Brasil

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Informe ante la Reunión de Medio Año
19-22 de abril de 2022
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La situación de la libertad de prensa sigue siendo preocupante debido a la postura antiperiodística del gobierno de Jair Bolsonaro. El presidente, sus aliados políticos y sus simpatizantes continúan obstaculizando constantemente el libre ejercicio de la actividad periodística, con la perspectiva de que el nivel de agresividad aumente considerablemente en los próximos meses, de cara a las elecciones generales que se realizarán en octubre de este año.

Dos ejemplos recientes ilustran la postura en contra de la prensa, que es una de las señas de identidad del bolsonarismo: en un discurso ante un grupo de empresarios brasileños, el presidente les pidió que no invirtieran en publicidad en periódicos; y el diputado federal Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente, ironizó en las redes sociales sobre el hecho de que una conocida periodista brasileña, Míriam Leitão, fuese torturada durante la dictadura militar.

Iniciativas como estas son las que fomentan la violencia contra los periodistas y la prensa en las redes sociales, como muestra una encuesta realizada para la Asociación Brasileña de Radiodifusores y Televisores (ABERT) por BITES, empresa de análisis de datos: en los últimos meses, la prensa ha sufrido un promedio de casi 4 mil ciberataques por día. Las redes sociales son cada vez más un territorio hostil para la prensa, con ataques morales, insultos y maldiciones que buscan desprestigiar a periodistas y empresas de noticias. Hay también casos de piratería de datos de comunicadores y su exposición pública.

Continúan asimismo las agresiones físicas contra los periodistas, generalmente por inconformidad con la función fiscalizadora e investigadora de la prensa. En los últimos seis meses no se tiene constancia de que algún periodista haya sido asesinado como consecuencia de su actividad periodística.

Aunque con menos frecuencia que en períodos anteriores, continuaron los casos de censura judicial, en evidente falta de respeto a la Constitución brasileña. Un caso emblemático fue la censura determinada por la Justicia de Amazonas a reportajes del diario O Globo sobre inconsistencias y sospechas de fraude en el deficiente tratamiento contra la Covid 19 que realiza un hospital de ese estado brasileño.

La Justicia de Amazonas ordenó la eliminación de textos sobre el tema del sitio web del periódico y también bloqueó R$ 1,8 millones de la Editora Globo. Las decisiones de la Justicia fueron anuladas por el Supremo Tribunal Federal, como ha sucedido en estos casos. Pero es preocupante que, incluso después de varios años de sentencias consecutivas del máximo tribunal del país en contra de la censura judicial, los jueces estatales sigan violando el principio constitucional contra cualquier tipo de censura.

Otros ataques contra periodistas y medios durante este período:

Organizaciones defensoras de los periodistas y de la libertad de prensa, como la Asociación Brasileña de Periodismo de Investigación (Abraji) y la Federación Nacional de Periodistas (Fenaj), expresaron en diferentes informes que durante este período hubo ataques notables contra periodistas y medios de comunicación, y que en el 69 por ciento de los casos la agresión fue provocada por agentes estatales.

El 31 de octubre, al menos cinco equipos de noticias fueron atacados mientras cubrían una de las giras del presidente Jair Bolsonaro en Roma, Italia, donde asistiría a la reunión del G20.

El 28 de marzo, los periodistas Daniel Camargos y Fernando Martinho, de la agencia Repórter Brasil, fueron intimidados por dos policías militares, uno de ellos armado con una ametralladora, mientras esperaban conocer la posición de la minera británica Brasil Hierro sobre la investigación en Piatã (BA). La policía fue llamada al lugar por la empresa, y los oficiales exigieron a los comunicadores que mostraran las imágenes del reportaje.

El 14 de abril, Gabriel Luiz, periodista de TV Globo en Brasilia, sufrió un atentado. El reportero, de 28 años, fue apuñalado al menos en 10 ocasiones frente al edificio donde reside. Fue ingresado en estado de gravedad pero estable y sometido a varias cirugías. Se desconoce si la agresión está relacionado a su actividad periodística, sin embargo, organizaciones locales de prensa coincidieron en que esta se enmarca en el clima de hostilidad y violencia contra medios y periodistas, incitada por Bolsonaro y sus seguidores.

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