Canadá

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En este período la libertad de prensa y expresión se vieron afectadas por varios proyectos de ley y decretos, a escala provincial y federal, que coartan el derecho de los periodistas a acceder a documentos públicos y limitan la labor profesional.

Un proyecto de ley, presentado por el gobierno federal en la legislatura en febrero, diseñado para luchar contra la pornografía infantil en línea fue rechazado por algunas organizaciones de libertad de prensa, que lo interpretan como un intento de otorgar a la policía el derecho de acceder a información de los usuarios, violando la privacidad.

Otro proyecto de ley, la Ley de Propiedad Intelectual, en caso de ser aprobado, haría más fácil bloquear rápidamente cualquier sitio web sobre la base de una infracción de derechos de autor, declaró la organización Canadian Journalists for Free Expression (CJFE).

El gobierno de Quebec anunció una propuesta para crear el título de periodista “profesional”. Esto obligaría a los periodistas de la provincia a obtener la acreditación con el fin de seguir ejerciendo como tales. La Asociación Canadiense de Periodistas (CAJ), señaló que creía que el objetivo era “dividir a los periodistas en clases, apoyándose en la legislación, dando a un grupo derechos y privilegios y negándolos a otro”. Lo anterior constituiría una injerencia fundamental del gobierno en la verdadera libertad de prensa, se afirmó.

El gobierno canadiense también fue criticado por su práctica de negar a los periodistas el acceso oportuno y abierto a proyectos científicos financiados con fondos federales. Los defensores de la libertad de prensa afirmaron que presionarán para que se elimine semejante denegación, con el argumento de que ello “contribuirá a un mejor periodismo, para un público más informado y para una democracia más saludable, y a que sea más factible que los canadienses obtengan el máximo beneficio de la investigación que financian”.

En el aspecto positivo, el gobierno federal acordó levantar la censura la noche de las elecciones , con lo cual los resultados electorales federales podrán divulgarse en la medida en que se presenten, en lugar de que los canadienses tengan que esperar a que cierren las urnas en la costa oeste de la nación. “Ya era hora de traer las elecciones canadienses al siglo XXI mediante la eliminación de una ley obsoleta e inaplicable”, expresó el ministro de Gobierno, Tim Upar, al anunciar el cambio.

Una redada policial en la casa de un periodista de Quebec el 15 de marzo ha aumentado la preocupación sobre la protección de la confidencialidad de las fuentes periodísticas. En el incidente, policías locales fueron a la casa del reportero del Journal de Montréal, Yvan Eric-Lemay, confiscaron su computadora y alguna ropa y obtuvieron sus huellas digitales. Recientemente el periodista había publicado una serie de informes que mostraban la falta de privacidad de las historias clínicas de los pacientes, diciendo que información confidencial y fotografías de los pacientes habían quedado a la vista del público.

La acción policial fue denunciada por varias organizaciones de prensa de Canadá. Una de ellas, Periodistas Canadienses por la Libertad de Expresión (CJFE), señaló que creía que el incidente había sido “un intento de intimidar a Lemay y a otros periodistas… lo cual podría tener un efecto negativo sobre la capacidad de los periodistas para ofrecer una información justa y precisa”.

En otro incidente de marzo en Quebec, un tribunal falló en contra de una demanda del promotor inmobiliario, Tony Accurso, para que el reportero de Radio-Canada, Alain Gravel, revelara la fuente de un artículo sobre un caso de fraude fiscal en el que se decía que no se habían presentado cargos personales contra Accurso.

Radio-Canadá estuvo también en las noticias en febrero, cuando trascendió que el veterano director general de información, Alain Saunier, dejaba la estación en circunstancias poco claras. La federación de periodistas de Quebec dijo que estaba preocupada por su salida y reemplazo, y se preguntó si se trataba de “una respuesta a las críticas del gobierno conservador a Radio-Canadá”.

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