El Salvador

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Informe ante la 76ª Asamblea General de la SIP
21 - 23 de octubre de 2020

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El gobierno de Nayib Bukele se ha caracterizado en este período por el ataque frontal e intento de estigmatizar y acorralar a los medios independientes, con hechos como el acoso fiscal contra El Faro, la pretensión de desacreditar a otros medios, vinculándolos con partidos políticos y refiriéndose de manera peyorativa a periodistas que lo cuestionan por la creciente corrupción, nepotismo y arbitrariedad.

Desde su asunción a la Presidencia, Bukele ha hostilizado a los medios independientes en conferencias de prensa, mensajes en redes sociales, entrevistas y en cadenas nacionales, y los discrimina con pauta oficial. El gobierno ataca a periodistas e individuos con una vasta red de trolles.

El gobierno también arremete contra la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y contra la Asamblea Legislativa.

El periódico digital El Faro ha enfrentado el acoso de inspectores del Ministerio de Hacienda que, incluso, han tratado de intervenir los criterios editoriales. Las autorías que buscan presuntas irregularidades impositivas comenzaron desde que El Faro publicó que el gobierno de Bukele negocia con la pandilla Mara Salvatrucha (MS13) la reducción de homicidios, para favorecer electoralmente a su partido Nuevas Ideas. El Faro ha denunciado que sus periodistas han sufrido intervenciones telefónicas durante sus investigaciones.

El 24 de septiembre Bukele atacó a El Faro y a los periódicos Co-latino, El Diario de Hoy, La Prensa Gráfica y El Mundo, mostrando sus portadas y vinculándolos con partidos políticos.

También descalificó a varios periodistas y medios digitales acusándolos de recibir financiamiento de la fundación de George Soros y de la Open Society Foundation, argumento que usó para también desacreditar a seis congresistas estadounidenses que le enviaron una carta sobre "un lento pero constante abandono del estado de derecho y las normas democráticas que nuestro hemisferio ha luchado tanto por preservar", refiriéndose a la militarización de la Asamblea Legislativa y las negociaciones entre funcionarios y pandilleros.

A mediados de septiembre, otros 12 congresistas estadounidenses le enviaron una carta que le manifestaron su preocupación "por la creciente hostilidad de su gobierno hacia los medios independientes e investigativos en El Salvador".

La Ley de Telecomunicaciones establece, en su artículo 127, que el presidente tiene derecho a convocar cadenas de radio y televisión por motivos de calamidad, guerra o interés nacional, pero no para atacar a medios ni a ningún otro sector.

La Asociación de Periodistas de El Salvador, en un pronunciamiento respaldado por la Federación Internacional de Periodistas (FIP), resume así este incidente: "En la cadena, el presidente Bukele atacó a los periódicos La Prensa Gráfica, El Diario de Hoy, El Mundo y Co-Latino, y a los medios digitales El Faro, Revista Factum y Revista Gato Encerrado. Anunció, además, que el Ministerio de Hacienda ha iniciado una investigación por supuesto lavado de dinero en contra de El Faro. Por el contrario, puso de ejemplo de buen periodismo al sitio La Página, dirigido actualmente por el Consejo Nacional de Administración y Bienes (CONAB), una dependencia controlada en gran medida por el Ejecutivo".

En sus redes sociales, el mismo Bukele no ha dudado en decir sobre los periodistas independientes y la APES: "Estas personas son intocables. No se les puede criticar, ni cuestionar, no han sido electas por nadie, pero tienen fuero. Ellos sí pueden criticar, atacar, acusar, calumniar, y recibir salario (entre otros) por hacerlo. Quieren que la libertad de expresión sea solo para ellos".

La APES registró 98 agresiones contra periodistas en 2020, entre bloqueos a cuentas de funcionarios en redes sociales y la obligación de borrar fotos e información de sus dispositivos por parte de agentes de la Policía y las Fuerzas Armadas. Asimismo, persiste la arbitrariedad de algunos jueces al impedir el acceso de periodistas a audiencias penales que, por ley, son públicas.

Ante los crecientes ataques y amenazas contra medios y periodistas independientes, la Asamblea Legislativa nombró una comisión especial para investigar el acoso y los atropellos del gobierno.

No sólo los informadores de medios independientes son blanco de ataques y represalias, también sus familiares que son acosados o despedidos de sus empleos en instituciones estatales.

Los periodistas Eugenia Velásquez y Jorge Beltrán Luna fueron agredidos y amenazados en las redes sociales por exfuncionarios ligados al gobierno. Las abogadas Marcela Galeas y Erika Saldaña, columnistas de El Diario de Hoy, también han enfrentado la hostilidad y violencia verbal de parte de personeros del gobierno.

Se denunció la sustracción de computadoras de las viviendas de dos periodistas, uno vinculado a la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) y otro de la revista Disruptiva, de la Universidad Francisco Gavidia (UFG).

Los funcionarios han adoptado la modalidad de negar su posición o entrevistas a periodistas y una vez publicada la información reclaman derecho de rectificación o respuesta, no por errores o inexactitudes, sino por diferencias de pensamiento.

El retiro de la publicidad gubernamental como castigo a los medios independientes se mantiene, como ha ocurrido desde hace más de un año con El Diario de Hoy y desde febrero con el Canal 33 de Televisión, dependiente de la Universidad Tecnológica.

La Asociación de Radios Participativas (ARPAS) solicitó que el gobierno sea transparente sobre la negociación de la Lotería Nacional de Beneficencia con empresarios israelíes. La prensa denunció el que el gobierno niega acceso a la información sobre el Hospital El Salvador, erigido para atender casos de Covid-19.

El gobierno está usando para su propaganda a medios privados que han sido congelados por las autoridades y entregados al Consejo Nacional de Administración de Bienes (CONAB), la entidad estatal que tutela bienes en extinción de dominio.

El gobierno Bukele ha lanzado un noticiero de televisión oficialista para difundir propaganda gubernamental disfrazada de noticias. Serafín Valencia, relator de Libertad de Expresión de la APES, afirmó que para crear el nuevo noticiero, el canal estatal 10 despidió a finales del año anterior cerca de 80 periodistas y trabajadores del canal y la Radio Nacional.

Bukele también anunció el lanzamiento de otro medio oficial, el Diario de El Salvador en versión digital e impresa. Bukele prometió que será el periódico de mayor circulación en el país, a mitad del precio que los impresos privados. Argumentó que esa empresa será estatal, generará empleos y pagará impuestos. Sin embargo, las entidades de periodistas reclaman que no se tratará de un medio público, con los estándares para ese tipo de medios, sino de que servirá para difundir propaganda gubernamental.

En una de las últimas maniobras para intervenir una de las instituciones que garantizan el acceso a la información estatal y la lucha contra la corrupción, el gobierno nombró a un exfuncionario como "representante de los periodistas" en el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP).

Esto surgió de un proceso, calificado como viciado, en el que se excluyó a la APES y se eligieron ternas con la participación de sólo dos asociaciones, cuando la ley demanda que sean tres. Se denunció que el nombrado como titular y su suplente están ligados al régimen. Similar maniobra ocurrió en enero, cuando se designó al jefe de Comunicaciones del Ministerio de Gobernación, que luego debió renunciar.

Bukele hizo modificaciones al reglamento del IAIP a efecto de darle más poder al presidente del organismo y, entre otras cosas, puso más trabas al ciudadano para que le entreguen información. Todos estos hechos fueron denunciados ante la Corte Suprema de Justicia.

El antropólogo Juan Martínez D'Aubuisson, columnista del periódico digital El Faro y la revista Factum, denunció que a mediados de octubre fue víctima de un asalto y que fuentes del aparato de seguridad le advirtieron que se trató de un "acto de intimidación" del régimen de Bukele.


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