Nicaragua

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En este período continuó la discriminación, iniciada desde el primer período presidencial (2007-11) del presidente Daniel Ortega, de negarle publicidad estatal a los medios independientes. Esta política ha golpeado en especial a las radios pequeñas.

Actualmente el partido de gobierno mantiene férreo control de la información y la propaganda a través de numerosos medios de comunicación gubernamentales, entre ellos, las radios Ya, Sandino, Primerísima y Nicaragua; páginas electrónicas como El 19 Digital, Nicaragua Triunfa y de canales de TV: 4, 6, 8, 13 y 91.

Esta situación ha hecho que los pocos medios de comunicación independientes y sus periodistas hayan tomado una actitud de autocensura para no confrontar con el poder político, lo que ha disminuido los ataques contra la prensa.

El secretismo y la falta de acceso a la información pública siguen siendo férreas. Durante las elecciones presidenciales de noviembre no se dio ninguna acción que afectara físicamente a un medio de comunicación aunque fue constante la negativa del candidato del partido de gobierno de acceder a entrevistas sobre los debates de planes de gobierno.

Mediante un acuerdo judicial fueron superados los piquetes que se daban a la entrada del diario La Prensa, por parte de un supuesto sindicato apoyado por sectores ligados al partido de gobierno, dos o tres veces por semana, así como la obstrucción de sus puertas para evitar la circulación del rotativo.

Silvia González, corresponsal de El Nuevo Diario en Jinotega, todavía se encuentra viviendo en el exterior por temor a las amenazas recibidas las que hizo pública ante los organismos de derechos humanos. En septiembre de 2011 González se vio obligada a renunciar al periódico y a abandonar el país, tras las continuas amenazas recibidas contra su vida desde el 30 de julio, por parte de un simpatizante del gobierno, y al no tener respuestas de la Policía Nacional.

A finales de marzo, el corresponsal del diario La Prensa Luis Eduardo Martínez en Matagalpa, al norte de Managua, fue objeto de una campaña de difamación, por medio de una estación de radio que pertenece a un alto funcionario del gobierno de Nicaragua. La televisión transmite un mensaje de supuesto interés social que advierte sobre el peligro de conducir en estado de embriaguez. Y muestra un montaje en el cual se ve al periodista Martínez departiendo con amigos alrededor de una mesa, y luego imágenes de su automóvil después de un accidente que sufrió cuando regresaba de cumplir una cobertura periodística, con el mensaje de que se trata del corresponsal de La Prensa que conducía ebrio.

Antes de esa campaña La Prensa había sacado un reportaje sobre Nelson Artola, funcionario y propietario de la radio, originario también de Matagalpa, sobre sus antecedentes como “convencedor” de alcaldes y concejales, que fueron elegidos en listas de partidos democráticos, pero que se han pasado al bando del gobierno.

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