Newsletter
Español
  • Español
  • English
  • Portugués
▼
  • SIPIAPA >
  • 2026 - 82 Asamblea General - Bogotá, Colombia >
  • Discursos >

Discurso de aceptación de la Presidencia de la SIP, Carlos Jornet

25 de octubre de 2026 - 14:59

25 de octubre de 2026

Queridos colegas, amigas y amigos / dear colleagues and friends / prezados colegas, amigas e amigos.

Me siento muy honrado y agradecido por esta designación. Procuraré responder con empeño y sumando a todos quienes estén dispuestos a colaborar.

Los tiempos se aceleran y está en juego no sólo la sostenibilidad de la prensa independiente sino la institucionalidad democrática.

Necesitamos ideas creativas, innovadoras, desafiantes, para potenciar nuestra defensa de la libre expresión, del libre ejercicio del trabajo periodístico y de la preservación de los medios de comunicación en un contexto crecientemente adverso.

Pero antes de adentrarme en el plan de acción, permítanme algunas reflexiones personales.

Cuando hace unas dos décadas comencé a participar con más frecuencia de actividades de la SIP, pensé que iba a poder contribuir a defender las libertades de expresión y de prensa; que encontraría espacios para intercambiar experiencias con colegas del continente; que tendría oportunidad de conocer tendencias de la industria periodística; que podría forjar nuevas amistades.

Les tengo que ser muy sincero: en todos estos años no he podido concretar una sola de estas cosas que me proponía.

Sí, como escuchan: no pude concretar uno solo de todos esos propósitos. Los concreté todos. Y muchos más.

Conocí gente maravillosa; viví desde adentro la realidad de otras culturas; me integré a provechosas misiones que buscaron defender a periodistas y medios amenazados; nos reunimos con dirigentes políticos y sociales bien intencionados… y con otros que sólo buscaban demoler las instituciones para beneficio personal.

Participé de conferencias como asistente y también como disertante. Y cada una de esas instancias me sirvió para crecer, para reflexionar, para proyectar el futuro.

Todo ello representa ya una parte fundamental de mi vida.

Lo que más valoro es el afecto que percibo siempre en estos encuentros.

Las palabras oportunas de los expresidentes con quienes colaboré desde la presidencia de la comisión de Libertad de Prensa: Jorge Canahuati, Michael Greenspon, Roberto Rock, José Roberto Dutriz. Y en este último año, el placer de aportar, como vicepresidente primero, a la gestión de quien ahora es mi predecesor en el cargo, Pierre Manigault.

A todos ellos, mi agradecimiento afectuoso.

Gracias también a mis colegas del Comité Ejecutivo, a dirigentes de otros tiempos que ayudaron a construir el prestigio de la SIP, y a cada uno de ustedes por confiarme el liderazgo de esta institución que tanto necesitamos en momentos como los que vive la prensa.

A nuestro director ejecutivo, Carlos Lauría, y el equipo que él lidera: Melba Jiménez, Martha Estrada, Paola Dirube, Julieta Long, Mariana Belloso y Horacio Ruiz.

A Ricardo Trotti, quien aún después de su retiro me guio en cada una de las etapas que recorrí en la institución.

En una faceta más personal, gracias a mi esposa y compañera de vida, Estela, y a nuestro hijo Andrés, con quienes comparto la pasión por construir un mundo mejor.

Y también a nuestro primogénito Simón, quien siempre permanecerá en nuestros corazones y guiará nuestros pasos, aunque ya no esté con nosotros.

Ellos son parte vital de mi recorrido profesional, y sin su acompañamiento y respaldo emocional no estaría en este estrado.

Comencé estas palabras hablando de la aceleración de los tiempos.

Los ejes de la gestión que hoy comenzamos dan continuidad a los de gestiones anteriores, con la premisa de seguir ganando dinamismo, ampliar la participación y fortalecer vínculos con otros sectores. Necesitamos adaptarnos a estos tiempos de vertiginoso cambio tecnológico y de creciente deterioro institucional.

Una degradación democrática que se extiende por las Américas casi sin excepciones, aunque con distinta intensidad.

Y el fenómeno ya no es exclusivo de regímenes autocráticos o dictatoriales: también intervienen nuevos poderes tecnológicos que distorsionan el debate público.

Periodistas asesinados, encarcelados, exiliados o perseguidos judicialmente; medios clausurados, confiscados o sometidos a presiones económicas; discursos confrontativos y plataformas digitales utilizadas para amenazar, desacreditar y diseminar desinformación.

De un extremo al otro del continente, se consolida un entorno hostil para el ejercicio del periodismo.

Y en muchos casos los líderes políticos no sólo no accionan para frenar la violencia verbal o física, sino que la alientan con estigmatizaciones, con descalificaciones, con agravios.

Nuestra institución es fuerte.

Nuestra voz es potente.

Nuestras convicciones siguen intactas.

Pero lo que nos trajo hasta aquí no será suficiente para afrontar lo que viene.

Necesitamos potenciar nuestro mensaje, llegar hasta el último rincón del continente.

Necesitamos convencer a la dirigencia política y empresarial de que la consigna de la hora es fortalecer un periodismo libre y potente.

Porque cada vez que un medio se apaga, se aviva la hoguera de la intolerancia y la desinformación, se expanden los discursos de odio, se asfixia la institucionalidad.

En amplias zonas del continente proliferan los desiertos informativos, consecuencia de la desaparición de medios locales que son vitales para la participación ciudadana y la vida de pequeñas comunidades.

Debemos transmitir a cada habitante de las Américas una convicción fundamental: una prensa libre no es un privilegio de los periodistas ni un interés exclusivo de los medios. Es un derecho de la ciudadanía y una condición esencial de la democracia.

Sin democracia, podrá existir una ilusión transitoria de bienestar. Pero tarde o temprano se profundizarán el autoritarismo, la corrupción, la pobreza, la intolerancia.

Como explican Steven Levitsky y Daniel Ziblatt en Cómo mueren las democracias, estas no declinan únicamente por golpes de Estado. También se erosionan gradualmente cuando se deterioran las normas, se exacerba la polarización y las instituciones son incapaces de procesar los conflictos sin excluir a sectores de la sociedad.

Frente a ese riesgo, una prensa sólida y responsable es indispensable: investiga, verifica, cuestiona al poder y hace posible un debate público sin exclusiones.

Las redes sociales ofrecen enormes posibilidades de interacción, pero sus dinámicas también favorecen enfrentamientos y la desinformación. La investigación rigurosa, la verificación de los hechos y el contraste de fuentes requieren trabajo profesional, responsabilidad editorial y tiempo.

El papa León XIV, en su encíclica Magnifica Humanitas, advierte sobre los peligros del desinterés por la verdad, y citando a Hannah Arendt dice que “los súbditos ideales no son tanto los ideológicamente convencidos, sino las personas para quienes ya no existe la distinción entre el hecho y la ficción, quienes ya no diferencian entre lo verdadero y lo falso”.

Ese es, precisamente, uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo.

Por eso, debemos defender la sostenibilidad del periodismo, hoy amenazada por la caída de la publicidad tradicional, los cambios en los hábitos de consumo informativo, la transformación de los modelos de suscripción, la disminución del tráfico digital y las estrategias clic cero de grandes plataformas globales que aprovechan nuestros contenidos para captar y monetizar audiencias.

Los medios no somos enemigos de la tecnología. Siempre innovamos, buscamos nuevas formas de conectar con la gente y de ofrecer mejores soluciones a los anunciantes.

También incorporamos aceleradamente la inteligencia artificial para optimizar procesos y mejorar nuestros servicios.

No somos tecnofóbicos, como algunos pretenden endilgarnos. Valoramos profundamente iniciativas como el programa GNI de Google, que contribuyen a acelerar la transformación digital de los medios.

La participación de nuestros asociados en SIP Connect demuestra, año tras año, la voluntad de nuestras empresas y redacciones de aprender, experimentar e innovar.

Pero innovar no significa aceptar pasivamente las reglas de un ecosistema que amenaza nuestra propia supervivencia. Porque es evidente que el futuro de los medios de comunicación está siendo condicionado, distorsionado, asfixiado.

La IA es maravillosa. Tiene un enorme potencial.

La IA está representando, al mismo tiempo, el mayor golpe a la sostenibilidad del periodismo.

¿No hay responsabilidades nuestras? Sí, claro. Debemos generar contenidos útiles y de calidad, fortalecer nuestra credibilidad, estrechar el vínculo con las audiencias y demostrar el valor insustituible del periodismo profesional.

Pero todo esfuerzo será en vano si las plataformas de inteligencia artificial pueden apropiarse del valor de nuestras crónicas e investigaciones, utilizarlas para generar respuestas que desplazan a las fuentes originales y debilitar así nuestra visibilidad, nuestros ingresos y nuestra relevancia pública.

Esa práctica, así como el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial con contenidos periodísticos protegidos por derechos de autor, sin autorización ni compensación, constituye una apropiación del trabajo ajeno, ética y económicamente inaceptable.

No se trata solo de una infracción de propiedad intelectual, sino de un robo, una forma de explotación del esfuerzo periodístico que socava los principios básicos de justicia y reciprocidad.

En momentos en que se activan las alertas por el riesgo del mal uso de la IA, y hasta de su aprovechamiento por potencias rivales o por grupos terroristas, pocos prestan atención cuando reclamamos por el aprovechamiento indebido y sin retribución de los contenidos que generamos. Pero hacer oídos sordos a esta advertencia puede potenciar otros riesgos.

Impulsores o CEO de empresas de IA advierten sobre riesgos de descontrol de sus creaciones, pero no los escuchamos reconocer que el mal uso de estas debilita al periodismo, potencia desinformación, favorece la polarización y erosiona la confianza ciudadana.

Y cuando avanzan gobiernos autoritarios, esos riesgos se vuelven todavía más graves y difíciles de contener.

El periodismo profesional cumple una función esencial en la democracia: ofrece información verificada, promueve el debate informado, fortalece la rendición de cuentas y contribuye a proteger los derechos humanos.

Por eso, no estamos planteando una controversia comercial entre empresas. Estamos defendiendo el pluralismo informativo y el derecho de la ciudadanía a acceder a información confiable.

Sin una compensación adecuada por el uso de nuestros contenidos, se comprometen la independencia económica de los medios y la posibilidad de que la sociedad siga contando con información veraz y plural.

Y si se debilita el periodismo, nuestra voz será más débil. Los ataques autoritarios encontrarán menos resistencia. Y la democracia, menos defensas.

Es una paradoja profundamente injusta: quienes sostenemos el ecosistema informativo terminamos financiando a quienes lo erosionan.

Proteger al periodismo es preservar la institucionalidad, neutralizar a los violentos, reducir la polarización y favorecer un desarrollo económico y social más equilibrado.

Por eso, exhortamos a las grandes empresas tecnológicas a que no sean, por acción u omisión, cómplices de estrategias autoritarias. Las convocamos a dialogar sobre un marco equitativo y universal que permita conciliar el desarrollo tecnológico con la supervivencia del ecosistema informativo, como plantea la Declaración de Salta II en sus artículos 15, 16 y 17.

Días atrás, en un seminario en la Universidad Pontificia Gregoriana, en Roma, lo expresábamos con claridad:

No reclamamos subvenciones ni prebendas. Reclamamos justicia. Exigimos respeto por nuestros derechos y por el trabajo periodístico. Y exigimos que se respete el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz, no contaminada por falsedades generadas y distribuidas por grupos concentrados.

Ese es el espíritu que orientará nuestra gestión.

Podemos sintetizar las prioridades en cuatro R:

Reivindicar, redoblar, reforzar y rebalancear.

  • Reivindicar el valor del periodismo profesional.
  • Redoblar los esfuerzos para frenar la violencia contra la prensa y terminar con la impunidad en los ataques a periodistas y medios.
  • Reforzar la capacitación en todas las áreas de las empresas asociadas, para contribuir a su sostenibilidad.
  • Rebalancear el ecosistema informativo mediante un diálogo abierto y productivo que haga compatible el desarrollo tecnológico con la subsistencia del periodismo.

Estos cuatro ejes se inscriben en el Plan Estratégico iniciado en 2018 y actualizado por el Comité Ejecutivo hace un año, con la mirada puesta en 2030.

En estos meses, avanzamos en la etapa inicial con miras a expandir el alcance y la representatividad de la SIP, profundizar alianzas y ampliar nuestra diversidad.

Necesitamos recuperar miembros en países donde hemos perdido presencia, fortalecer nuestra presencia territorial y hacer oír con más fuerza, en los foros internacionales, nuestra defensa de las libertades de expresión y de prensa, la seguridad de los periodistas, la lucha contra la impunidad y el acceso a la información pública.

También necesitamos que nuestros reclamos a las grandes plataformas encuentren respaldo en una ciudadanía consciente de que el periodismo es uno de los pilares de la vida republicana.

Con el apoyo de todos, seguiremos consolidando una SIP con mayor presencia en todo el continente, con una voz más fuerte, más participación de directivos jóvenes, más representantes mujeres, más medios digitales, nuevas alianzas internacionales y mayor capacidad de respuesta ante los ataques a la prensa.

Para la defensa de la libertad de prensa, he ratificado al frente de la comisión respectiva a Martha Ramos, quien viene cumpliendo un valiosísimo trabajo junto a la red de vicepresidentes regionales.

En las tratativas para preservar la viabilidad de nuestros asociados, involucraremos no sólo a la comisión de Sostenibilidad de la Industria, presidida por Jorge Canahuati y Juan Francisco Ealy Lanz-Duret, sino también a la Comisión Legal, encabezada por Martín Etchevers, a quien secundará César Coll.

Y en materia de capacitación, daremos forma a una nueva estructura a la que llamaremos Media Lab.

En ella, y con la presidencia conjunta de Ernesto Kraiselburd y Andrés Mompotes, integraremos nuestro tradicional Instituto de Prensa y las comisiones de Desarrollo Editorial y de Innovación.

El objetivo del Media Lab será abordar de manera integral la formación de equipos directivos, editoriales, comerciales y operativos, con una estructura adaptada a las transformaciones que vivimos y a modo de talleres de experimentación. Asimismo, asistir a la Dirección Ejecutiva en la programación de los eventos ya existentes y de otros que diseñemos en el futuro.

En aras de la brevedad, pueden ver en pantalla los objetivos que definimos para las comisiones y los nombres de quienes las encabezarán, a todos los cuales agradezco su compromiso y dedicación.

Pero más allá de estos nombres, todas y todos están convocados a sumarse a la tarea.

Sé que el tiempo y los recursos son escasos, y que las urgencias de la gestión cotidiana suelen absorbernos.

Pero si cada uno aporta unas pocas horas por mes a debatir soluciones colectivas, juntos lograremos mucho más que si nos disgregamos, si dejamos de confiar en el valor de la unidad.

Hay muchas formas de contribuir: sumarse a una comisión, acercar un contacto que ayude a financiar proyectos, promover la asociatividad entre empresas, editores y periodistas, impulsar nuevas adhesiones a las declaraciones de Chapultepec y Salta II, o proponer una idea innovadora que nos haga más eficaces, más influyentes y más útiles para nuestros asociados y para la sociedad.

Cada aporte cuenta. Cada vínculo que construimos nos fortalece. Cada iniciativa que compartimos amplía nuestra capacidad de actuar.

Los desafíos son enormes.

El valor de la unidad es mas grande aún.

Porque defender juntos el periodismo no es defender solamente nuestra industria.

Es defender la democracia, la libertad de nuestros pueblos y el futuro de las próximas generaciones.

Muchas gracias

Seguí leyendo

Te Puede Interesar