Brasil

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Informe ante la Reunión de Medio Año
Abril 20-23, 2021
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La intolerancia y el autoritarismo que caracterizan al gobierno de Jair Bolsonaro continúan como motivos fundamentales para un cuadro muy negativo de la libertad de prensa. El mandatario persiste en los ataques al periodismo, buscando siempre descalificar a profesionales y empresas del sector y fomentando la agresividad permanente de sectores de la sociedad contra la actividad periodística.

La pandemia Covid-19, que en Brasil alcanzó niveles récord, naturalmente ha sido foco de intensa cobertura periodística, lo que provoca que sectores que no están satisfechos con el libre ejercicio del periodismo aumenten el nivel de ataques a la actividad.

Las iniciativas del gobierno federal para dificultar el acceso de la prensa a información relacionada con la pandemia en el país y también para manipular esta información llevaron a un grupo de empresas de periódicos a crear un consorcio con el objetivo de investigar los datos directamente en los municipios y estados. Este esfuerzo periodístico es una buena medida de la tensión creada por las autoridades contra el derecho de los ciudadanos a tener acceso a información de su interés.

Un ejemplo del clima agresivo de los sectores autoritarios contra la libertad de prensa fue el ataque sufrido el 17 de marzo de 2021 por el diario Folha da Região, en la ciudad de Olímpia, en São Paulo. En las primeras horas de ese día, un incendio provocado destruyó parte de la sede del periódico. Posteriormente, la Policía identificó al autor del atentado, quien en las redes sociales mostró su inconformidad con la línea editorial del diario en defensa de las medidas de aislamiento social necesarias para enfrentar la pandemia.

Las redes sociales han sido el canal más utilizado para realizar ataques a la libertad de prensa. Una encuesta realizada por la empresa de análisis de datos Bites, a solicitud de la Asociación Brasileña de Emisoras de Radio y Televisión (ABERT), muestra que los ataques virtuales a la libertad de prensa en los últimos meses han alcanzado un promedio de seis por minuto.

Aunque prosiguen las decisiones en los niveles inferiores del Poder Judicial brasileño, contrarias al libre ejercicio del periodismo, en contradicción con lo que determina la Constitución del país, es necesario dejar constancia de una deliberación histórica del Tribunal Supremo Federal, que, en febrero 2021, cerró una demanda por intento de violación de la Ley de Confidencialidad de la fuente del periodista Allan de Abreu, de Diário da Região, de São José do Rio Preto, en São Paulo.

El Ministerio Público exigió que el periodista y el diario identifiquen al informante que informa sobre la corrupción en la ciudad. No obstante, con base en una demanda presentada ante los tribunales por la Asociación Nacional de Periódicos (ANJ), el máximo tribunal del país puso fin al proceso, consagrando el principio constitucional del derecho a la confidencialidad de la fuente periodística. Un hecho auspicioso en un escenario de tantos retrocesos para la libertad de prensa.

Otros casos registrados en este período:

El 31 de marzo, el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió una nota condenando los ataques a la libertad de expresión por el mal uso de la Ley de Seguridad Nacional (LSN). Según la CNDH, esta ley viola la Constitución de 1988 y el estado de derecho democrático que establece, por lo que la CNDH pide la suspensión de las penas vigentes a través de LSN para que no se criminalice la libertad de expresión y manifestaciones políticas.

El 26 de marzo, Portal Catarinas sufrió una serie de ataques masivos en su página principal, lo que provocó la caída del sitio. El portal fue creado en 2016 para abordar temas de género, feminismo y derechos humanos. Otros sitios independientes, como Repórter Brasil y Ponte Jornalismo, ya habían sufrido ataques del mismo tipo.

El 15 de marzo, el reportero Maycon Leão y un equipo de TV Serra Dourada, afiliada de SBT en Goiás, fueron atacados por un hombre durante la transmisión en vivo de una manifestación en Rodovia BR 153 en la que empresarios protestaban contra el cierre de comercio por parte del gobierno de Goiás para combatir el agravamiento del Covid-19. El hombre trató de tomar su celular y la cámara del camarógrafo.

El 14 de marzo, la fotoperiodista Paula Fróes, del diario Correio, de Bahía, fue blanco de delitos durante una protesta de simpatizantes del presidente Jair Bolsonaro frente a un cuartel en Salvador, cuando fotografiaba el final de la movilización "Passeata pela Liberdade , com Deus y para la familia " que incluyó a un grupo de personas pidiendo una intervención militar en Brasil.

El dossier "Periodistas victimizados por Covid-19", elaborado por la Federación Nacional de Periodistas (FENAJ), señaló que Brasil es el país con mayor número de periodistas muertos por Covid-19 en el mundo, habiendo registrado 169 muertes en abril. 2020 a marzo de 2021. Con 19 muertes registradas en cada uno de los tres estados, São Paulo, Pará y Amazonas lideran en números absolutos la encuesta de víctimas de Covid-19 entre periodistas. FENAJ advierte que los datos pueden estar infrarreportados y que el expediente ha recibido actualizaciones constantes.

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