonces fueron ofreciéndoles a muchos que se quedaran, unas sumas muy altas de dinero.

Este alias Guacho se quedó con algunos de sus compañeros de las Farc, de las antiguas Farc, se quedaron allá de alguna forma al servicio del narcotráfico.

El resto de las Farc se desmovilizó, entregó las armas y está en proceso de reintegración.

Sucedió este secuestro y sucedió no solamente el secuestro, sino estos actos de violencia y de terrorismo de este criminal, alias Guacho, que opera en las dos fronteras; en el lado colombiano y en el lado ecuatoriano.

Y eso no es raro, no es algo inusual. Son muy hábiles en aprovechar las fronteras, porque los criminales no tienen, ni respetan fronteras. Más bien los aprovechan para poder jugar con las autoridades de los dos países.

Por eso es tan importante la colaboración permanente de las autoridades de los dos países, para coordinarse y así ser más efectivos en la lucha contra cualquier crimen o cualquier organización criminal.

El secuestro, apenas sucedió como les dije, nos pusimos en contacto y, modestia aparte y me da hasta vergüenza decirlo, de secuestros conocemos los colombianos.

Nosotros hemos tenido el mayor número de secuestros del mundo entero. Llevamos años donde hemos tenido secuestros que suman más de 3 mil 500 secuestros en un año, o sea 10 diarios.

Y eso nos ha obligado a aprender a manejar los secuestros.

Creamos inclusive unas organizaciones especializadas, dentro de la Policía y dentro del Ejército. Se llaman los Gaulas. Los grupos especializados en la lucha antisecuestro. Se llaman los Gaulas.

Y esos Gaulas –yo diría, sin lugar a dudas y así los reconocen en el gremio entero– son las unidades en el mundo que más saben del manejo, del combate a este flagelo del secuestro.

Hemos logrado vencer ese flagelo. De esa cifra que les acabo de mencionar, hoy tenemos la cifra más baja desde que se llevan los registros de secuestros en el país.

En este año han sucedido ocho secuestros, una disminución del casi el 70 por ciento frente a ese pasado. Y el año pasado teníamos la cifra más baja desde que se llevan las cifras de secuestro en este país, en los últimos 20, 25 años.

Y hemos aprendido cómo manejar esas situaciones, cómo los secuestradores desinforman cómo utilizan inclusive a los propios medios de comunicación para desinformar. Si están aquí, mandan la información para que las autoridades se trasladen a otros sitios.

Eso lo hemos vivido muchísimo y lo sabemos manejar.

Y eso es lo que hemos venido haciendo y hemos venido ayudándole al gobierno ecuatoriano –que no tiene esa experiencia que tiene el gobierno colombiano– en todos estos días.

El gobierno ecuatoriano nos pidió que bajáramos la intensidad de las operaciones del lado colombiano. Inmediatamente dijimos que sí y dimos la instrucción al Ejército, a la Policía, bajen la intensidad de las operaciones, porque las operaciones que se están realizando en esa zona, son operaciones bastante agresivas y muy bien encaminadas a recuperar el control del territorio, el control de esas zonas.

Se han creado inclusive en esas zonas, lo que hemos llamado, que han sido también muy efectivas, fuerza de tareas conjuntas. Todas las fuerzas se unen con sus Inteligencias.

Y lo que yo les puedo decir y en lugar a dudas, es que este individuo responsable de esos asesinatos, va a caer.

Ya lo elevamos, él está en una lista que tenemos, de objetivos de alto valor.

Ningún criminal que ha llegado a esa lista está hoy vivo. O sea o no está vivo o está en la cárcel.

Y esos criminales y este alias Guacho va a caer. Tarde o temprano, pero va a caer.

Se lo dije ayer al presidente Moreno, llevarlo a la justicia, le aseguro que será llevado a la justicia. Y si opone resistencia, será dado de baja.

Como hemos hecho con miles de criminales a través de todos estos últimos años.

De manera que quiero decirles que por el lado colombiano ya estamos intensificando las operaciones, ya se han trasladado otras fuerzas de tarea especializadas. Y este criminal va a caer.

Espero que sea más temprano que tarde pero va a caer. Y se hará justicia y seguiremos luchando junto con el Ecuador para recuperar la seguridad de la frontera y seguir combatiendo el crimen organizado.

Tumaco lo estamos recuperando después de 30, 40 años, ahora que las Farc se desmovilizaron.

Eso toma tiempo. Estamos comenzando a construir hasta ahora las carreteras que nos llevan a esos sitios muy alejados; estamos erradicando la coca, estamos desapareciendo y desarticulando las estructuras y los laboratorios. Cada vez tenemos más resultados, cada vez el narcotráfico se ve más desesperado y se vuelve más violento.

Es parte del proceso. Inclusive los carteles mexicanos, que están muy presentes, ven que una de sus principales fuentes del suministro de la cocaína, se les está secando. Y por eso están pagando y están tratando de generar violencia, que es la forma como ellos responden a la acción de las autoridades.

Pero ahí la palabra es perseverar y vamos a perseverar.

Dicho esto, quería yo compartir con ustedes estos ocho años que hemos venido trabajando. Gustavo (Mohme, Presidente de la SIP) mencionaba la reunión de la SIP en México hace ocho años, en Mérida.

Recuerdo que Danilo Arbilla me preguntó sobre Chávez en esa reunión y yo hice un chiste. Le dije que se estaba refiriendo a mi nuevo mejor amigo'. Y eso me costó lo que ustedes no se pueden imaginar.

Un chiste costoso pero ahora les haré referencia a eso.

Ahí también en esa reunión conocí a Joaquín Villalobos, antiguo comandante de la guerrilla salvadoreña, principal negociador, que estuvo muy involucrado ayudando con la paz para Colombia.

Y cómo me complace estar aquí con ustedes, porque en cierta forma me siento parte de la SIP, he sido parte de la SIP.

Fui como delegado de la SIP a varios países a defender la libertad de prensa. Uno de esos países fue Nicaragua, a defender a Violeta Chamorro de los hermanos Ortega.

Yo regresé. Con mi hermano Enrique escribimos unas crónicas y nos ganamos el primer Premio Rey de España.

O sea que yo le debo a la SIP también muchísimo.

Y en esa época les dije, les decía a los colombianos miren, todo gobierno, como toda empresa, como toda persona tiene que tener una visión, un puerto de destino. Saber a dónde quiere llegar.

Eso hasta en Alicia en el país de las maravillas decían 'el que no sabe para dónde va nunca llega'.

¿Y qué país teníamos en Colombia o cuáles eran los principales problemas del año 2010?

Pues el primero era que llevábamos una guerra, en esa época de 46 años, que no habíamos podido terminar, que nos estaba desangrando.

Teníamos también un problema muy serio, social. 40 por ciento de pobreza.

Y Colombia era –para vergüenza nuestra– el segundo país más desigual de toda América Latina después de Haití.

Entonces el puerto el destino que establecimos en gobierno al principio era muy claro, paz y equidad. Y eso fue lo que comenzamos a tratar de alcanzar.

Yo les dije a mi primer gabinete y les he dicho siempre a todos los ministros y a todos los funcionarios, esto es como navegando. El puerto de destino necesita mapa, necesita brújulas que son los principios y los valores.

Les decía ¿cuáles son esos principios, esos valores? Comiencen a preguntarse cómo quieren que los defina la historia.

Yo les decía yo quiero que este gobierno lo definan como un gobierno innovador y transparente, con talante democrático y liberal, y siempre respetuoso de la Constitución y las leyes, de los derechos humanos, de las libertades, entre ellas la libertad de expresión, de las minorías.

Me recordaba una frase de Mandela, muy bonita, que decía: los gobiernos deben medirse como sobre los indicadores de cómo tratan a las personas más vulnerables de la sociedad. Respetuosos de la crítica, respetuosos de la oposición.

Siempre les he dicho eso hay que mantenerlo como una bandera sagrada. Este gobierno ha tenido en eso una oposición que muchos historiadores dicen que ha sido mucho más fuerte, más acida, que cualquier oposición de los últimos 50, 60 o 80 años.

Vehemente, durísima, implacable. He tenido mucha crítica.

Pero a pesar de eso, nunca este gobierno ha hecho nada para que censurar, para ponerles talanqueras, para –en alguna forma– impedir esa crítica, ese análisis, esa libertad del periodismo y de expresión.

Creo que no puede haber –eso lo repito permanentemente–, que me diga un periodista si yo he hecho algo para tratar de trancarle su labor de crítica o su labor como periodista.

En eso podemos decir que estos ocho años hemos sido muy, muy respetuosos y creo que esto es algo que apreciamos nosotros, porque yo lo digo también como periodista, porque yo fui también muy crítico de muchos gobiernos cuando estaba del lado de ustedes, cuando estaba allá, eso le ayuda a los gobiernos.

Que yo que pienso de la crítica muchas veces tan acida y tan vehemente.

Que es como la ducha de agua fría por las mañanas, lo despierta a uno y lo hace trabajar más.

Pero es necesario porque es democracia, es importante. Por eso nunca la vamos a censurar, ni mucho menos.

Todo lo contrario, la estimulamos. Yo tengo toda un pared llena de las caricaturas más acidas en contra mía. Y me levanto y las veo todos los días y me sonrió y sigo para adelante.

La paz y la equidad. Cómo comenzamos, cómo dijimos y cómo hicimos la paz.

Para construir la paz necesitábamos tres condiciones importantes.

Una correlación de fuerzas que estuvieran a favor del Estado, cosa que no teníamos. Eso se logró.

Necesitábamos que los comandantes de las Farc, ellos mismos, pensaran que era mejor negocio para ellos hacer la paz que hacer la guerra. Para eso teníamos que ponerlos en la lista de los objetivos de alto valor, porque durante 46 años se paseaban como Pedro por su casa y se creían que eran invulnerables.

Acudimos a las Inteligencias a nivel mundial. Fui adonde Tony Blair, MIT, la CIA, inclusive la inteligencia israelita y trajimos aquí a los mejores. Le hicimos una reforma a la Inteligencia colombiana, a las Inteligencias colombianas y eso tuvo un resultado muy positivo.

Y tercero, las guerras asimétricas hoy en día necesitan el apoyo de la región. Si hay un país que está apoyando la guerrilla, si hay un país que no está colaborando, es casi imposible hacer la paz.

Y ahí viene la pregunta de Danilo. Yo tenía un enfrentamiento con Chávez durísimo como periodista. Algunos de ustedes se recordarán de esas columnas.

Cuando llegué a la Presidencia me senté con él y le dije palabras más, palabras menos, mire señor Chávez, usted y yo somos como el agua y el aceite. Y le voy a contar una anécdota de Reagan y Gorbachov.

Reagan le dijo a Gorbachov: mire, yo nunca voy a ser comunista y usted nunca va ser capitalista. Pero podemos sentarnos y trabajar juntos por un bien superior.

En el caso de Reagan y Gorbachov, era reducir el accionar de armas nucleares; en el caso nuestro era hacer la paz de Colombia.

Y él dijo que sí. Y tengo que reconocerlo, ayudó mucho a iniciar el proceso de paz.

En ese momento la región comenzó a apoyar el proceso y esa fue una condición necesaria para que el proceso fuera exitoso.

El proceso mismo. ¿Qué hicimos? Planeamos muy bien, porque aprendimos de otros procesos y de procesos nuestros que habían fracasado.

¿Por qué habían fracasado? Porque habían sido improvisados, porque no habían sido bien planeados, porque no tenían la experiencia o no estudiaron otros procesos. Todo eso lo hicimos de forma rigurosa en este proceso.

Una lección, de todas esas lecciones que aprendimos requeríamos una agenda muy corta, muy limitada. Una agenda demasiado amplia hacia muy difícil la negociación.

Duramos año y medio en secreto negociando esa agenda corta. Aprendimos que los militares tenían que ser parte del proceso.

Una de las razones por las cuales los procesos anteriores de mis antecesores habían fracasado es porque los militares nunca se sintieron participes. Entonces se volvían saboteadores –lo que llaman spoilers– del proceso.

Yo los involucré desde el primer día, y les dije no se les olvide a alguno de ustedes la famosa frase de general MacArthur: ´La mayor victoria de cualquier soldado es la paz'.

Ustedes tienen que contribuir a la paz y cuando la guerrilla se desarme, ustedes van a poder sentirse orgullosos, porque si se desarman es porque ustedes los militares han sido victoriosos. Porque ustedes son los que se quedan con las armas.

Y ellos comenzaron a colaborar. Y puse dos generales en la mesa de negociación, plenipotenciarios. Los más prestigiosos dentro de sus propias Fuerzas, uno del Ejército y otro de la Policía.

El apoyo Internacional era muy importante.

Y yo mencionaba que conocí a Joaquín Villalobos allá en México, en Mérida, en esa reunión. Y le dije ayúdeme, Joaquín. Usted ha tenido experiencia, usted ha tenido conocimiento desde el otro lado, de la guerrilla, y me dijo que sí.

Y fui adonde otro gran amigo mío, un ministro de relaciones exteriores de Israel, que fue un poco el arquitecto del acuerdo de Camp David, Shlomo Ben Ami. Le dije ¿por qué no me ayuda? Me dijo listo.

Y fui a donde la mano derecha de uno de los principales negociadores de Tony Blair en el conflicto en Irlanda del Norte, Jonathan Powell.

Y entonces dijo que sí.

Y otros asesores, que comenzamos a tener un grupo que estuvo permanentemente vigilando paso por paso, asesorando, aconsejando –eso fue de una gran utilidad– y ambientando el apoyo internacional. También era una condición necesarísima en un acuerdo exitoso.

Se inició el proceso. Como todo proceso, y sobre todo de una guerra de 54 años, pues fue muy difícil, había una tremenda desconfianza. Pero ahí fuimos avanzando y finalmente logramos los acuerdos.

¿Qué palabras –me preguntan a mí– diría yo que fueron las más necesarias durante ese proceso tan difícil? Y yo digo siempre paciencia y perseverancia. Saber para dónde quiere ir uno y tener unas líneas rojas.

Si hay paciencia, perseverancia y sabe uno para dónde va, finalmente se llega si hay la voluntad política de ambas partes. Y afortunadamente existía.

¿Qué tipo de acuerdo logramos? Eso es importante.

Es el acuerdo más complejo y más completo que se haya firmado en la historia del planeta. No ha habido un acuerdo para acabar un conflicto armado interno tan completo como este.

Eso no lo digo yo. Eso lo dice el Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame, que es tal vez el instituto que más ha estudiado los acuerdos de paz y ha hecho seguimiento a todos hace más de 25, 30 años. Y es la matriz que en todos los acuerdos logran y lo que después cumplen. Y el instituto dice que éste es el acuerdo más completo y más complejo.

Por primera vez –y eso fue producto de esos asesores internacionales– pusimos las víctimas en el centro de la solución del conflicto.

Porque resulta que había un tratado que se había negociado a nivel mundial, el Tratado de Roma, para crear una justicia transicional, que nunca se había aplicado. Y nosotros decidimos aplicarlo poniendo las víctimas en el centro de la solución del conflicto y el respeto por sus derechos.

El derecho de las víctimas a la verdad –de hecho las víctimas lo único que quieren es que les digan la verdad–; a la reparación –que las reparen–; a la justicia –porque las víctimas no quieren impunidad– y a la no repetición. Eso se puso como el corazón de la negociación y avanzamos en esa dirección.

También la justicia transicional fue la primera vez que dos partes en conflicto acuerdan una justicia y se someten a ella. Eso nunca había pasado en la historia del mundo.

Eso es algo bien sui géneris. Y hoy el mundo entero está estudiando 'esa justicia transicional que hicieron allá en Colombia, cómo es que está operando'.

Ya tiene las salas, ya tienen los magistrados, fueron escogidos de una forma totalmente transparente. Cinco organizaciones que nominaron unas personas que iban a designar los magistrados, y eso ya está funcionando para que no haya impunidad.

Todos los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad pasarán por la justicia transicional y serán juzgados, sancionados, condenados, los responsables. Aquí no habrá impunidad.

Resulta sin embargo que es una justicia diferente, es una justicia restaurativa más que punitiva.

Y eso ha sido difícil para mucha gente entenderlo. 'No, ¿cómo así que esos tipos que cometieron semejantes atrocidades van a ir tan poquito, ocho años, si dicen la verdad, a un sitio de restricción de su libertad? ¿Y por qué no en una cárcel con barrotes y una piyama a rayas?'

Porque es una justicia restaurativa y no punitiva.

Ha sido decirle a la venderle a la gente eso, pero es la forma como se puede lograr la paz. Inclusive es la forma como se pueden sanar las heridas. Las víctimas, reparadas, los victimarios sancionados. Esa es la forma de ir cerrando las heridas de tanto, tanto dolor.

Y este es un acuerdo que no se limitó a lo que llaman los ingleses el DDR: la desmovilización, el desarme y la reintegración de la guerrilla. No.

Eso fue una parte importante que ya se cumplió, se está cumpliendo en la reintegración. Pero este acuerdo tiene muchísimo más alcance porque tiene elementos de desarrollo, de presencia del Estado en esas vastísimas zonas del país que estuvieron durante 50 años abandonadas por el Estado, porque el Estado simplemente no podía llegar allá porque no controlaba el territorio.

Entonces ahí hay unos planes de desarrollo –se llaman planes de desarrollo con enfoque territorial– que se están comenzando a ejecutar.

La gente a veces exige más rapidez. Pero es que las carreteras no se construyen de un día para otro, los colegios tampoco, los hospitales tampoco, los países no se hacen de un día para otro. Solamente Dios pudo hacer el mundo en siete días.

Pero vamos avanzando y vamos avanzando bien. Y todos los parámetros que se utilizan para medir los avances de la implementación de los acuerdos dicen que este acuerdo ha sido el que más ha avanzado, más rápidamente ha avanzado de todos los acuerdos firmados.

Ya llevamos más del 20 por ciento de lo acordado. Sobre todo lo que propusimos en corto plazo, ya se ha cumplido casi en su totalidad.

¿Qué palabra nos debería venir a la cabeza desde el proceso mismo? Innovamos, fuimos creativos, hicimos cosas que nunca se habían hecho. Por eso también fue más difícil, pero los resultados están ahí.

¿Cuáles han sido los resultados hasta ahora de los acuerdos? Ahí están a la vista.

Tuvimos el año pasado el año más tranquilo que hemos tenido desde que yo recuerde. Tuvimos las elecciones del Congreso más tranquilas en la historia. Todo el mundo pudo votar. Hasta el último rincón de nuestro territorio, allá pudieron votar.

Las Farc, en lugar de estar saboteando las elecciones, fueron a depositar su voto. Las fotografías de los comandantes de las Farc depositando el voto después de haber entregado sus armas, es lo que resume el resultado de este proceso de paz.

Para eso se hacen los procesos de paz. Para que cambien las balas por los votos, para que cambien la violencia por los argumentos.

Las Farc son hoy un partido político. Las Farc no están vivas, como vi en un editorial de un periódico. Las Farc desaparecieron. Están vivos los criminales que eran de las Farc que hoy están dedicados al narcotráfico pero las Farc como grupo armado desapareció, ya no existe. Ese es el resultado de este proceso de paz.

Hoy el Hospital Militar que tiene un pabellón que dice 'heridos en combate' –que yo iba a visitar cuando era Ministro de Defensa y al principio como Presidente– está desocupado. O sea, las camas tendidas, sin heridos en combate.

Este es el resultado del proceso de paz.

Estamos teniendo acceso a una tercera parte del territorio donde prácticamente no teníamos acceso. Por ejemplo, estamos ahora investigando nuevas especies de nuestra biodiversidad que antes sabíamos que existían pero que no podíamos descubrir, porque no podíamos ir a los sitios. Hemos hecho ya 13, 14 expediciones. Se llama Colombia Vive.

Y estamos haciendo algo muy importante que tiene que ver con este problema de la droga y es que estamos sustituyendo por primera vez los cultivos ilícitos con cultivos lícitos de forma voluntaria. Y eso fue un punto específico del acuerdo.

Les voy a contar una anécdota que no he contado. Creo que aquí nadie lo sabe.

Faltaban diez días para mi reelección y mi bandera en la reelección era yo me voy a reelegir –porque no me gustaba la reelección y por eso acabe con la reelección– pero me voy a reelegir porque necesito terminar el proceso de paz. Era el proceso de paz la bandera.

Y diez días antes me llama el jefe negociador y me dice: las Farc se niegan al capítulo sobre el narcotráfico. Ellos insisten en que ellos no son narcotraficantes y no pueden entonces aceptar lo que les estamos pidiendo y es que digan expresamente que cortan todo vínculo del narcotráfico y que no solo eso, sino que ayuda con los campesinos que han venido manipulando durante tanto tiempo, a que haya una sustitución voluntaria, a que haya proyectos productivos, a que se haga ese proceso de ir erradicando la producción de coca en el país.

Entonces me dijo De La Calle, no aceptan. Entonces le dije pues dígales que si no aceptan no hay acuerdo.

Y esa noche se rompió el acuerdo –eso nunca se supo–. Se levantaron de la mesa, me comunicaron que ya no iba el acuerdo, ya no seguían las negociaciones, que es una cuestión de honor. Eso duró más o menos 48 horas, finalmente aceptaron.

Y hoy están cumpliendo. Y los que no están cumpliendo y ahí está el episodio de esta semana, uno de los antiguos miembros del Secretariado traficando en droga, si es culpable, se extradita, porque los acuerdos son para cumplirlos.

Y una parte importante de los acuerdos es la lucha contra el narcotráfico, y eso es parte de los resultados de esos acuerdos.

¿Qué conclusiones podemos sacar de todo este proceso y de lo que hemos vivido en estos últimos ocho años con el proceso de paz?

Que es mucho más fácil hacer la guerra que hacer la paz.

Hacer la guerra se tiene liderazgo vertical, es fácil. Uno está de este lado, los malos están del otro lado. Le dice uno a la gente venga vamos todos detrás de los malos. Y si es exitoso y muestra trofeos, pues todo el mundo aplaude.

Hacer la paz requiere un liderazgo mucho más horizontal. Requiere poder llegarles a los corazones y a las mentes para persuadir, para cambiar de opinión.

Decirle a una mamá de una hija que fue inmolada y asesinada que tiene que perdonar al victimario, por lo menos tiene que aceptar que ese victimario tenga una justicia especial, es muy difícil. Es muy difícil.

Pero es necesario. Y queríamos la paz.

Hay dos fases: una fase es los acuerdos, llegar a unos acuerdos. Se silencian los fusiles, se entregan.

Pero hay otra fase que es la construcción de la paz. En inglés lo llaman el peace making y el peace building.

El peace making, hacer la paz, es bien difícil. Pero construir la paz es mucho difícil. Es como la construcción de una catedral, hay que hacerlo ladrillo por ladrillo y toma mucho tiempo. Porque ahí es donde entra el perdón, donde entra la reconciliación; tan importante.

A eso vino el Papa Francisco el año pasado. Vino exclusivamente, vino a Colombia a decirnos les va tocar muy duro, y aquí estoy para darles ese primer empujón, ese primer paso.

Él mismo le dio ese nombre a la visita: hacia la reconciliación.

Y eso ha sido bien difícil y genera mucha controversia y genera mucha indiferencia. Pero ahí hay que perseverar. Hay mucha incomprensión.

Y este proceso ha estado lleno de lo que está ahora de moda ahora, las falsas noticias, las fake news y todas esas mentiras que circulan. Que afortunadamente todos esos mitos se han venido simplemente confrontando y desapareciendo.

Por ejemplo, se decía al comienzo que no se iban a desarmar las Farc. Se desarmaron. Falso.

Que se íbamos a terminar con la propiedad privada, porque eran unos marxistas leninistas. Mentira. El Acuerdo no tiene nada que ver con la propiedad privada. Inclusive ellos hasta avalaron a los grandes terratenientes en los territorios del país.

Que iba a ver total impunidad. Pues no hay tal. Ahí hay una justicia transicional que está funcionando.

Que íbamos a acabar con las Fuerzas Armadas, como sucedió en muchos otros procesos. Que íbamos a reducir a su mínima expresión nuestro Ejército y nuestra Policía.

Nada de eso sucedió. Todo lo contrario. Hoy nuestra Policía y nuestro Ejército están más fuertes que hace uno, dos o tres años.

Que íbamos reemplazar la Policía por las Farc. Eso era una total mentira.

Que le íbamos a entregar el país a las Farc, que nos íbamos a convertir en un país castrochavista y que las Farc, con todo ese capital que no entregaron, iban a arrasar en las elecciones.

Sacaron 50 mil votos. Todos esos mitos se han venido descontando, se han venido desapareciendo.

Y esa reconciliación pues ha sido difícil.

Voy a contarles una anécdota de un profesor de la Universidad de California que estuvo aquí hace unas semanas. Se llama Jared Diamond. Se ganó el Premio Pulitzer por un libro que se llama Guns, Germs and Steel, un libro maravilloso que se lo recomiendo. Que ha estado estudiando la reconciliación durante toda su vida de diferentes conflictos.

En Alemania y el papel de Willy Brandt en la reconciliación alemana, en el Japón después de la Segunda Guerra Mundial, en Sudáfrica, en Irlanda del Norte, en Sri Lanka, en todas partes.

Y dijo mire, el que lidera el proceso de reconciliación o los que lo lideran, si son populares, es que la reconciliación va mal, porque por definición la reconciliación es impopular. Como es hacer la paz después de haber sido exitoso haciendo a guerra. Es por naturaleza impopular.

Y este profesor pues yo lo abracé y le dije mira, no se imagina lo importante que es para mí lo que usted está diciendo en estos momentos, porque es lo que estoy viviendo en el país.

Que es fue que Clinton me dijo que le decía Mandela. Que un día lo llamó y le dijo: Presidente Clinton, me están criticando sin piedad.

–¿Quiénes los del apartheid?

Y dijo: No, no, no. Sus propios compañeros.

Y es lo que en una película maravillosa que se llama The Journey o The Voyage, sobre el proceso de paz de Irlanda del Norte. Estaban Ian Paisley, negociador del lado derecho y McGuinness, negociador del lado izquierdo.

Y antes de firmar y se dicen el uno al otro –eso es verídico– ¿usted sabe que el mundo entero nos va aplaudir y el mundo entero nos va a odiar?

Y ambos dijeron que sí, se dieron la mano y ahí están.

Y ha sido difícil pero ahí está y creo que eso ha sido para Colombia un hito en su historia.

Entonces ese puerto destino la paz, ahí llegamos a ese puerto destino que hay que alimentarlo todos los días.

La parte de la Equidad. Voy a ser breve sobre ese tema.

Equidad, estábamos en la peor de las situaciones. 40 por ciento de pobreza. Ahí también innovamos.

Me fui a donde un profesor que tuve, Premio Nobel de Economía, Amartya Sen. Y le dije enséñeme o dígame cómo es que puedo aplicar sus teorías de la medición diferente de la pobreza a lo que la miden los organismos internacionales.

Me explicó lo del Índice de Pobreza Multidimensional. Tiene un instituto en la Universidad de Oxford. Lo trajimos, lo pusimos en práctica.

Y el resultado es que Colombia es el país que más ha sacado pobres ha sacado de la pobreza, 5 millones 400 mil y ha reducido la pobreza extrema a la mitad.

¿Y eso por qué? Porque nos ha facilitado la inversión social en aquellos sectores donde más impacto tiene la lucha contra la pobreza.

Y los de bajos ingresos han aumentado sus ingresos cinco veces más rápido que los colombianos de altos ingresos.

Y eso ha significado también que las desigualdades, que eran tan protuberantes, se han venido reduciendo. Ya no somos el segundo país más desigual, estamos en el promedio latinoamericano, aunque todavía nos queda mucho camino por recorrer.

Pero tenemos menos desigualdad, mucho menos pobreza. Bajamos del 40 por ciento al 27 y medio por ciento, medido por la parte monetaria, o del 31 al 17 por ciento medido en la parte multidimensional.

En salud. Aquí había algo terrible que le decían 'el paseo de la muerte'. Y era que hace unos años más del 25 por ciento de los colombianos, si se enfermaban, se morían. Se iban a un hospital y le decían: ¿usted está asegurado?, ¿usted a qué EPS pertenece, a qué sistema pertenece?

Y decían a ninguno. Y entonces váyase a este otro hospital, que de pronto allá si lo atienden. Y el paciente se moría. A eso le decían 'el paseo de la muerte'.

Eso lo quitamos de un tajo. Declaramos la salud un derecho fundamental. Y además equiparamos a los de segunda clase con los de primera clase. Y les dimos una cantidad de tratamientos que hoy en día mundialmente es un sistema bastante generoso y pusimos en marcha un control de precios de medicamentos, para abaratar los costos de la salud.

Y eso ha venido funcionando. Nos falta todavía mucho camino por recorrer y eso ha ayudado mucho a la lucha contra la pobreza.

Necesitamos más competitividad, necesitamos una economía más fuerte.

Hoy tenemos una economía más fuerte que lo que teníamos hace ocho años.

¿Cómo se mide eso? Tenemos grado de inversión; antes no teníamos. La prima de riesgo, lo que llaman los spreads, son los más bajos que hemos tenido en nuestra historia. Eso es una medición de la confianza de la gente en el futuro de la economía.

En materia de infraestructura.

Estamos haciendo una gran revolución. El Banco Mundial dice lo que está haciendo Colombia en materia de infraestructura es el proyecto más ambicioso y más grande que ha hecho cualquier país emergente en el pasado reciente.

40 mil millones de dólares. Recibimos 730 kilómetros de autopistas; ya llevamos más del triple construidas y se van a construir muchísimos durante el próximo gobierno, porque ya están financiadas y en proceso.

Conectividad. Aquí está el Ministro de las TICs.

Nos propusimos hace ocho años conectar todos los municipios, más de 1.100 con fibra óptica y banda ancha, con internet.

Nos decían que estábamos locos, que no se podía. Hoy están todos los municipios conectados, y comenzado a utilizar la telemedicina, la teleducación.

Teníamos 24 niños por computador. Hoy –porque hemos regalado computadores a los niños y niñas más pobres– tenemos 4 niños y niñas por computador.

Yo creo que de aquí a terminar el gobierno, este año, lo vamos a bajar a 2, porque ya tenemos los computadores listos para seguir dándole los computadores a los estudiantes en los colegios.

Vivienda. Un millón 570 mil familias tienen hoy vivienda propia que no tenían hace ocho años, un millón 570 mil. De esas, casi 270 mil son viviendas gratis de las familias más pobres que no tenían ni siquiera una cuenta bancaria, hoy tienen vivienda gratis.

Hicimos también algo muy importante en medio ambiente. Se había desaparecido el Ministerio del Medio Ambiente, aparentemente creían algunos dirigentes hoy del mundo que el cambio climático era un invento.

Pues resulta que en Colombia el cambio climático no es ningún invento. Es algo que nos afecta en forma grave, somos uno de los países más vulnerables.

Recreamos el Ministerio del Medio Ambiente. Hemos más que triplicado las zonas protegidas.

Comenzamos a delimitar eso tan importante que tiene América Latina, que son los páramos. Eso no existe sino en la Cordillera de los Andes. Son esos ecosistemas que son fábricas de agua, de arriba, en las montañas de los Andes.

Colombia tiene el 50 por ciento. De resto el 70 por ciento de los ríos de Colombia vienen de esos páramos y había que protegerlos porque estaban comenzando a ser liquidados por la minería y por la agricultura. Los delimitamos, llevamos 30 y voy a entregar los 30, 37 páramos delimitados.

Pusimos –y fuimos pioneros en eso–, un impuesto al carbono, para cumplir con los compromisos de la Cumbre de Paris.

Y finalmente la parte internacional. Éramos la oveja negra de la región hace ocho o nueve años. Nos estaban poniendo –ayer lo recordaba con los países de las Islas del Caribe–, hasta en las Islas del Caribe nos tenían visa.

Hoy nos quitaron la visa 60 países, incluyendo toda Europa.

Los tratados de libre comercio, que los teníamos bloqueados en todas partes, hoy están funcionando, funcionando bien en Estados Unidos, en Europa.

Fuimos los que propusimos el año 2012 y después Naciones Unidas lo aprobó, los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Eso fue Colombia y después otros países que promovimos eso y hoy es parte de la agenda 2030 de las Naciones Unidas.

Creamos la Alianza del Pacifico, el proceso de integración latinoamericano más exitoso de su historia.

Ayer mismo, ayer allá en Lima (Perú), Canadá, el Primer Ministro Trudeau, le hicimos una ceremonia porque quiere estar como país asociado. Y vamos a ver si de aquí a julio acabamos de terminar la negociaciones con Canadá, con Australia, con Singapur, con Nueva Zelandia y posiblemente con Corea del Sur, para ir integrándonos más en aquellas economías donde más nos complementamos.

La Alianza del Pacifico es hoy el proceso de integración más exitoso en la historia de América Latina.

Y vamos, Dios mediante, a dejarle al próximo gobierno un país como miembro pleno de la OCDE.

Como ustedes saben, es la organización de países con mejores prácticas del mundo.

Hemos luchado durante siete años y medio para ingresar, estamos a punto de ingresar y yo creo que al próximo gobierno le vamos a entregar el país con una membresía plena.

O sea, es el país que le estamos dejando a quien vaya a ser mi sucesor. Un país sin Farc, un país más equitativo, un país –y dejo esto para lo último porque es lo más importante– mejor educado.

La educación tiene que ver con todo. La educación es lo que más equidad produce. Si hay acceso a una buena educación. Y si hay más equidad, la paz se vuelve sostenible y duradera.

Por eso hace cuatro años pusimos la educación como el primer rubro en el presupuesto nacional. Eso nunca había sucedido.

Y la diferencia con el segundo rubro, que es seguridad y defensa, se ha venido aumentando año tras año

Eso nos ha permitido declarar la gratuidad total para todos los niños y niñas de Colombia que van a los colegios públicos, 8 millones y medio de niños y niñas. Nos ha permitido crear un programa que se llama de Cero a Siempre, para la primera infancia, que es la inversión social más rentable.

Si uno cuida a los niños y niñas desde que nacen hasta que van al colegio, la lucha contra la inequidad es exitosa. Si no los cuida, esas inequidades se perpetúan durante todo el colegio y durante toda la vida.

Y en acceso a la educación superior también estamos aumentando 20 puntos. Teníamos 37 por ciento, estamos en el 52 y vamos a entregar con 57 por ciento.

Esa parte de la educación es fundamental, porque es la base y es la mejor inversión hacia el futuro.

Nos falta mucho, por supuesto. Nos falta muchísimo. Pero sin duda alguna, desde que estábamos en Mérida con ustedes hace ocho años y hoy, Colombia ha evolucionado positivamente.

Finalmente quisiera referirme al tema de Venezuela...

Voy a hacer algo terrible. Eso nunca es bien visto, voy autocitarme. Voy a leerles lo que dije ayer en La Cumbre de las Américas.

Terminé mi intervención diciendo:

Permítanme terminar haciendo una referencia a Venezuela. Colombia es el país que más sufre con la desesperada situación que atraviesan los venezolanos. Por eso somos los más interesados en que en nuestra hermana nación se restablezca la democracia, el respeto por los derechos humanos y la misma civilidad.

Hemos sido y seguiremos siendo generosos con el pueblo venezolano. Son nuestros hermanos. Pero seremos implacables con su régimen opresor, que tanto daño nos está haciendo no solo a Colombia, sino a toda la región.

El régimen se inventó una Asamblea Constituyente espuria, que de inmediato rechazamos. Fuimos los primeros en rechazar esa Constituyente. Y desconocemos porque fue un golpe de gracia a la poca institucionalidad democrática, sí existía.

Esa misma instancia ilegítima y un régimen que quiere perpetuarse en el poder convocaron unas elecciones que también debemos desconocer todos los aquí presentes, les dije a todos los países que estaban asistiendo a la Cumbre.

Lo dijimos apenas fueron convocadas y lo repetimos hoy: no reconoceremos los resultados de esas elecciones que están diseñadas para maquillar una dictadura.

Mientras tanto, la crisis social y económica se agrava cada día más, lo que paradójicamente le ha servido al gobierno para reprimir a la población civil cada día más.

Nuevamente le pedimos a Maduro que permita la ayuda humanitaria internacional. Es increíble que se mantenga en estado de negación frente a una crisis tan evidente, mientras el mundo entero ve con ojos conmovidos cómo el pueblo venezolano se muere físicamente de hambre.

Este desastre ha producido según los últimos datos una inmigración que puede llegar cerca al 15 por ciento de la población. Una buena parte aquí en Colombia.

Y lo que es más preocupante, semejante cifra puede crecer mucho más.

Colombia y la región no debemos cesar ni un solo minuto en nuestro empeño para que los venezolanos recuperen su anhelada libertad.

Termino la cita.

¿Qué nos preocupa en este momento? Pues somos la principal víctima. Ya más de un millón de venezolanos están en nuestro territorio. La presión sobre nuestro sistema de salud, el sistema de educación, es cada vez mayor.

Y lo que les mencioné, esta Asamblea Constituyente es exactamente la copia calcada de lo que hizo la Unión Soviética con las repúblicas democráticas cuando existía la Cortina de Hierro. Es exactamente el mismo esquema.

Y esta paradoja entre más crisis social, más crisis económica, más represión, es paradoja, pero al mismo tiempo, vilmente el régimen la aprovecha. Y la aprovecha cada vez con instrumentos más sofisticados de control social y represión.

Se crearon algo que se denominó las RAAS, que son las Redes de Articulación y Acción Sociopolítica.

Mucha gente no le ha dado importancia a eso. Yo creo que nuestros amigos venezolanos aquí presentes deben tener muy en su mente qué son las RAAS.

Se presentan como un modelo superior, así se presentan. Un modelo superior integral de la nación, y ya existen más de 13 mil células, 40 militantes por célula, para el control social de la población.

A eso se le agregan los colectivos. A eso se le agrega el famoso 'carnet de la patria', que es la única forma como muchos venezolanos o los venezolanos pueden acceder a la salud, a los alimentos y otros beneficios.

¿Controlados por quién? Por supuesto: por el régimen.

Se están usando inclusive las bandas criminales para poder ejercer un mayor control de la sociedad, del pueblo.

Una asociación macabra. Bandas criminales, con fuerzas del orden, para controlar la población.

Y están por supuesto esos famosos Claps, esas cajas que utilizan para chantajear, para obligar a la población a hacer X o Y.

¿Cómo el mundo va a aceptar en esas circunstancias unas elecciones?

Por eso es el llamado que hemos hecho y que hizo ayer la gran mayoría de los países allá en la Cumbre de las Américas. Que esas elecciones no se pueden aceptar, que simplemente ahí no va a haber ninguna votación libre.

Pero hay algo más importante y más preocupante.

Mientras todo esto pasa, la Asamblea Constituyente –no la Asamblea Nacional, la Asamblea Constituyente– está redactando una nueva Constitución. Según me dicen llevan cerca de 350 artículos. Alrededor de 18 artículos transitorios, donde por ejemplo redefinen lo que es traición a la patria.

Ya cualquier –me imagino porque no tengo la redacción- pero cualquier persona que proteste por cualquier cosa, traición a la patria. Para la cárcel.

Pero algo bien interesante, bien preocupante, dentro de esos artículos está el de abolir el sufragio universal. O sea, implantar un sistema igualito al de Cuba y perpetuarse en el poder en forma infinita.

Por eso, creo que el mundo puede seguir presionando para que eso no suceda.

Y seguir presionando para que se acepte la ayuda humanitaria.

Yo veo a los venezolanos que llegan a mi país físicamente muertos de hambre, en unas condiciones realmente deplorables. Y este señor Maduro negando que hay una crisis, que no acepte la crisis humanitaria, no acepte ninguna ayuda humanitaria.

Estamos ahora recibiendo todo tipo de enfermedades que supuestamente habían desaparecido de América Latina. Están apareciendo en Venezuela y nos están llegando a Colombia y al resto de los países.

Por eso mi llamado –con eso termino– es a perseverar en esta lucha para recobrar la libertad de Venezuela.

Muchas gracias.

(Fin)

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