Jorge Canahuati - Inauguración Reunión de Medio Año de la SIP

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Inauguración Reunión de Medio Año de la SIP, Jorge Canahuati -


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Inauguración Reunión de Medio Año de la SIP

Presidente de la SIP

Jorge Canahuati, Grupo Opsa, San Pedro Sula, Honduras

Martes 20 de abril de 2021

Buenos días estimados todas y todos.

Saludo especial para Pedro Vaca, nuevo relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Tengo el placer de inaugurar esta Reunión de medio Año de la SIP y agradecer que nos acompañen de todos los rincones de las Américas y de varios países de Europa.

Tenemos el firme propósito de repasar el estado de la libertad de prensa en todo nuestro continente. Lamentablemente, notarán que en muchos países ha repuntado la violencia contra la prensa que se manifiesta en agresiones, amenazas, estigmatización, y en la peor de sus formas, los asesinatos.

Desde nuestra pasada reunión de octubre, ocho periodistas fueron asesinados: cuatro en México, y uno en cada uno de estos países: Colombia, Ecuador, Guatemala y Honduras.

La pandemia también ha cobrado muchas vidas en nuestros medios. Ya hemos registrado más de 500 muertes de personal de los medios debido a la pandemia.

Por nuestros colegas asesinados y por nuestros colegas caídos, les agradezco que nos tomemos un momento para reflexionar sobre ellos y honrar sus vidas.

................. Muchas gracias.

No quiero que tomemos a esta reunión como si fuera un cúmulo de malas noticias en materia de libertad de prensa. ¡Todo lo contrario! Nuestras denuncias conllevan la cualidad de despertar conciencias sobre los atropellos y piden a gritos que se busquen medidas aleatorias para prevenir conductas y hechos que afecten el derecho del público a estar informados y el derecho de los periodistas a trabajar en un ambiente de libertad e independencia.

Lamentablemente, al pasar revista, podremos observar cómo algunos gobiernos usan los medios públicos como armas de propaganda partidaria y a los botcenters y redes sociales para insultar e inhibir a los periodistas o también como usan las fuerzas de seguridad y a fuerzas parapoliciales para atacar a medios y periodistas. La persecución de medios y periodistas, política, legislativa o judicial, sigue siendo moneda corriente en el continente. Tendremos que seguir alertas a la cantidad de medidas que los gobiernos adoptan para resguardarse de la crítica o para escudar a presidentes y altos funcionarios, desde medidas que ayudan a clasificar más información de interés, hasta crear más restricciones de acceso a la información pública, o a crear leyes contra el odio y la ciberseguridad a través de las cuales se busca limitar y coartar la conversación del público en las redes sociales.

Veremos como muchos gobiernos, no satisfechos de limitar la libertad de expresión, también crean legislación para privar a los ciudadanos de la libertad de asociación y otras libertades individuales.

En materia de medios de comunicación, más allá de estos avatares, quiero resaltar que la pandemia hizo estragos y está lejos de aliviar nuestras incertidumbres. Y aunque miramos con optimismo el futuro, nos adaptamos a las nuevas formas de conversación. Esta reunión de medio año que empezamos hoy, la tendríamos que estar realizando en Saltillo, México. Pero, así como hicimos todo el año pasado, celebramos que la estamos realizando en forma virtual. Nos permite abrirnos a otros públicos y compartir nuestra visión de que hoy, más que nunca, se puede apreciar el valor trascendente que el buen periodismo aporta a una sociedad y a la democracia.

La pandemia ha acelerado todos los procesos, no solo la forma que nos comunicamos, sino también hasta cómo consumimos, nos divertimos y trabajamos.

En materia de medios de comunicación, puedo observar una gran dicotomía, además de una aceleración para buscar en forma urgente modelos de sustentabilidad que pensábamos para el próximo lustro.

La dicotomía es fácil de advertir. La pandemia, la incertidumbre y la desinformación han hecho que los medios y el periodismo profesional recobren su trascendencia social. Las audiencias, aunque se distraen y entretienen en la conversación de las redes sociales, buscan y se cobijan en la credibilidad y confianza que le ofrecen los medios.

Sin embargo, por otro lado, esa cualidad del periodismo y los medios no está siendo compensada debidamente. Lamentablemente, los estragos económicos de la pandemia afectaron a los medios. Muchos de ellos están débiles y sobreviven a duras penas, con pocos ingresos publicitarios, antes el sostén más importante de su economía. Hoy muchos tienen bolsillos flacos y no pueden invertir en mejor periodismo, solo tratan de sobrevivir. Muchos otros han cerrado o están en vías de hacerlo, y así está desapareciendo el periodismo local, dejando a sus comunidades a la intemperie, vulnerables a las injusticias y a la corrupción.

En muchos países los medios y el periodismo se enfrentan a una tormenta perfecta. A las flaquezas económicas inducidas por la pandemia -marcadas por el deterioro de los ingresos por publicidad que alcanza a más del 50% menos que antes de marzo de 2020 y por la caída de las suscripciones y la distribución- y, también, a las medidas políticas autoritarias. Una, tomada en estos días, es la del Superior Tribunal de Justicia de Venezuela, aliada del poder político, que obliga a el diario El Nacional a pagar 13 millones de dólares a Diosdado Cabello por su honra, recordándonos aquellos 40 millones que la justicia ecuatoriana, también sin independencia, valoraba la honra del expresidente Rafael Correa en contra del diario El Universo. Hoy, los pocos medios que Maduro dejó con vida en Venezuela o que Daniel Ortega ha dejado en Nicaragua o el camino intransitable que deben andar los periodistas independientes en Cuba, nos muestran que hace décadas que el periodismo y las sociedades sufren la pandemia de la intolerancia y el ostracismo.

Ante esta dicotomía económica y democrática a la vez, creemos en el valor de los Estados democráticos y de los organismos multilaterales, en consideración que ambos creen en que una sociedad democrática se precia por sus instituciones cívicas fuertes e independientes y por una prensa robusta y fiscalizadora.

Creemos, como venimos sosteniendo desde hace meses que es necesario que se adopten políticas públicas para que se asegure la viabilidad y permanencia de los medios de comunicación.

Reiteramos nuestra satisfacción al presidente Iván Duque de Colombia, por ser el primer gobierno americano que incluyó un paquete de estímulo en su ley de presupuesto - ya aprobada para 2021 - que contiene una partida de más de 20 millones de dólares para incentivar la transformación digital, el fortalecimiento y la reactivación económica de los medios de comunicación. También reiteramos nuestro aprecio al Partido Cambio Radical de Colombia que, en el entendimiento de la grave situación que viven los medios, ha presentado en el Congreso nacional una ley que incluye préstamos, estímulos económicos y tributarios con consideración especial a los medios de información regionales.

Estamos convencidos que estas iniciativas de los poderes Ejecutivo y Legislativo de Colombia, con apego a medidas técnicas, objetivas y de control y transparencia, y respetando la independencia editorial, pudieran ser contagiadas y adoptadas por otros gobiernos de la región.

Creemos que también es sustancial acercar este tema de sustentabilidad de los medios a organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento, entre otros, así como organismos que defienden la democracia y la libertad de expresión, como la Organización de Estados Americanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y su Relatoría Especial sobre Libertad de Expresión.

Tampoco creemos que no pueden quedar por fuera fundaciones, instituciones no gubernamentales y la empresa privada, a sabiendas que la libertad de prensa, la prensa independiente y la democracia son derechos y deberes universales, así como mandatos, incrustados en casi todas las constituciones americanas.

En ese sentido, ponderamos el apoyo que recibimos de empresas como el Grupo Sura y la Fundación Bolívar de Colombia y los Periódicos Seaton de Estados Unidos, que consideran que nuestro Índice Chapultepec es un instrumento válido para la construcción democrática.

Estamos convencidos que la transformación digital ayuda a la sostenibilidad y la fortaleza de los medios. Con el Media Challenge, iniciativa que lanzamos con la empresa holandesa Rockstart, buscamos un nuevo maridaje entre los desafíos de nuestra industria con las soluciones e innovación que pueden aportar startups tecnológicos de América Latina.

Agradecemos que las grandes plataformas digitales como Facebook y Google mantengan iniciativas y lancen nuevas en apoyo a los medios del continente.

Sin embargo, desde la perspectiva de nuestra Declaración de Salta que remarca el balance que debe haber sobre los contenidos de los medios de comunicación que son monetizados dentro de las plataformas digitales para que haya una retribución justa en materia de derechos de autor, es necesario e importante que abramos espacios de diálogo. Crear contenidos demanda gran esfuerzo económico por parte de los medios y creadores, y es indispensable que se compensen adecuadamente.

En ese sentido, en el mundo se miran con optimismo esfuerzos varios, entre ellos, uno que resultó un punto de inflexión en este espacio de diálogo que todavía no ha resultado del todo fructífero.

En Australia, en febrero, se aprobó la ley llamada "Código de Negociación de Medios y Plataformas Digitales", que establece obligaciones para que las plataformas digitales y los medios de comunicación pacten sobre el precio de los contenidos y que estos sean retribuidos adecuadamente. Aquella ley no es la panacea ni será la mejor seguramente, pero muestra un camino que es indispensable. Todos somos conscientes que el puntapié inicial lo dio en su momento el Parlamento Europeo que aprobó una normativa sobre derechos de autor en internet y que pronto habrá alguna reglamentación. Hay también iniciativas legales sobre propiedad intelectual en el ámbito digital en Estados Unidos y Canadá y estamos convencidos que habrá soluciones en cada país. En América Latina es cuestión de que unamos voluntades con todas las asociaciones de prensa y de periodistas, en el entendido que necesitamos estar en sintonía y reclamar por los derechos que hay sobre nuestros contenidos.

La sustentabilidad y viabilidad del periodismo ante las presiones económicas y políticas, públicas y privadas, serán tratadas durante estos cuatro días de conferencia.

También durante estos días tendremos la oportunidad de tocar otros temas trascendentales para la libertad de expresión. El 25 de marzo fuimos invitados por la Comisión Interamericana de Derechos humanos para exponer nuestra visión sobre la moderación de contenidos en las redes sociales, un debate que concitó la atención mundial, desde que las grandes plataformas cancelaron las cuentas sociales del expresidente Donald Trump. Más allá del análisis que pudiéramos hacer sobre lo publicado por Trump, consideramos que el bloque indefinido, por parte de las plataformas digitales, fue y es un abuso de privilegio.

Sin embargo, pese a nuestra posición, dejamos en claro nuestro respaldo a la autorregulación de las plataformas digitales y no a la regulación excesiva que podrían encarar los gobiernos.

Quiero anunciar que este año, en términos de colaboración estaremos celebrando una Cumbre contra la Desinformación en octubre próximo, en co-organización con el Proyecto Desconfío de Argentina. También estaremos lanzando con Facebook un proyecto de transformación digital para apoyar a medios pequeños en México. Lanzaremos unos diplomados académicos para periodistas en alianza con nuestro Consejo Latinoamericano de Acreditación de la Educación en Periodismo (CLAEP) y también con otras universidades como la Universidad Católica Andrés Bello. También con esta universidad ya estamos elaborando la próxima edición del Índice Chapultepec que daremos a conocer hacia fines de año.

Por último, quiero informar, que seguiremos luchando en forma decidida en contra de la violencia e impunidad que rodea a los crímenes contra periodistas. Tenemos, en este sentido, varios desafíos, entre ellos la debilidad de los sistemas de protección para periodistas y la falta de justicia. Sin embargo, contamos a la CIDH y a Pedro Vaca y otros instrumentos de justicia del Sistema Interamericano como los mejores aliados que tiene la SIP en esta lucha.

Muchas gracias.

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