Discurso de toma de posesión como presidente de la SIP. Período 2010-2011

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Discurso de toma de posesión como presidente de la SIP. Período 2010-2011 Mérida, Yucatán, México Gonzalo Marroquín Godoy A mediados del siglo pasado, especialmente el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, los regímenes militares y dictatoriales gobernaron la mayor parte de América, con el común denominador de la represión, la fuerza bruta y la limitación de las libertades, todo ello para controlar a nuestros pueblos. La violación a los derechos humanos fue brutal. En unos países peor que en otros. De todas las libertades, la primera que esos regímenes autoritarios intentaban borrar, era la de informar y ser informados, porque como todos sabemos, un pueblo sin información permite que sus derechos fundamentales sean pisoteados y mancillados. No hubo mucha posibilidad de levantar la voz. El asesinato, la amenaza, el encarcelamiento y la persecución de periodistas fueron una constante, que muchas veces, ni siquiera era denunciada con fuerza. ¿El resultado?. Se silenció a todo un continente y dictaduras oprimían a su sabor y antojo. En defensa de la prensa hemisférica, debo reconocer que hubo muchos diarios y periodistas que jamás claudicaron, que siempre elevaron su voz para defender principios y los pisoteados derechos ciudadanos, pero tristemente no fueron la mayoría y nunca se vio una alianza fuerte entre sociedad y prensa. A mi me tocó vivir uno de los casos más emblemáticos de lo que estoy hablando. En Guatemala, la prensa fue brutalmente reprimida y el resultado fue la autocensura de la mayor parte de medios, situación que a su vez facilitó el que se cometiera una constante violación a los derechos humanos y que no se escucharan con fuerza las voces que clamaban por el cese de la represión y violencia. El silencio obligado nunca trae cosas buenas. Gracias a Dios, a partir de los años 70’s, estas dictaduras principiaron a desmoronarse una a una. Con la vergonzosa excepción de Cuba, la democracia retornó a todas las naciones latinoamericanas y muchos pensamos que la libertad de expresión y la libertad de prensa, que son indispensables para el desarrollo de las sociedades democráticas, serían respetadas irrestrictamente, e incluso, que se fortalecería su existencia. Lejos estábamos de pensar que muchos políticos, que antes clamaban por su derecho a expresarse, se convertirían, al llegar al poder, en personajes intolerantes como los dictadores militares, aunque actuando de manera más sofisticada para que no se les acusara, como aquellos, de asesinos. Los civiles llegaron al poder por la vía de los votos, pero desde entonces, la libertad de prensa enfrenta nuevos enemigos, esta vez con diferentes métodos y estrategias, pero que igualmente tienden a lograr el control de la información y el silencio de la sociedad. Quién tiene la información, tiene el poder. Este adagio lleno de sabiduría, explica la razón por la que presidentes intolerantes con vocación de dictadores, intentan controlar el flujo informativo, siempre con miras a perpetuarse en el poder o, al menos, influir a su sabor y antojo, en la toma de las decisiones ciudadanas. ¿Por qué Hugo Chávez legisla primero para restringir los espacios de libertad de expresión en Venezuela, luego cierra medios de prensa, como RCTV, y finalmente mantiene una constante persecución de la prensa independiente?. Por la misma razón que los dictadores del siglo pasado, con la Cuba de Fidel Castro incluida, se dieron a la tarea de no permitir el libre juego de ideas, sabiendo éstos que el ser humano es libre por naturaleza y que la única manera de impedir que ejerza sus derechos y libertades, es cercenando la opinión. El hombre o la mujer a quienes no se les permite expresarse, no pueden ejercer sus derechos democráticos. Chávez lo hace entonces, porque quiere perpetuarse en el poder, y quiere retenerlo por medio del control de la información. A menos información en poder del pueblo, mayor capacidad de manipulación de la democracia. Pero mucha atención, no estamos ante un problema de ideologías. Se trata de la falta de espíritu democrático. Se trata de presidentes que quieren perpetuarse en el poder, se trata de personas que no respetan la democracia, pero en nombre de ésta, están dispuestos a pisotear cualquier principio o valor que les impida alcanzar sus perversos fines. El asesinato de periodistas no aparece necesariamente entre las nuevas estrategias de los políticos para silenciar a la prensa. Ahora se aprueban leyes restrictivas, se persigue “legalmente” a medios y periodistas, pero hago énfasis en dicha legalidad, porque ésta se ha construido precisamente en base a las leyes espurias aprobadas en contra de los principios democráticos. Menciono en primer lugar a Chávez, porque él ha marcado una pauta que luego han seguido otros gobernantes, como Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua o Cristina de Kirchner en Argentina. Dos cosas tienen en común estos mandatarios: la intolerancia y el ansia de perpetuarse en el poder. Otra vez, insisto, no es ideológico el problema. Podría poner ejemplos de políticos de diferente ideología que han gobernado en el pasado reciente en otros países, y que igualmente han mostrado un afán por controlar la información, pagándole a la prensa amiga y reprimiendo a la que consideran opositora, simplemente por su línea independiente. Las dictaduras y los gobiernos autoritarios, sin distingo ideológico, no son amigos de la prensa, porque la prensa, la expresión y la información representan el espíritu de la libertad, y estos políticos no creen en ella, aunque la utilizan para mantener encendidos discursos demagógicos a favor de los derechos y las libertades. Cabe entonces una breve reflexión: Cuando alguno de estos regímenes reprime a la prensa por cualquier medio, ¿a quién se afecta en realidad?. Por supuesto que puede ser en primera instancia al periodista o a un medio, pero en el fondo, el daño mayor no es para nosotros, es, lamentablemente, para toda la sociedad, para la democracia, y para las personas en lo individual. Estos y otros gobiernos del continente utilizan también el acoso judicial, el premio o castigo a los medios por su línea editorial, lo que incluye la manipulación de la propaganda y recursos oficiales y, entre otras acciones, la amenaza, el encarcelamiento y el hostigamiento verbal para minar la credibilidad de los periodistas. Ese es el escenario de libertad de prensa en el hemisferio desde el punto de vista político. Nuestras democracias no están fortaleciendo, necesariamente, la libertad de expresión. Quienes están llamados a defender los principios democráticos, muchas veces los debilitan intencionalmente para beneficio particular o de partido. Pero en estos momentos hay también otro gran peligro que amenaza la libertad de prensa. Se trata del crimen organizado y particularmente el narcotráfico que, al igual que aquellos políticos, intentan acallar a la prensa para controlar la información. México es el mejor ejemplo en estos momentos, pero antes fue Colombia el país que más sufrió por este flagelo no ya tan moderno. Los ataques, asesinatos, secuestros y amenazas contra periodistas, han provocado ya que algunos medios recurran a la autocensura para sobrevivir. xkxkxkxkxkxkxkxkxkxkkxkx En la SIP mantenemos una postura constante de solidaridad con nuestros colegas mexicanos. Solidaridad que va más allá de un simple acompañamiento, y hemos tomado cartas en el asunto, al extremo de promover alianzas de medios, capacitar a los periodistas para coberturas en riesgo y, sobre todo, demandar de las autoridades el cumplimiento de su obligación, en el sentido de garantizar el derecho a informar y ser informado de la manera más amplia posible. También hemos solicitado que se aprueben una serie de leyes, con el fin de promover que termine la impunidad en los crímenes contra periodistas, un mal que abarca a casi todos países en donde han muerto periodistas en el cumplimiento de su deber. Curiosamente, el crimen organizado desea lo mismo que aquellos políticos intolerantes y prepotentes. Quiere que la información no esté en poder de la ciudadanía. Quieren el monopolio de la información, al igual que aquellos. Otra vez nos preguntamos, ¿quién sufre el mayor daño?. La respuesta es la misma: el mayor daño es para la sociedad en general, que está perdiendo su derecho a expresarse, pero también a conocer la realidad de lo que acontece en su entorno. Su derecho a recibir información se ve vulnerado. Es por eso que hemos promovido en la SIP que tengamos una estrategia más intensa y definida en defensa de la libertad de expresión. Sabemos que estamos librando una batalla muy fuerte y frontal, pero que no podemos, ni debemos, librarla de manera solitaria, como hasta ahora ha sucedido. El año 2011 será para nosotros el “Año por la Libertad de Expresión”. Podría parece raro, ya que todos los años nos enfocamos en esta lucha sin cuartel. Ciertamente. Sin embargo, el objetivo de este año es que promovamos una mayor conciencia individual y colectiva en las sociedades de todo el continente. El objetivo es que la mayoría de norteamericanos, centroamericanos, sudamericanos y caribeños, comprendan que cuando se atenta, acosa o ataca a algún medio o periodista, se está actuando, en realidad, en contra de sus derechos ciudadanos. Haremos alianzas estratégicas con todos aquellos que compartan nuestros ideales y principios, debemos subir el tono de nuestras denuncias y vamos a utilizar todos los recursos a nuestro alcance para promover una América en la que se respeten principios y valores y gocemos de mayor libertad. No varía el discurso que la SIP ha proclamado por 66 años. Cambiamos nuestra estrategia, pues entendemos que todos, y no sólo los periodistas, debemos ser constructores de nuestro futuro democrático y para ello, debemos ser innovadores. Los sueños de poder absoluto de algunos políticos y gobernantes no desaparecerán de la noche a la mañana, pero en la medida en que nuestras sociedades despierten y exijan sus derechos con vehemencia, las dictaduras y seudodemocracias dictatoriales desaparecerán. Erradicar al crimen organizado no es nuestra tarea, pero si promover su rechazo y crear mecánicas de autodefensa en cada comunidad. El debate debe mantenerse vigente. Es cierto, quien tiene la información, tiene el poder. Para eso existe la prensa, para democratizar la información. La información debe estar en poder del pueblo para que éste ejerza su soberano derecho de forjar una democracia con más justicia, respeto y oportunidades para todos. Hacemos pues, un llamado a las sociedades de todo el continente. Debemos defender la libertad de expresarnos. Tenemos el derecho a informar y a ser informados. No es una concesión que puedan dar los gobiernos, es parte de nuestras libertades. Quisiera terminar citando la Declaración de Chapultepec, decálogo que la SIP ha adoptado como principios fundamentales para que exista una prensa independiente que por medio de cumplir con su función de informar, contribuye en fortalecer las democracias. Sin libertad, no puede haber verdadero orden, estabilidad y justicia. Y sin libertad de expresión, no puede haber libertad. La libertad de expresión y de búsqueda, difusión y recepción de informaciones, sólo podrá ser ejercida si existe libertad de prensa. Muchas gracias.-

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